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El 26 de febrero pasado, Standard & Poor’s subió la calificación soberana de largo plazo de la República de Panamá desde BB a BB+.
Con este último movimiento la calificación ha recuperado el terreno perdido desde noviembre de 2001, cuando ésta bajó a BB desde BB+, nivel en el que había estado desde enero de 1997, cuando se realizo el análisis inicial de Panamá (Ver tabla Evolución riesgo país).
El país se une en esta categoría a Brasil, Perú, Colombia y El Salvador, solo Chile y México, calificados A+ y BBB+ respectivamente, están mejor posicionados en la escala de calificaciones soberanas en América Latina.
Cuando analizamos los factores detrás de la mejora en la calificación, claramente, el importante ritmo de crecimiento económico —influido por un fuerte contexto global de crecimiento— que desde el año 2002 ha tenido un promedio de 6.7%, surge como uno de los puntos claves de esta recuperación.
Al mismo tiempo, fue de gran relevancia el compromiso demostrado por el Gobierno de Panamá, para poder realizar ganancias fiscales con estos altos niveles de actividad económica, en particular, a través de la aprobación e implementación de la reforma fiscal de 2005, así también como la reforma a la Caja de Seguro Social e importantes mejoras en
la administración de los ingresos tributarios.
Este conjunto de factores llevó a que el Gobierno general lograra en 2007 un superávit estimado en alrededor de 1.2% del producto interno bruto (PIB), altamente superior al déficit de 5.5% registrado en 2004.
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Mirando hacia el futuro, es vital para que las calificaciones de Panamá sigan el rumbo iniciado en febrero de 2005, cuando se cambió la perspectiva de la calificación de negativa a estable, que el compromiso con la consolidación fiscal se mantenga.
Será de gran importancia que no se relajen las políticas actuales, y mejorar en el futuro la carga y estructura de la deuda pública, el nivel de recaudación, así como también hacer los esfuerzos posibles inclinados a que el nivel de gastos públicos se mantenga bajo control, en especial en momentos preelectorales como el que se está iniciando este año.
Con respecto a la carga de la deuda, gran parte de la reciente mejora en la calificación estuvo justificada por la mejora continua que se ha visto en estos indicadores, especialmente de deuda neta como porcentaje del PIB, que mejoró desde 42% en 2004 a 32% en 2007.
Si bien esto es altamente positivo, es también cierto que eso se debe a un crecimiento del PIB más que por una reducción real de la deuda.
En el futuro sería importante que el manejo de la deuda se enfoque más en aprovechar los resultados fiscales positivos obtenidos recientemente para gradualmente disminuir los valores nominales de endeudamiento, lo cual aceleraría la convergencia de los indicadores macroeconómicos a la próxima categoría de calificación.
Cuando comparamos los índices de endeudamiento de Panamá con la media de la calificación BBB (el primer escalón en grado de inversión) vemos que aún hay un importante camino por recorrer en materia de prudencia y responsabilidad en el manejo de las cuentas fiscales (Ver tabla: Comparativo de índices de endeudamiento).
Para resumir, vemos que el curso y las perspectivas de la economía de Panamá son altamente prometedores. Importantes niveles de diversificación económica aunados con el proyecto de ampliación del Canal servirán de motores para mantener buenos niveles de crecimiento en el corto y mediano plazo.
A estos se le suma la trayectoria fiscal, que desde que asumió el poder la administración del presidente Martín Torrijos, ha dado un importante vuelco positivo.
El desafío hacia el futuro inmediato es evitar los fantasmas del pasado, en donde una buena y responsable administración pública es sucedida por otra que no continúa con esa tendencia revirtiendo así el terreno ganado. Esto cobra aún mayor importancia ahora que la república panameña se embarca en la obra de infraestructura más importante de los últimos tiempos a un costo aproximado equivalente al 27% de su PIB.
- El autor es director asociado de la división de Calificaciones Soberanos para América Latina para Standard & Poor’s.