Un país con tres millones de habitantes no sería el primer lugar donde se buscaría a una economía emergente.
Más bien, cuando nos referimos a mercados emergentes, escuchamos a Brasil, Rusia, India o Argentina, economías sumamente diversificadas, con un amplio sector industrial, financiero y de servicios, pero todavía con serias dificultades domésticas en términos de gobernabilidad, transparencia, pobreza, educación y seguridad jurídica.
Se les llaman emergentes porque inician su integración a la economía mundial, sus empresas tienen presencia en otros países y las de otros países, en la de ellos; cuentan con una creciente clase profesional, su ingreso per cápita va en aumento y su gobierno es más responsable.
Si bien la economía panameña está mostrando signos de integración al mercado global, con compañías como Copa Airlines y un incipiente mercado de valores, aún no podemos compararla con la de México o Chile.
Sin embargo, la apertura económica que se ve reflejada en las transacciones de la Zona Libre de Colón, la actividad del centro bancario internacional y del Canal de Panamá nos ponen en la mira de los mercados internacionales.
Así, una buena formar de medir la percepción internacional de la economía panameña es a través del comportamiento de los bonos públicos.
Mercados financieros
La deuda soberana de Panamá sufrió serios reveses durante la época de la crisis 1987-1989 y luego de la invasión, cuando el país estaba en quiebra.
Durante los últimos 10 años, sin embargo, el estado panameño ha logrado revertir la percepción internacional. Ha demostrado cumplimiento en sus obligaciones crediticias y, por consiguiente, ha abaratado su acceso al crédito internacional.
"Tenemos un hito importante para Panamá, que ocurrió en julio de 2006, cuando el Estado prepagó todas las obligaciones restantes de sus bonos 'Brady', emitidos en 1996 por un valor de 3 mil 228 millones de dólares para restablecer relaciones comerciales con los acreedores y para salir del estado de default (quiebra) en el que se encontraba el país", dice Aracelis Méndez, directora de Créditos Públicos en el Ministerio de Economía y Finanzas, "Esto sirvió para enviarle una señal a los inversionistas mundiales, al igual que a las calificadoras de riesgo, del nivel de seriedad del Estado panameño en cuanto a sus obligaciones contractuales".
Así, hoy día Panamá cuenta con una buena percepción por el mercado internacional y empieza a considerarse cuando se habla de mercados
emergentes.
Un buen punto de partida para el análisis es el Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI, por sus siglas en inglés) creado por el banco de inversiones JP Morgan.
Este índice le da seguimiento al rendimiento de instrumentos financieros de deuda externa e incluye a Panamá. Es un barómetro de referencia utilizado por analistas financieros para comparar el rendimiento de bonos de deuda pública.
En el caso de Panamá, explica Aracelis Méndez, "el spread (margen) tanto de los bonos de Panamá como de los bonos de otros países emergentes están correlacionados", según se puede observar al comparar el índice EMBI con el índice EMBI Panamá (margen promedio entre los bonos panameños y los del Tesoro de Estados Unidos).
"En términos porcentuales, en los últimos doce meses", explica Méndez, "el índice de Panamá ha caído aproximadamente 55 puntos lo que representa un 26% de su valor en septiembre del 2006". Esto refleja una significativa mejoría en la percepción del país.
Por otro lado, se puede observar un repunte de los márgenes entre julio y septiembre 2007, debido a las turbulencias en los mercados financieros, ocasionados por las quiebras en el mercado de hipotecas de alto riesgo (subprime) de Estados Unidos.
Esto se debió a que tradicionalmente los mercados emergentes son considerados riesgosos, por lo que las malas noticias en ese sector incentivaron la venta de productos más riesgosos (bajando su precio y, por consiguiente, aumentando su retorno), y la compra de activos o productos de menor riesgo. >>
"Los mercados han tenido un comportamiento volátil en los últimos meses", dice Méndez. "Esto ha ocasionado un movimiento en los spreads (margen) de tanto los bonos de Panamá como los bonos de otros países emergentes. Estos movimientos han causado un predecible 'flight-to-quality', o regreso a la calidad, en la selección de instrumentos financieros por parte de los inversionistas".
Pero a diferencia de las crisis financieras anteriores, los mercados emergentes se han mostrado mejor preparados para una crisis financiera internacional, por lo que los capitales internacionales han regresado, y se ve una reducción en el retorno de los bonos emergentes, signo de que ha regresado la confianzas de los inversionistas. Las agencias calificadoras aún no han concedido la calificación de grado de inversión a los bonos soberanos del país, debido, entre otras razones, al nivel de la deuda externa, pero el mercado tiende a valorarlo a niveles similares que los de países que ya obtuvieron el grado de inversión, o mejor que los países con igual calificación.
Por ejemplo, Panamá cuenta con una calificación de riesgo soberano de BB+, de acuerdo a la agencia Standard & Poor's, lo que nos ubica al lado Costa Rica (BB+) y El Salvador (BB+), por debajo de Perú (BBB-) y por encima de Venezuela (BB-).
Cuando realizamos un análisis del margen de rendimiento del bono soberano de Panamá con vencimiento en 2015, sobre el rendimiento del bono del tesoro estadounidense con vencimiento en 10 años se puede observar que Panamá se asemeja más al grupo de países con grado de inversión que a los de grado de especulación.
Específicamente, el margen de Panamá con calificación de grado de especulación BB+ es de 74 puntos sobre el del tesoro estadounidense.
Si comparamos este margen con el del bono de referencia de Guatemala (132 puntos), país que también cuenta con una calificación de BB+ de acuerdo a Standard & Poor's, vemos un diferencial de 58 puntos a pesar de que tenemos la misma calificación.
El margen del bono de referencia de El Salvador (BB+), es de 89 puntos, mientras que en el caso de Perú con grado de inversión (BBB-), el diferencial es de 58 puntos.
De continuar mejorándose las finanzas públicas, reduciéndose el nivel de deuda pública al producto interno bruto, de mantenerse la situación macroeconómica, Panamá continuará siendo preferido por los mercados internacionales sobre países con una calificación de riesgo similar.