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RENOVACIÓN. Luis Enrique Bandera, nuevo presidente de la Cámara de Comercio México Panamá
LA PRENSA | Jihan Rodríguez |
México ha dejado de mirar sólo al norte. El país que históricamente ha tenido a Estados Unidos como el principal destino de sus exportaciones está mirando a otros mercados
y Panamá es un punto estratégico
para expandirse hacia el sur de sus fronteras.
Las inversiones mexicanas en el país incluyen a corporativos como Cemex, Pycsa, ICA, Grupo Carso, Grupo Bimbo y Femsa, entre otros. Y eso podría ser solo el principio, pues la onda de abrir sedes locales ha propiciado la reactivación de la Cámara de Comercio México Panamá (Camexpa), que busca facilitar la llegada de más empresas y al mismo tiempo impulsar la expansión de grupos panameños a un mercado que supera cien millones de habitantes.
"El objetivo primordial es propiciar el intercambio de información económica, facilitar las operaciones comerciales y en una etapa posterior fomentar el contacto entre empresas e inversionistas para intercambiar experiencias y hacer el proceso más sencillo para los que van llegando", explica Luis Enrique Bandera, vicepresidente de Empresa General de Seguros -filial de Empresa General de Inversiones- y presidente de Camexpa.
El resurgimiento de la Cámara, dice Bandera, fue una meta del embajador anterior José Ignacio Piña, quien inició un proceso que luego consolidó Yanerit Morgan, la actual representante diplomática de ese país en Panamá.
En su nueva etapa la cámara ya cuenta con 18 suscritos, pero su presidente asegura que todavía está en proceso de aumentar la membresía.
Por la posición estratégica de Pana-má en la región y su apertura económica, Bandera se muestra muy positivo del futuro de la relación económica entre ambos países.
"Hasta ahora la inversión se había centrado en infraestructuras, generando muchos puestos de trabajo directos e indirectos, pero ahora están empezando a entrar otro tipo de empresas. De las principales 15 empresas mexicanas ya tenemos 7 en Panamá y afortunadamente están en la Cámara", asegura el ejecutivo, quien prefirió no revelar los nombres de los socios porque "eso le corresponde a cada una".
Para los mexicanos, el atractivo de Panamá no se encuentra en el tamaño de su mercado, sino en su posición geográfica y su situación económica actual, sin embargo a Bandera le gusta también ver en la otra dirección. "México es inmenso y ya hay empresas panameñas que están invirtiendo allá", sentencia.
Misiones comerciales
La afluencia de empresas mexicanas al país y las perspectivas de que esto aumente se ven reflejadas en la visita del presidente Felipe Calderón, quien inaugurará el pabellón de México en Expocomer y será el orador de fondo en la apertura de la feria.
Además del mandatario mexicano, también estará presente Bruno Ferrari, director de Proméxico, la institución de ese país que se encarga de la promoción del comercio exterior y la atracción de la inversión extranjera directa.
"En Expocomer hay unas 40 empresas mexicanas de diversos tamaños y actividades, y algunas tienen intenciones muy claras en Panamá", aseguró Bandera. Y aunque no quiso precisar nombres, añadió como ejemplo que una empresa que fabrica dulces tradicionales de ese país ha descubierto que en Panamá su materia prima es muy barata, porque no se consume ni se le ha dado uso comercial.
Al presidente Calderón también lo acompañan unos 14 empresarios mexicanos cuyas compañías no participan en Expocomer, pero que están explorando las oportunidades que ofrece el país canalero, por lo que tendrán un encuentro con Camexpa.
Por otra parte, Bandera asegura que entre los objetivos de la Cámara se encuentra el de realizar, en la segunda mitad del año, una o dos misiones comerciales a México con empresarios panameños. "México es muy grande y complejo, es una economía que ha evolucionado muy rápido y quizás hay un desconocimiento de las facilidades que existen actualmente".
Para Bandera, la relación comercial de México con Panamá y el resto de América Latina es algo natural, debido a la similitud de culturas y un idioma compartido, pero además, en el caso del Istmo, los mexicanos parecen sentirse muy cómodos. "La mayoría de los ejecutivos que vienen se adaptan muy bien y hasta les da tristeza cuando tienen que irse", puntualiza.