Edición No. 529 | 20 DE MAYO DE 2008
 
 
 
Nacional
 
El BDA intenta reivindicarse
 
Mientras el sector primario se enfrenta a los altos costos de producción, el Banco de Desarrollo Agropecuario, creado para apoyar a los pequeños y medianos agricultores, hace ajustes para acelerar trámites y otorgar nuevos créditos 
 
yenifer bolívar 
ybolivar@prensa.com 
 
ESPERANZA. Los productores esperan poder mejorar el acceso a los créditos para incrementar su actividad.
LA PRENSA | Víctor Arosemena

En medio de la creciente demanda de alimentos y el aumento de los costos de producción, los agricultores panameños enfrentan el reto de garantizar el abastecimiento, mantener los precios al consumidor y obtener ganancias. Una tarea nada fácil para ellos, pero una oportunidad para el Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA), para proyectarse como una entidad impulsora del agro panameño.

Y es que, el interés que ha surgido por el tema de la seguridad alimentaria ha provocado que muchos productores salgan a buscar préstamos para incrementar su actividad, pero aunque el gerente general del BDA, Roberto Jiménez, dice que la entidad está en capacidad de apoyar al sector, hay quienes dudan de su eficiencia y prefieren irse a la banca privada.

"No es una cuestión solo de intenciones, sino de realidades. Muchos productores necesitan créditos y se acercan al BDA, pero contrario a recibir apoyo, encuentran una entidad llena de burocracia y pocas soluciones", asevera Luis Martínez, presidente de la Asociación Nacional de Ganaderos (Anagan).

Al igual que Martínez, el presidente de la Asociación de Productores de Chiriquí, Alexander Araúz, dice que los préstamos que se tramitan a través del BDA, "se vuelven muy lentos", porque al tratarse de una institución relacionada con el Gobierno, los créditos pasan por muchos controles, "haciendo que los procesos sean tardíos".

Jiménez reconoce que limpiar una mala imagen "no es tan fácil" y señala que en alguna medida los productores tienen razón, pero según él, "las cosas han cambiado".

Un ejemplo planteado por el funcionario es que hace seis meses tramitar y aprobar un préstamo tardaba hasta 180 días, pero actualmente desde que el productor hace su solicitud hasta que se autoriza el crédito, transcurren entre 60 y 90 días "lo que consideramos un plazo bastante adecuado", explica.

Para reducir los tiempos, lo que se ha hecho es eliminar pasos y presionar al productor para que entregue la documentación completa, afirma Jiménez.

Aún así, Araúz señala que "al final, cuando aprueban el crédito, ya se ha cosechado". El gerente, por su parte, manifiesta que no toda la culpa la tiene el BDA, pues además de no entregar la documentación completa, los productores solicitan créditos sin tomar en cuenta los ciclos agrícolas.

"Un ejemplo claro es el caso del arroz, donde el ciclo agrícola comienza a finales del mes de abril, por lo que los productores debieran solicitar sus préstamos en enero, sin embargo, en mayo muchos se han acercado a la entidad a hacer sus solicitudes", dice el gerente.

El representante de los arroceros de Chiriquí dice que otro problema es que se están pidiendo préstamos que no cubren los costos, pues estos varían semanalmente y cuando se autorizan, "el monto resulta insuficiente".

Cuentas pendientes

La morosidad es otro de los dolores de cabeza del sector. A la fecha alcanza los 17 millones de dólares. Por lo menos así lo reconoce Jiménez. Y aunque no dio cifras concretas por tipo de producción, aseguró que los arroceros son los más morosos, porque son los que mayores dificultades han tenido a causa de las sequías, inundaciones, el ácaro spynky y el fenómeno de El Niño.

Los ganaderos representan el 75% de los préstamos del BDA y, aunque en menor cantidad, también están morosos, dice el gerente.

Lo que está haciendo el banco para bajar la deuda es incentivar a los productores para que refinancien sus préstamos, utilizando sus garantías hipotecarias y ofreciéndoles plazos a 15 años con una tasa de interés que oscila entre 5% y 6%, dependiendo del tipo de préstamo.

Euclidez Díaz, secretario ejecutivo de la Anagan, cuenta que su experiencia no ha sido la mejor, ya que en una oportunidad solicitó un préstamo al BDA por 4 mil dólares y después de un año de trámites le impusieron una tasa de 8%, "definitivamente nada atractiva en comparación con la banca privada", dice el productor.

En los últimos siete meses se han podido refinanciar más de 700 préstamos de los 20 mil clientes que forman parte de la cartera del banco, dice Jiménez, al tiempo que asegura que están tratando de llevar los plazos a 20 años.

Un fondo agrícola

A pesar de que el BDA es un banco, sus fondos no se manejan dentro de la entidad. Los dineros se mantienen en el Banco Nacional de Panamá y provienen de la capitalización que hizo el Gobierno al crear la entidad hace 35 años, cuando dejó de ser el Instituto de Fomento Económico.

Otra parte de los recursos, es del Fondo Especial de Compensación de Intereses (FECI). Este fondo se obtiene a través del cobro de una sobretasa correspondiente al 1% de interés por cada préstamo personal o comercial concedido por bancos y demás entidades financieras, siempre que el monto pactado corresponda a sumas superiores a los 5 mil dólares.

Según informes de la Superin-tendencia de Bancos de Panamá (SBP) durante el año 2006 se recibió en concepto de retenciones 46 millones 194 mil dólares y en 2007, 55 millones 278 mil dólares, reflejando un aumentó de 19.7%.

El 50% del fondo se destina al BDA y el otro 50% a la SBP, que posteriormente autoriza el reembolso a los bancos que otorgaron este tipo de préstamos. El año pasado el sector que más se benefició fue el ganadero. (Ver tabla: Reembolso del FECI a los bancos).

Cuando se creó el fondo los productores agropecuarios se enfrentaban a tasas de interés de entre 20% y 24%, pero después de varios años hay quienes piensan que el fondo ya cumplió su función.

Tal es el caso de la Asociación Bancaria de Panamá, que desde hace más de cuatro años, a través de sus presidentes, ha reiterado que no hay argumento valedero para mantener este subsidio solidario, y considera que si el Gobierno quiere seguir subsidiando el sector agropecuario lo debe hacer a través de otros mecanismos "y no con un impuesto que sale del bolsillo de todos los panameños".

Tanto los productores como los banqueros son conscientes de la necesidad de impulsar al agro, pero en medio de la realidad que atraviesa la mayoría de los agricultores, unir esfuerzos no parece sencillo. En este sentido, Alexander Araúz asegura que en la medida en que las entidades bancarias, tanto oficiales como privadas, puedan ejecutar préstamos para el desarrollo y fortalecimiento de la producción nacional, el país tendrá una seguridad de alimentos para el futuro.

 
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