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| PRECIO. La libra de carne ovina oscila entre 1.25 y 1.50 dólares. LA PRENSA | Archivo |
En la época de nuestros abuelos se pensaba que las cabras y las ovejas eran las vacas de los pobres. Pero esta premisa ha estado cambiando y podría desaparecer en los próximos cinco años si se concreta una serie de proyectos que vienen desarrollando los productores panameños junto a las autoridades ganaderas.
No será una tarea a corto plazo, pero aumentar la producción de cabras y ovejas en Panamá y ampliar la participación de esta actividad en el mercado local representa para muchos un nicho con amplias proyecciones.
Lo primero que se quiere es llamar la atención de aquellos productores que cuentan con pocas hectáreas (entre dos y siete) para que antes de pensar en dedicarse a la ganadería vacuna, inviertan en cabras y ovejas.
La pregunta es: ¿por qué esta actividad ha despertado mayor interés?
Rubén Cedeño tiene la respuesta. Se ha dedicado a producir cabras por 15 años y ovejas por ocho años, y está convencido de que la producción ovina y caprina en Panamá tiene mucho futuro, sobre todo por la gran cantidad de extranjeros que se ha instalado en el país en los últimos años, y que cada vez demanda más productos cárnicos y lácteos.
El productor cuenta con clientela que le compra carne directamente en su finca ubicada en Colón, donde de las 80 hectáreas que posee, dedica 30 a esta actividad. Actualmente mantiene más de 120 cabras e igual cantidad de ovejas y pretende seguir creciendo.
"Lamentablemente en el país no tenemos capacidad para abastecer un mercado que está creciendo y que cada vez es más demandante. La idea no es competir con los grandes productores del mundo, sino incursionar en un producto de mucha demanda local e internacional", dice Cedeño.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en el año 2006, la producción de carne ovina y caprina en el ámbito mundial estuvo cerca de las 13.5 millones de toneladas, lo que representó cerca del 5% de la producción de carne en el ámbito mundial.
Durante ese año, la participación de China fue de 33% (4.7 millones de toneladas), ocupando de este modo el primer lugar como productor de carne ovina (Ver tabla:
Principales productores de carne ovina). En este sentido, la FAO estimó que la producción mundial de carne ovina se incrementaría en 2% en 2007.
La veterinaria Yolanda de Rodríguez piensa que Panamá "aún está muy virgen" en cuanto a esta actividad.
Rodríguez, al igual que 12 personas que viajaron a México recientemente, con el financiamiento de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt), para conocer de cerca lo que ese país ha logrado en 15 años, coincide en que la gran variedad de culturas que conviven en Panamá como la árabe, indú, judía, asiática y algunas suramericanas, hacen que el mercado cada día sea más amplio e interesante.
"La ganadería ovina de México está sumamente adelantada, pero creo que si los productores y el Gobierno panameño se programan, quizás en un periodo no mayor a cinco años esta actividad podría ser muy fuerte, pero para eso se requiere de mucho planeamiento y coordinación", señala la veterinaria.
Winfred Ross, otro de los potenciales productores, asegura que está considerando montar una granja ovina, motivado también por la visita a México.
"Veo esta actividad como una solución ganadera rentable y fuente de generación empleo. En la medida que sumemos productores a esta actividad podemos aspirar a ampliar el mercado. Yo tengo pensado iniciar con 10 hectáreas para carne, en Panamá Oeste", adelanta Ross.
El subdirector de ganadería del Ministerio de Desarrollo Agrope-cuario (Mida), Ramón Riera, cree que esta actividad requiere de una mayor atención y reconoce que el principal problema del país, es que no existe una gran cantidad de animales y tampoco se cuenta con la mejor calidad genética.
Genética diluida
Según el último censo agrícola de la Contraloría General de la República en 2002, en Panamá existe alrededor de 7 mil ovinos y 7 mil caprinos, pero Riera asegura que la cifra ya supera los 10 mil animales, aunque no con un manejo especializado, sino principalmente animales en soltura o utilizados para el consumo familiar.
"Tenemos animales muy cruzados y criollos, por lo que se requiere importar nuevos pies de cría para mejorar la genética y ayudar a los productores", dice Riera.
El pie de cría que hay en Panamá fue introducido hace más de 30 años y se trata de un tipo de animal conocido como de pelo, en sus razas Peli Buey y Blackbelly, que ya sufrieron alteraciones en su sangre original.
Como parte de los pasos que se están dando hacia el mejoramiento del sector, se está preparando la importación de ejemplares desde México.
Riera dijo que actualmente se adelantan los trámites para cumplir con los requisitos zoosanitarios de importación para algunos sementales, que serán destinados, tanto al Mida como a productores privados. Se espera que entre los meses de junio y agosto de 2008 lleguen al país los primeros sementales caprinos para comenzar a trabajar en el proyecto de monta directa o inseminación artificial, además de la producción de embriones.
Las razas que se introducirán a Panamá procedentes de México serían, Saanen, Towerburg y Alpina para las cabras, y Dorper, Kathadin y una nueva genética de Peli Buey para las ovejas.
Un semental puro de cabra cuesta mil dólares en el país de origen, mientras que un semental de oveja de la raza Kathadin puede costar entre mil 500 y 2 mil dólares. A esto hay que sumarle otros costos como los fletes y los permisos de importación.
Carne y leche cotizada
México, según Riera, a pesar de contar con 7 millones de ovejas y una cantidad parecida de cabras, está importando cerca del 40% del consumo nacional de la carne ovina para hacerle frente a la alta demanda.
Para tener una idea, China puede llegar a consumir en dos meses toda la producción anual de México.
Pero las cifras en Panamá están muy por debajo de la producción en países de América Latina. Aunque no existen cifras consolidadas de consumo, el sector reconoce que la demanda ha crecido en los últimos tres años.
Una cabra criolla en las provincias de Herrera y Los Santos cuesta entre 60 y 80 dólares, dependiendo del tamaño, mientras que hay cabras genéticamente mejoradas que pueden venderse hasta en 400 dólares.
Las ovejas adultas, por su parte, se comercializan entre 80 y 100 dólares y las más pequeñas se pueden conseguir en 50 dólares. Estos animales paren dos veces al año y los sementales se venden hasta en mil 500 dólares.
Pero además de conseguir una mejor genética es importante comenzar a despertar el interés por parte de los panameños por esta carne, para garantizar un mercado aún mayor, dicen los productores.
Se estima que en Panamá se procesan cerca de mil 800 litros de leche cruda de cabra al día y que el 75% de esta producción se utiliza para yogur, 10% para leche pasteurizada y 15% para queso.
Ventajas y desventajas
Las principales ventajas de Panamá, según los conocedores, son la ubicación geográfica, el clima de tipo selvático y el trasiego de barcos.
Dentro de las desventajas se encu-entra la falta de interés por parte de los panameños por consumir este tipo de carne, la carencia de técnicos especializados y la falta de una organización por parte de los productores.
Euclidez Díaz, secretario ejecutivo de la Asociación Nacional de Ganaderos, dice que el mercado internacional de carne ovina tiene una perspectiva de crecer a la par con la carne bovina, por lo que reconoce que esta actividad tiene una amplia oportunidad dentro de la ganadería panameña.