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ACADÉMICO
Carrera
En la década de 1970 Alejandro Cordero realizó sus estudios en economía en la Universidad de Panamá. Formó parte de la primera generación de docentes de la Facultad de Economía de dicha universidad. Entre 1980 y 1986 hizo un Ph.D. en filosofía y economía en la Academia Rusa de Economía en la antigua Unión Soviética. Obtuvo una beca Fulbright que le permitió realizar una investigación sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y sus repercusiones en Centroamérica y el Caribe. |
Alejandro Cordero mira el calendario. Faltan pocos días para dar a conocer los resultados del informe económico que prepara. Desde mediados de la década de 1990 en su trabajo se ha dedicado a elaborar reportes como aquel, sobre el desempeño de la economía panameña. Ahora, sólo le hace falta corroborar algunos datos en la Contraloría General de la República para completar la información que presentará en los próximos días.
“Las perspectivas económicas de Panamá son muy buenas y halagadoras”, dice. “Hay posibilidades de mantener el crecimiento”.
Como economista, parte esencial de su labor es realizar proyecciones sobre el ambiente macroeconómico en el futuro. Cordero piensa que si el país mantiene el ritmo de expansión actual y siguen dándose las condiciones propicias en el mercado local e internacional, dentro de 15 años Panamá podría llegar a tener ingresos muy cercanos a los de naciones como Portugal, Italia, Grecia y Turquía.
Desde secundaria Cordero ha sido fanático de la filosofía y las matemáticas, y lo que más llamaba su atención era conocer el porqué de las desigualdades sociales y económicas existentes entre individuos y entre países.
Aprendió considerablemente de este tema, asegura, cuando realizaba su Ph.D. en filosofía en la antigua Unión Soviética, durante una época en la que se cuestionaba la eficiencia del sistema socialista que allí existía, por no ser productivo y por generar un deterioro de la calidad de vida de la población.
Pero ya de regreso a su país, son otras las cuestiones que le quitan el sueño y le dan vuelta en la cabeza ¿cuál es el problema real de las finanzas públicas del país?
Para él, el problema radica en lo conceptual. Las finanzas públicas se analizan desde una óptica contable, desde el punto de vista de los ingresos y los gastos.
Esto no quiere decir que el sistema sea malo, señala, sino que no es suficiente. A esta mirada contable Cordero añadiría el análisis de la estructura óptima del gasto público.
Mientras se siga con el enfoque contable de cuadrar los ingresos con los gastos, no se va a llegar a la génesis del problema. “En el sector educativo, por ejemplo, de cada 100 dólares que gasta el Estado, 92 son dirigidos únicamente a salarios. Pero este no es un problema de mala fe, sino de criterios para tomar decisiones”, opina.
Al estudiar el gasto público de Panamá, explica, de cada dólar que gasta el Estado, 33 centésimos se destinan a educación y salud, 33 centésimos para pagar la deuda y lo que queda, para cubrir las demás necesidades. Estos son aspectos que analiza en sus reportes económicos anuales.
Pero además de preparar informes, Cordero también se dedica a impartir clases de microeconomía en la Universidad de Panamá. Su materia preferida.
Para explicar de qué trata Cordero cita la frase del padre de la economía, Adam Smith, “no es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés”.
En cada una de las áreas en las que se desenvuelve el economista hay una lección que aprender. En la de microeconomía la enseñanza es ¿cómo lograr que el individuo, buscando su bienestar personal, logre también objetivos válidos desde el punto de vista social? “Este es un tema difícil, pero ya hay pistas para enfrentarlo”, admite.
Para Alejandro Cordero su vida se enfoca en buscar siempre algo que investigar o que involucre un desafío.
Por eso ahora está realizando los trámites pertinentes para desarrollar su próxima investigación con la Universidad de Miami: la desigualdad en América Latina. Los resultados de este estudio deberán estar listos en el 2009.
Pero seguro, la mente de Cordero ya está enfocada en la temática del próximo estudio. Siempre buscando un enfoque nuevo, o una idea nueva.
Asegura no aceptar el dogmatismo ni de izquierda, ni de derecha y su naturaleza le exige poner a prueba lo que ya sabe. “Siempre puede haber alguien que tiene una idea mejor que la mía”, concluye.