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| NEGOCIO. En 2006 el 31% (339 millones de dólares) del comercio de Panamá con el mundo fueron exportaciones al mercado europeo. |
Iván Vergara espera con ansias que Panamá se siente a negociar, junto a Centroamérica, un acuerdo de asociación con la Unión Europea (UE).
La Cooperativa Progreso, de Agua Buena de Los Santos, en la que él es uno de los mil 300 miembros que la conforman, inició sus exportaciones al mercado europeo con buen pie y espera seguir haciéndolo en los próximos años.
En 2006 cuando la cooperativa comenzó a exportar productos como el melón dorado, el piel de sapo y el conocido como galia a España, resultó mucho más atractivo enviarlos a Europa que a Estados Unidos.
“A diferencia del mercado estadounidense, en donde el precio de la mercancía exportada está sujeta a la libre oferta y demanda, en el europeo nuestros productos se introducen con un precio fijo que puede variar de 5 dólares hasta 6 dólares con 15 centésimos la caja”, advierte Vergara.
Empezaron con envíos de 40 contenedores en 2006, a la UE este año tienen programado exportar 80. Los productores aspiran a que con el acuerdo de asociación que los países centroamericanos están negociando con la UE -y al que Panamá todavía no se ha integrado- puedan acceder a otros países en el viejo continente.
Erick González, miembro de la Cooperativa Juan XXIII, de Veraguas, tiene la misma ambición que los santeños. El gremio al que pertenece lleva años cultivando productos tradicionales para el mercado nacional, pero ya han iniciado gestiones para colocar sus primeros contenedores en la UE.
Su meta más próxima es poder enviar sandía a España, pero con el deseo de llegar a los otros 26 países que conforman la UE.
La UE es el primer mercado para la exportación de productos no tradicionales, superando los 30 millones de dólares al año. Pero a pesar de ser un cliente rentable y estar a las puertas de un acuerdo de asociación, Panamá primero tiene que refinar algunos detalles en su integración con Centroamérica.
El pasado octubre, los países centroamericanos iniciaron la primera ronda de negociaciones con la UE, en la que concertaron, entre otras cosas, la metodología para el intercambio de información estadística sobre el comercio y los aranceles entre los dos bloques para crear una zona de libre comercio.
Avances de la integración
En tanto la segunda ronda de negociación ya está programada para el 2008, el gobierno ha dicho que está avanzando para que Panamá concrete su integración a Centroamérica y se pueda sentar a la mesa de discusión.
A pesar de que hace algunos días el director de Política Exterior de la Cancillería, Javier Bonagas, aseguró que se tiene previsto presentar, en los próximos meses, el proyecto de ley que permita a Panamá incorporarse al Sistema de Integración Económica Centroamericana (Sieca), aún no hay una fecha concreta de cuándo se llevará a la Asamblea Nacional.
Una fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores informó que el proyecto aún no ha sido discutido por el Ejecutivo y que no hay fecha para ser presentado en la Asamblea.
Pero aunque todo indica que Panamá está rezagado con respecto a los demás países centroamericanos, el jefe negociador, Leroy Sheffer, piensa todo lo contrario.
“La integración no avanza de un día para otro, el proceso es progresivo”, dice el funcionario, agregando que en los últimos 16 años Panamá ha estado caminando en el proceso regional al suscribirse en 1991 al Protocolo de Tegucigalpa que crea el Sistema de Integración Centroamericano (Sica). Además, el país ha participado en secretarías e instituciones que conforman este sistema.
Pero, en este proceso Panamá tiene una pata coja. Aún le falta cumplir con los compromisos que involucra vincularse económicamente a la región a través de la Secretaría de Integración Económica. Responsabilidad que está relacionada con la integración aduanera para la movilidad de bienes, servicios y capitales, así como trabajar en la competitividad del sector primario y secundario, pues a diferencia de las otras naciones de la región, la fortaleza de Panamá es el sector servicios.
Adicionalmente, debe acordar temas como el arancel intrarregional, un arancel externo común, y las normativas sanitarias y fitosanitarias sujetas a estándares internacionales.
Mientras Panamá avanza en este tema, los exportadores siguen asegurando que un acuerdo con la UE es una ventana de oportunidad que se les abre y más aún cuando el país es beneficiado con el Sistema Generalizado de Preferencias, a través del cual muchos de sus productos ingresan a ese mercado sin pagar aranceles o con aranceles preferenciales.
Roy Rivera, presidente de la Asociación Panameña de Exportadores, explica que este sistema les da ventaja sobre otros países, como Brasil, que tienen que pagar impuestos de introducción a esa región.
Igualmente, señala que la devaluación del dólar ha provocado que los cultivos producidos en dólares sean más competitivos y económicos en el mercado europeo.
Con este panorama, los productores esperan que se superen aquellos escollos que Panamá tiene que resolver para no quedarse fuera de la jugada. En tanto esto se define, Iván Vergara y Erick González se preparan para cumplir con las normativas que exige el mercado europeo y así acceder sin ningún inconveniente a este bloque comercial.
Aclarar conceptos
OPINIÓN | En los últimos días, ha sido noticia en el país la potencial adhesión de Panamá al Sistema de Integración Económica Centroamericana (Sieca) una integración económica que mantiene las regulaciones propias de una unión aduanera.
En cuanto a acuerdos regionales se refiere, debemos plantear las diferencias existentes entre una zona libre de comercio y una unión aduanera como el Sieca. Una zona libre de comercio es un área formada por uno o más países que de forma inmediata o paulatina suprimen las trabas aduaneras y comerciales entre sí, pero manteniendo frente a terceros su propio arancel de aduanas y su propio régimen de comercio; por otro lado, una unión aduanera es la integración entre dos o más economías nacionales, que en la práctica supone la supresión inmediata o gradual de las barreras arancelarias y comerciales para la circulación de mercancías entre los Estados que constituyen la unión y la construcción de un arancel aduanero común frente a terceros países, es decir, la confección de una política comercial externa común.
Siendo esto así, vemos una ventaja positiva en las zonas libres de comercio sobre las uniones aduaneras, ya que permiten que cada país miembro del bloque mantenga su política comercial íntegra y la pueda definir unilateralmente con base en su propio beneficio. Además, y como dice el común refrán, “la unión hace la fuerza”, los bloques comerciales potencian el poder de negociación de los estados miembros, permitiendo que en casos como el de negociación de aranceles de privilegio para los productos regionales, se pueda acceder con mayor facilidad a las pretensiones de los países que conforman el bloque.
Sin embargo, es importante plantear las desventajas de la adhesión.
La desventaja más importante en el caso de una unión aduanera es la fijación de un arancel diferencial externo a los no miembros, lo cual crea una discriminación negativa que privilegia el comercio del sector integrado por encima de la relación comercial con otros países.
En el caso del Sieca, si bien Panamá posee una relación comercial de importancia con la región centroamericana, al adherirse al bloque podría estar obligada a establecer los aranceles de importación de productos a terceros países no miembros, lo cual encarecería la entrada de estos, ya que en pos de potenciar el comercio regional se crea una esfera proteccionista en el bloque.
- La autora es economista de la firma Goethals Consulting.
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