Edición No. 529 | 20 DE MAYO DE 2008
 
 
 
Entrevista
 
Panorama depende de quién lo mire
 
Gustavo Villa, director de estudios económicos de la Superintendencia de Bancos de Panamá, asegura que el crecimiento del sector bancario trae consigo la flexibilidad en las condiciones crediticias, por lo que la supervisión cobra mayor importancia 
 
Zoraida Chong 
zchong@prensa.com 
 
ALTERNATIVA. Para el especialista, los pequeños ahorradores que quieran obtener mejores resultados sobre sus recursos podrían invertir en bienes raíces.
LA PRENSA | Carlos Lemos
La economía de Panamá sigue creciendo a ritmo similar al que cerró en 2007 y el sector bancario también, pero todo tiene un precio y lo cierto es que en estos momentos no se configura el mejor escenario para quienes tienen la costumbre de ahorrar.

El director de estudios económicos de la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP), Gustavo Villa, explicó en una entrevista con Martes Financiero, que el sector se encuentra en un momento particular en que a las tasas de interés para los ahorradores “se las come” la inflación. En otras palabras, que quienes ahorran no están ganando intereses reales.

La ventaja, no obstante, es que la cultura bancaria del panameño hace que no se preocupe de manera especial por las tasas de interés de sus ahorros, y esto propicia cierta estabilidad del sistema.

“Si los depositantes que ahorran obtienen tasas entre 2.5% y 3.5%, y hay una inflación de 6% [que es como se ha proyectado que podría cerrar el año 2008], les están dando una tasa real negativa”.

Si se buscasen alternativas para obtener mejor rentabilidad por los recursos acumulados, Villa no tiene duda: “Lo que hay que hacer es invertir. Ahora están todas las condiciones dadas”, sentencia.

A lo que se refiere el funcionario es que, visto desde el punto de vista de quienes piden préstamos, el llamado “costo del dinero” es muy atractivo, pues si las tasas de interés rondan el 8% y la inflación cerrara el año en 6%, la tasa real se traduciría en un 2%.

“Sin hacer un esfuerzo por incrementar su productividad, la inflación hace que lo que usted vende suba 6%, y usted no debería tener problema para el repago de los préstamos”, explica.

Ante este escenario y desde la perspectiva del regulador, lo que hay que vigilar es que la rentabilidad de los bancos —es decir, la diferencia entre lo que pagan a los depositantes y lo que cobran a los prestatarios— sea adecuada y estable.

“Debe crecer un poquito, pero si los precios crecen más rápido que ese diferencial, lo que uno entiende es que los bancos deberían ajustar sus tasas de interés”. Esto, asegura, podría ocurrir en el mediano plazo.

Opciones más rentables

En el caso de los pequeños ahorradores que desean obtener mejores resultados sobre sus recursos, una alternativa podría ser invertir en activos fijos, como son bienes raíces, que se valorizan a través del tiempo.

Para quienes tienen recursos un poco mayores, una opción es el mercado de capitales, que aunque en Panamá no está muy desarrollado, dice Villa, hay instrumentos que ofrecen mayor rentabilidad que la de los bancos.

“Pero la persona que se interese por esas herramientas debe tener muy claro que lo que está buscando es un apetito de riesgo mayor”.

Para el director de estudios económicos, es fundamental que antes de inclinarse por opciones atractivas, el interesado se cuestione sobre la rentabilidad de la operación para quien la realiza.

“Si todo el mundo ofrece 2% y sale alguien que ofrece 6%, 8% o 10%, uno se tiene que preguntar: ¿Qué vas a hacer tú para pagarme 10%? ¿A quién le vas a cobrar 15% o 20% para que tengas un diferencial rentable para hacer ese negocio?”.

Retos de la regulación

Aunque los resultados del centro bancario para el primer trimestre de 2008 se publicarán esta semana, el director de estudios económicos de la SBP adelantó que el crecimiento de dos dígitos del crédito, que se ha mantenido por tres o cuatro años, continúa.

“A marzo hemos crecido 18%, o sea que la tendencia no ha cambiado con respecto a como cerramos el año 2007”, asegura.

Eso, dice, es sin duda muy positivo para la economía; sin embargo, en épocas de tanto crecimiento, generalmente hay una tendencia muy fuerte a flexibilizar las políticas, haciéndose más importante el papel del organismo regulador.

“Siempre, en épocas así, lo que uno hace es apretar un poquito más las tuercas para que no haya ningún problema”.

En este sentido, la institución ha reiterado en varias ocasiones su preocupación por los plazos que se otorgan para los préstamos de automóvil —que llegan hasta 84 meses—, y porque las garantías que los amparan no necesariamente van a cubrir periodos tan extensos.

Aunque es reticente a decir con detalle cuáles serán las medidas que la SBP tomará para ajustar esas “tuercas”, anuncia que: “lo que vamos a hacer, no es decir cómo tienen que prestar ni imponer límites; esa no ha sido la tradición de la Superintendencia, pero si lo que uno espera es que si alguien quiere prestar en segmentos que representan más riesgo, entonces ponga más patrimonio para soportarlo”.

Para Villa, el hecho de contar con una nueva ley bancaria es una gran ventaja, pues ofrece suficiente flexibilidad o capacidad de maniobra al supervisor para que a través de las regulaciones, realice los ajustes.

 
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