Edición No. 523 | 8 DE ABRIL DE 2008
 
 
 
Tema de portada
 
Crecimiento económico... y de precios
 
Mientras el país registra los niveles de crecimiento más altos en los últimos 27 años, los precios despegan en medio de una escasez mundial de granos, un dólar debilitado y un barril de petróleo que supera los cien dólares 
 
YENIFER BOLÍVAR 
ybolivar@prensa.com 
 
LA PRENSA | David Mesa
La economía panameña, desde 2003 ha tenido cuatro años consecutivos de crecimiento por encima del 6.9% anual, y en 2007 repuntó a 11.2%; pero esto llega de la mano de una oleada de incrementos en los precios de todos los productos de primera necesidad.

El alza de precios en el país se debe a una mezcla de situaciones internas y externas que van desde los precios internacionales del petróleo hasta la poca oferta de productos, y se ve reflejada en el índice de precios al consumidor (IPC), que ha variado drásticamente desde el 2002, cuando por primera vez superó el 1%.

En 2003 quedó en cero, luego pasó a 0.4%, en 2004; 2.9%, en 2005; 2.5%, en 2006; y sobrepasó el 4% en 2007.

Y las estimaciones del índice para este año no son mejores, ya que en febrero tuvo un incremento de 8.4%, respecto al mismo mes de 2007, según la Contraloría General de la República.

Los economistas Manuel Ferreira y Pedro Luis Prados atribuyen el aumento de los precios al debilitamiento del dólar y al costo del barril de petróleo, que hoy día supera los cien dólares y no tiene proyecciones de bajar, debido a la caída de los inventarios y a la alta demanda de energía en el mundo, principalmente en China e India.

Prados, director de Libre Competencia de la Autoridad de Protección al Consumidor, explica que el debilitamiento del dólar frente a otras monedas, como el euro y el yen, influye en la economía del país, porque en el caso de los productos importados, se necesita invertir más dinero para obtener los mismos bienes que antes eran más económicos, y para registrar ganancias, hay que trasladar el costo al consumidor.

Adicionalmente, Prados asegura que el mayor consumo de bienes y servicios en un país como Panamá, donde la oferta es bastante limitada, inevitablemente se genera una presión sobre los precios.

"Panamá está pagando el costo del crecimiento, y la tendencia de aumento de precios se mantendrá por lo menos por los próximos tres años" advierte el funcionario.

Juan Jované, también economista, dice que otra de las causas de la escalada de precios puede ser que los salarios y los beneficios se están elevando de manera alterna produciendo un movimiento inflacionario.

CONFIANZA. En los primeros meses de 2008 los panameños han manifestado menos intención de comprar.
LA PRENSA | Maydee Romero
Gabriel Diez, ex presidente del Sindicato de Industriales de Panamá, dice ser consciente de que hay que tomar medidas en algunos casos como el energético, pero cuestiona que los panameños "cada vez que se anuncia un alza en el combustible, pegan el grito al cielo, pero no hacen nada en concreto para reducir el consumo y ahorrar energía".

"Existe una realidad, los altos precios del combustible, sumados a eufemismos legales en los cuales se amparan las empresas energéticas y de combustible para subir las tarifas, son cosas que nadie controla; por lo que solo un consumidor consciente, activo y activista podrá revertir este fenómeno", dice Diez.

Manuel Ferreira, director económico de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá resalta que el crecimiento ha generado más empleos y que los salarios son mayores -310 dólares el mínimo-, pero reconoce que existe una serie de factores que reducen la capacidad de compra de los panameños, como los impuestos y el combustible. Este último aspecto se traduce en una cadena de aumentos que finalmente resiente el consumidor, dice Ferreira.

En marzo se dieron a conocer los resultados de febrero de la Encuesta Nacional del Índice de Confianza del Consumidor Panameño, desarrollada por la encuestadora alemana GfK The Marketing Group, con la colaboración de la Cámara de Comercio. Y aunque se reveló que la confianza aumentó un punto en comparación con enero de 2008 -de 101.2 pasó a 102.2- se conoció que los panameños tienen menos intención de gastar. (Ver tabla: Intención de compra).

realidad agroalimentaria


Aunado a lo anterior, la producción agrícola local no se ha preparado para cubrir la demanda actual, por lo que hay que incrementar las importaciones para garantizar el abastecimiento, y así hacerle frente al consumo interno y a la llegada de turistas y extranjeros que se han radicado en el país.

Para tener una idea, la llegada de visitantes en 2007, según cifras del Instituto Panameño de Turismo, registró un incremento de 17.4%, lo que representa un aumento de 201 mil 397 personas, con respecto a 2006.

Del millón 358 mil 51 visitantes de 2007, 852 mil 380 pernoctaron por varias noches, aportando ingresos al erario por mil 735 millones de dólares y demandando gran cantidad de alimentos y servicios.

Pero, además hay que sumar el abastecimiento de productos que empresas panameñas les brindan a los barcos que transitan por el Canal y a los cruceros que atracan, principalmente en Colón. Este servicio se registra como parte del consumo nacional y no como exportaciones, pues las empresas de avituallamiento hacen estas compras en el Mercado Agrícola Central.

Sin embargo, a pesar de la alta demanda de alimentos, la producción de arroz, leche, carne, pollo, verduras y frutas, entre otros, sigue siendo muy similar a la de años anteriores.

En 2007 se registró una escasez estacionaria de leche, queso y arroz, e inmediatamente se disparó una alerta en el sector, pero una vez superada la crisis, lejos de incrementar las hectáreas para cada producto, el periodo agrícola 2007-2008 siguió con el hectareaje planificado.

