Es obligatorio iniciar este comentario reconociendo que las finanzas públicas han experimentado una inusitada mejoría en los últimos años que no anticipaban ni los más optimistas analistas. Esto es producto principalmente de varios factores: prudente gestión pública, gran crecimiento económico e importante aumento de los ingresos fiscales por razón de esto último y la reforma fiscal de 2005.
El componente tributario de la reforma fiscal ha logrado aumentar los ingresos de forma palpable, la readecuación del perfil de vencimientos de la deuda pública, en especial los bonos globales de la república de cotización y negociación internacional ha permitido posponer varias décadas los vencimientos, a lo que se le suma la reforma al sistema de pensiones públicas.
A todo esto hay que sumarle el fuerte crecimiento de los pagos de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) al Gobierno en concepto de derechos y dividendos e ingresos extraordinarios por la actualización de regalías de Panama Ports, las ganancias de capital en la compraventa de acciones, los pagos por concesiones de hidroeléctricas y espacios comerciales en el aeropuerto de Tocumen. La expansión del gasto público ha mostrado un ritmo menos rápido que el de los ingresos, a pesar de ser todavía elevado. El resultado ha sido que el año pasado las finanzas públicas cerraron con un superávit récord y un crecimiento muy leve del endeudamiento, que junto a un gran crecimiento económico, redujo sustancialmente la relación deuda - producto interno bruto.
Sin embargo, todavía podemos mejorar mucho más, sobre todo si sacamos el máximo provecho a la actual coyuntura de expansión económica que vive Panamá. Se espera otro año con un saldo positivo en las operaciones del sector público, si bien menor al de 2007, muy superior a la media histórica de nuestro país. Primeramente está el tema de la deuda pública, y la impopular y gravemente incomprendida medida responsable de reducir el saldo de la misma.
Si aprovechamos la buena salud de las finanzas públicas y la expansión económica, podemos reducir el saldo de la deuda, tanto en términos absolutos como en razón del PIB. Esto permitiría mejorar el perfil de riesgo país, financiar la expansión del Canal a costos inferiores al aumentar la confianza en Panamá, atraer más y mejores inversiones, aumento del empleo y probablemente recursos financieros más baratos para empresas y personas.
Por el otro lado, al llegar las épocas de las “vacas flacas” podremos aprovechar el bajo nivel relativo de endeudamiento público, para aumentar dicho saldo y apalancar el gasto público, contrarrestando la disminución del consumo e inversión privada como es típico de los ciclos de desaceleración o contracción económica.
Circunstancias duras como esas también podrían ser atacadas con otros medidas como una reducción de impuestos tanto a personas como a empresas, de forma tal que si bien no todo, al menos parte del ahorro privado pudiese estimular el crecimiento económico.
Por supuesto que todos los contribuyentes deseamos que nos reduzcan los impuestos, pero la pregunta clave pensando en la sociedad y no solo en la situación individual de cada uno, es ¿si el momento conveniente para reducir impuestos es ahora o cuando más impacto podría tener? como mencioné anteriormente.
Comparto la preocupación muy válida de la inflación, la cual es más favorable atacar con el ingenio de países amigos como Chile, reduciendo el impuesto a los combustibles que ha sido un fuerte catalizador inflacionario, al igual que otras medidas como ir mejorando la eficiencia en consumo de nuestro parque vehicular y del transporte público.
Un efecto positivo similar sobre la capacidad adquisitiva del consumidor sería la rebaja de ciertos aranceles de importación sobre bienes básicos de consumo. Ello no obstante, tenemos que ser conscientes de que para cumplir con las normas vigentes es necesario compensar cualquier rebaja en recaudación con otras fuentes de ingresos, lo cual implica aumentar otros impuestos.
En conclusión, hemos mejorado tremendamente y sin duda obtenemos muy buena calificación en esta asignatura. Sin embargo, la oportunidad es nuestra para aprovechar y progresar aún más.
- El autor es socio director de Indesa.