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| Ana Isabel Araúz, gerente de Budget.
LA PRENSA/ Jorge Fernández |
La actividad de alquiler de autos se mueve en medio de una férrea competencia. En Panamá hay más de 10 agencias, entre franquicias internacionales y locales, que se pelean por una porción de lo que llaman "un pequeño mercado".
Los que participan en la actividad advierten que los rangos de las tarifas de alquiler se han mantenido desde hace 20 años, con la diferencia de que ahora el precio de los automóviles que compran, para mantener vigente la flota, es más alto y las cuentas de los gastos fijos como luz y servicios de taller se han engrosado.
Las tarifas definitivamente favorecen al consumidor, sin embargo, "habrá que ver hasta dónde aguanta la industria en general", reconoce Eduardo Márquez, representante de Thrifty en Panamá y presidente de la Asociación Nacional de Arrendadoras de Autos.
Por ahora los que participan en la actividad han mostrado creatividad. No solo se dedican a alquilar autos a los locales, sino que ofrecen el servicio de leasing operativo o el alquiler de autos a las empresas, con contratos por periodos de hasta tres años. A ello hay que agregar que también hacen un fuerte mercadeo para que los turistas reconozcan que las tarifas bajas representan una ventaja competitiva del país como destino de placer o de negocio.
Cuando comparamos las tarifas locales con las de Centroamérica, los precios que se ofrecen en Panamá se encuentran entre los más bajos de la región.
Según el sitio orbitz.com, que se especializa en la cotización de servicios para viajeros, en el país agencias como Budget alquilan, con la cobertura mínima de seguros, un auto económico en 22 dólares, mientras que en Costa Rica esta franquicia ofrece el mismo producto en 58 dólares.
En este sentido los ejemplos sobran. Dollar puede ofrecer en 15 dólares el alquiler de un auto económico en Panamá, mientras que en Guatemala el precio se eleva a
24 dólares.
La industria, dice Márquez, tradicionalmente ha dependido del consumidor local y el hombre de negocios que visita el país por escasos días. Estos segmentos siguen siendo el pilar de la actividad, pero ahora el "sector turismo" está en crecimiento, tanto así, que según Ana Isabel Araúz, gerente de Budget Panamá, éste representa cerca del 30% de sus ventas totales.
"Es difícil predecir qué clientes son turistas u hombres de negocios, pero lo que sí sabemos es que el alquiler de vehículos a extranjeros actualmente representa casi la mitad del negocio", enfatiza Márquez.
En Panamá no hay datos oficiales que muestren el tamaño de la flota de autos para alquiler, "parece el secreto mejor guardado de las agencias", según Márquez, aunque se calcula que este parque vehicular puede rondar entre los 3 mil 500 y los 4 mil autos.
A juicio de Araúz, en los últimos tres años la flota ha reflejado un crecimiento anual de 15%, precisamente por el empuje turístico y comercial que está teniendo el país.
Un tema que ocupa a los empresarios que gerencian arrendadoras es que en la industria es difícil mantener la lealtad de los clientes. En términos generales las agencias ofrecen los mismos servicios, por lo que tienen que esforzarse doblemente en dar una buena atención y tener precios competitivos y presencia en lugares
estratégicos.
Araúz afirma que Budget maneja el 33% del mercado local, sitial que han logrado con un aumento en su flota, la apertura de sucursales en lugares con gran demanda, como Boquete, e inversiones en agencias de servicios en zonas cercanas a las playas. Estrategias como esta son casi indispensables. Veteranas como Hertz (que es parte del grupo FASA, distribuidor de las marcas Nissan y BMW), National Car Rental y Budget se enfrentan, entre otras, a Dollar Rent a Car que reabrió sus puertas en 2003 y a Automobile Car Rental.
La competencia obliga a las arrendadoras a mirar hacia la región. Budget Panamá optó por irse a El Salvador, donde opera desde 2004, y hoy ocupa el segundo lugar en ese mercado, que estuvo controlado por las franquicias locales e internacionales existentes hasta la incursión de la marca en manos panameñas.
A menos de cuatro años de adquirir los derechos de la marca, inauguraron, con una inversión superior a los tres millones de dólares, un edificio ubicado en una de las principales arterias de la ciudad de San Salvador.
La meta de la compañía para los próximos dos años es triplicar el volumen de su flota de alquiler y tener operaciones en tres ciudades más de El Salvador, y no descartan continuar con sus planes de expansión en el área centroamericana.
Márquez, por su parte, también le pone el ojo a Centroamérica para administrar el sello Thrifty en otros destinos. "Estamos pendientes de las oportunidades que surjan", indicó.