Edición No. 498 | 9 DE OCTUBRE DE 2007
 
 
 
Nacional
 
La llegada de la nueva cuota
 
El 2008 traerá para los cotizantes de la Caja de Seguro Social un incremento que se verá reflejado en sus talonarios. Para la institución, la medida busca rescatar sus malsanas finanzas; pero para los trabajadores, es otro golpe para su ya maltrecho poder adquisitivo 
 
Vianey Milagros Castrellón 
vcastrellon@prensa.com 
 

LA PRENSA

COTIZACIÓN. Los 800 mil afiliados a la Caja pagarán a partir del 1 de enero próximo, el 8% de su ingreso mensual para su pensión.

En medio de la cuenta regresiva para que los cerca de 100 mil asegurados menores de 35 años tengan que elegir antes del 31 de diciembre próximo entre los dos sistemas de pensión, el resto de los cotizantes ha pasado por alto que la llegada del nuevo año traerá también un aumento en la cuota empleado-empleador que se registrará en su talonario de pago.

A partir del 1 de enero de 2008, a los 800 mil afiliados a la Caja de Seguro Social (CSS) se les descontará 8% de su ingreso mensual para cumplir con las 216 cuotas necesarias para jubilarse.

En cifras reales, el aumento significa que, por ejemplo, una persona con un salario mensual de 500 dólares que actualmente paga 36 dólares con 25 centésimos (7.25% de su ingreso), el próximo año pagará 40 dólares.

Este incremento en la cuota empleado-empleador, que es el primero que se registra en los últimos 25 años de la historia de la seguridad social, forma parte de las reformas de la Ley 51 que contempla, además, otros aumentos en los impuestos de los gastos de representación y los ingresos de los trabajadores independientes que se implementarán el próximo año.

Para los administradores de la seguridad social, los cambios son necesarios para sacar de los números rojos al Programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), que según estimaciones de la propia institución terminará este año con un déficit de entre 45 millones y 50 millones de dólares,

al mismo tiempo que reforzará el Programa de Enfermedad y Maternidad que el año pasado cerró con un balance positivo de 23 millones de dólares.

Pero no serán solo los trabajadores quienes sufrirán un aumento en sus descuentos de seguridad social. Los empleadores también tendrán que pagar desde el 1 de enero próximo un porcentaje mayor para las pensiones de sus empleados. (Ver Tabla: Contribuciones por programa).

JUSTIFICACIÓN FINANCIERA

El año 2012 era la fecha tope establecida por la CSS para que el programa de IVM colapsara. Ante el inminente descalabro financiero de la seguridad social, el incremento gradual de la cuota empleado-empleador [entre los años 2008 y 2013] parecía ser una de las alternativas para salvarlo.

Según el director nacional de Ingresos de la CSS, Eduardo Carrasquilla, la institución espera recibir el próximo año 79.4 millones de dólares adicionales provenientes de ese 8% que pagarán los empleados. Otros 58.2 millones de dólares llegarán a las finanzas de la Caja gracias al 12.25% que aportarán los empleadores.

Carrasquilla advierte, sin embargo, que la recuperación que se espera que el programa de IVM comience a registrar en los próximos cuatro o cinco años será provisional.

"El programa entrará de nuevo en una situación comprometida en unos 20 a 25 años. En pocas palabras, el IVM tiene una tranquilidad a mediano plazo; en ese momento le tocará a la sociedad plantearse qué puede hacer con el aumento de la edad de jubilación o de las cuotas", previene Carrasquilla.

Los administradores de la seguridad social trabajan por el momento sobre la base de los ingresos adicionales, que llegarán a su máximo en 2013 cuando el trabajador aportará el 9.75% de su salario.

En ese año, el mismo empleado con ingresos de 500 dólares mensuales, que hoy paga 36 dólares con 25 centésimos, pagará 48 dólares con 75 centésimos a su fondo de pensión.

Estos ingresos adicionales, que llegarán gracias a los aportes del trabajador, se destinarán a amortiguar los egresos del programa de IVM, que paga actualmente unos 600 millones de dólares anuales a cerca de 160 mil pensionados. En cambio, el aporte extraordinario de los empleadores >> -que llegará a su máximo en los años 2008 y 2013 con 12.25%- se trasladará al Programa de Enfermedad y Mater-nidad que cubre a 2.7 millones de asegurados. La demanda de este programa -según Carrasquilla- ha crecido 25% en los últimos tres años.

UN INGRESO AFECTADO

Las explicaciones financieras no terminan de convencer a los trabajadores, que tendrán que aportar desde el próximo año 75 centésimos adicionales por cada dólar que ganen.

Para la economista Maribel Gor-dón, el incremento solo logrará disminuir el poder económico de la población, sin salvar las malsanas finanzas de la Caja.

"Allí hay un resultado concreto: una merma en el poder adquisitivo y si a eso le sumamos el incremento del costo de la vida, las condiciones de la población asegurada van a ser inferiores y eso creará una mayor presión sobre la seguridad social", advierte la economista que representó a los trabajadores en las discusiones de la Ley 51.

Las reflexiones de Gordón se dan en momentos en que la Comisión Nacional del Salario Mínimo analiza la viabilidad de incrementar los ingresos mínimos del trabajador que, actualmente, tiene un promedio de 284 dólares mensuales.

Basados en estos números y proyectando el 8% que desde el próximo año se le descontará a todos los trabajadores, un empleado con salario mínimo tendría que destinar 22 dólares con 72 centésimos de su ingreso para cumplir con sus obligaciones de seguridad social.

Según Gordón, a esta cifra habría que añadirle otros gastos, como la canasta básica que durante los primeros siete meses del año había aumentado ya 10.4%, comparado con el mismo periodo del año pasado (alcanzando un valor de 223 dólares con 90 centésimos) o del combustible, que ha mantenido su tendencia alcista durante todo el año.

"Hay preocupación porque vamos a pagar más seguridad social, se acaba de pasar una ley de transporte que va a conducir a otros aumentos, sin contar los incrementos en los servicios básicos", señala la economista.

El otro lado de la moneda son los empleadores, que también sufrirán un golpe a sus finanzas con ese 1% adicional que tendrán que pagar el próximo año por cada uno de sus trabajadores.

Según Maribel Castillo Jaén, gerente de los servicios de consultoría financiera de Deloitte, el efecto dependerá del tamaño de cada compañía y del sector al cual pertenezcan.

"Es importante que cada empresa vaya haciendo desde ahora un análisis del impacto que pueda tener dentro de sus finanzas. Es oportuno que se aboquen a medir y que proyecten cómo va a influir esto en sus operaciones", dice la consultora.

En el caso de la compañía de telecomunicaciones Cable & Wireless, por ejemplo, el incremento en la cuota de seguridad social abarcará a unos mil 900 trabajadores, cuyo efecto ya ha sido contemplado en el presupuesto de 2008 sin representar ninguna medida financiera especial, según el vicepresidente de Asuntos Corporativos, Abdiel Gutiérrez.

Esta empresa deberá afrontar además, como el resto de los empleadores en Panamá, el incremento del 25% al 55% en los gravámenes de los gastos de representación que la Caja impondrá desde el 1 de julio próximo. Según estimaciones de la institución, este aumento permitirá que los ingresos provenientes de este impuesto alcancen los 10 millones de dólares en el año 2008.

Entre proyecciones oficiales de cómo los nuevos incrementos mitigarán a mediano plazo las maltrechas finanzas de la Caja, trabajadores y empleadores se preparan para asumir la medida que comenzará a regir con el nuevo año.

 

 
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