En medio de esta realidad, el Gobierno decidió importar una lista de productos bajo la marca Compita, lo que provocó una reacción no muy favorable por parte de los agricultores, quienes sustentan que el costo de producción no los deja aumentar los terrenos sembrados y ser más competitivos. Además, señalan que las importaciones representan una competencia desleal.

En los últimos años, el costo de producción de la mayoría de los productos agrícolas subió por encima del 40%, lo que se ha trasladado, en mayor o menor medida, al consumidor.

Esto se nota en la canasta básica de alimentos que, según el Ministerio de Economía y Finanzas, ha variado al alza en los últimos cinco años.

Mientras en 2003 costaba 189.25 dólares, en 2004 llegó a 193.16. En 2005 alcanzó los 202.51; en 2006, los 205.38, y en 2007 dio el salto a 237.55 dólares. En lo que va de 2008 ya supera los 240 dólares.

Según informes de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia, los productos que más contribuyen al incremento de la canasta básica son arroz, leche, queso, pan, porotos, pescado, huevos, vegetales y frutas estacionarias.

El aumento más reciente fue el del pan, que experimentó un ajuste de hasta 40%, debido a los altos costos de la harina de trigo en el mercado internacional.

Pero si la realidad actual no es muy positiva, las proyecciones a futuro son menos alentadoras. Los precios en el mercado internacional del arroz, maíz, trigo y soja siguen en aumento y, peor aún, hay poca oferta.

Informes del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) advierten que actualmente, las reservas de alimentos en el mundo son solo suficientes para cubrir entregas de emergencia por 53 días, en comparación con 169 días en 2007. En medio de este panorama, a principios de marzo la directora ejecutiva del PMA, Josette Sheeran, adelantó en declaraciones a los medios que el aumento en el precio de los alimentos básicos podría continuar hasta el año 2010.

Sheeran culpó de la situación al incremento de los precios de los combustibles y de las materias primas agrícolas, así como a los efectos derivados del cambio climático y la demanda generada por los biocombustibles.

El PMA señala que los países de América Latina donde se espera que el efecto en el aumento de precios se sienta de forma más directa son Cuba y El Salvador, países en los que las comunidades rurales están comprando 50% menos comida que hace 18 meses, con la misma cantidad de dinero.

Consumo o consumismo

Algunos especialistas advierten que existe otro factor determinante que impulsa los precios: el consumismo y la falta de ahorro por parte de los panameños.

Hay quienes piensan que con una canasta básica tan alta no hay posibilidades de ahorrar, pero los economistas sostienen que hace falta que los panameños comiencen a cambiar su forma de comprar y busquen los establecimientos con las mejores ofertas.

No es tarea fácil, reconoce Manuel Ferreira, "porque los panameños no están acostumbrados a comparar precios, pero tampoco es imposible".

El director económico de la Cámara de Comercio añade que el incremento de precios en el país no se puede disminuir "por arte de magia, porque no solo depende de decisiones internas, sino de una coyuntura internacional". Explica que para entender lo que está pasando, es importante reconocer que se trata de una situación mundial y no exclusiva de Panamá.

Pero en medio de este panorama, Pedro Luis Prados cree que el programa de apoyo al consumidor, ejecutado por el Gobierno, es una buena medida.

Este programa comprende tres aspectos fundamentales: una modificación a la exoneración del impuesto sobre los ingresos de las personas naturales; la disminución en los aranceles de algunos productos de la canasta básica y el incremento de los subsidios otorgados en la compra de viviendas de precios hasta 80 mil dólares.

Pero Ferreira, va mucho más allá. Él cree que hay otras alternativas. A mediano plazo, dice, el Estado debe promover un programa energético que incentive la construcción de más hidroeléctricas, para depender menos de las termoeléctricas.

Además, comenta que sería positivo que, por un tiempo, el Gobierno deje de cobrar el impuesto de los combustibles con la idea de que el precio al consumidor final baje.

Otras de las alternativas -señala el economista- es la posibilidad de bajar los impuestos de importación de algunos bienes que no se producen en el país. "Si no se afecta a algún sector productivo, esta medida podría ayudar", dice Ferreira.

Mientras el Gobierno y la empresa privada deciden cuáles son las mejores alternativas para hacerle frente a los aumentos, los panameños no se acostumbran a un problema mundial que también impacta al país.

COLUMNISTA INVITADO
Roberto Lombana
mf@prensa.com

Malas decisiones
OPINIÓN | Desde el mismo instante en que el Gobierno norteamericano permitió utilizar el maíz para consumo humano y biocombustible, se produjo un aumento de este grano en la Bolsa de Chicago.

Como consecuencia, los productores agropecuarios además de pagar un maíz más caro, comenzaron a sustituirlo por el trigo, que es parecido en las proteínas y energía que aporta en la alimentación de su producción de aves, cerdos y vacunos.

Por tal motivo, el trigo comienza a cotizarse más caro y acompaña al maíz en la escalada de precios causados por la producción de etanol. Se le suma a lo anterior, malas cosechas y condiciones climáticas adversas que han causado una caída en los inventarios mundiales. En Panamá la harina para hacer pan ha subido en los últimos dieciocho meses un 70% y su efecto ha sido que el precio del pan, galletas y pizzas se ha disparado.

Toca al industrial panadero ser eficiente, productivo y además, cuidar la liquidez, y al Gobierno buscar formas de brindar crédito a la micro y pequeña empresa para que pueda resistir estos precios hasta que la nueva cosecha, los mercados o el clima lo permitan.

  • El autor es presidente de la Asociación de Molineros de Harina de Trigo de Panamá.
 
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