Edición No. 494 | 11 DE SEPTIEMBRE DE 2007
 
 
 
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El novato del mercado
 
Ernesto Bazán está al frente de Equilibrium, la calificadora de riesgo peruana que espera, en un año, duplicar sus clientes en Panamá. La competencia es fuerte, y la madurez del centro financiero parece terreno fértil para compañías que brindan servicios conexos 
 
Yolanda Sandoval 
ysandoval@prensa.com 
 

La Prensa / David Mesa

Haciendo gala de su estrategia en la región, Ernesto Bazán dice que llegaron a Panamá en un buen momento.

En 2004, la calificadora de riesgo Equilibrium recibió la aprobación de la Comisión Nacional de Valores (CNV) para operar en el país, el año pasado establecieron sus oficinas en la plaza y escasamente hace tres meses Bazán se sentó en las oficinas de la gerencia de la empresa para sacarle provecho a lo que está por venir.

Con el acuerdo No.11 de 2005, conocido como calificación de banco, se abre un “mundo de oportunidades” para las calificadoras de riesgo. Esta reglamentación establece que los bancos oficiales, de licencia general e internacional, deberán tener una calificación de riesgo que tiene que ser presentada a partir de 2008, dependiendo del cierre fiscal de cada entidad.

Bazán, de nacionalidad peruana y con experiencia en la supervisión bancaria y en el mundo de las “calificaciones”, sabe que esta disposición incrementa el ambiente competitivo en el que se mueven los servicios conexos a la banca.

Dice contar con su carta de navegación para hacer crecer la cartera de clientes en Panamá.

Equilibrium, además de su reciente incursión en el mercado local, tiene su sede en Perú y oficinas en El Salvador.

Bazán, quien reemplazó en la gerencia a Patria Pretto, gerente encargada de las operaciones locales de la empresa peruana, espera cerrar este año con 10 clientes y duplicar esta cifra el próximo año. En total cuentan con 150 clientes, de los cuales 100 están establecidos en Perú.

En Panamá su cartera incluye a bancos como Cuscatlán, Global Bank y Multi Credit Bank, al tiempo que negocian contratos con otras empresas.

En esta travesía tendrán que competir con SC Riesgo, de Costa Rica, que también tiene un agresivo plan para captar parte del mercado local, y con multinacionales como Fitch Ratings y Standard & Poors, que tienen el camino abonado, con solo mencionar sus nombres.

Pero también es cierto, como asegura Bazán, que el hecho de que Panamá cuente con un centro financiero internacional con 85 bancos, hace al país atractivo para los planes de expansión de las empresas calificadoras.

“También queremos ofrecer nuestros servicios a la industria de seguros, porque aunque la calificación para las aseguradoras no es obligatoria, sirve como carta de presentación para los reaseguradores, clientes y accionistas”.

El tercer mercado para Equilibrium sería el de emisor de bonos.

Sus expectativas son altas y Bazán advierte que tienen la experiencia para hacerse de un nombre en Panamá.

La empresa fue fundada en Perú en 1995 por iniciativa de Francisco Moreno, ex socio principal de Price Waterhouse.

Inicialmente, estuvieron asociados con la calificadora internacional Thomson BankWatch.

En 2000, Thomson BankWatch fue adquirida por Fitch Ratings y desde entonces dejó de ser accionista de Equilibrium.

Francisco Moreno, Armando Patiño, Nelson Gaviria (ex socios de Price Waterhouse, en Perú), Vasco Undurraga (fundador y ex socio de Rate Calificadora de Riesgo, hoy afiliada a Standard & Poors) y Renzo Barbieri (gerente general de Equilibrium desde sus inicios), son los actuales socios de Equilibrium.

En busca de calificación

Además de captar más clientes, Bazán asegura que uno de sus objetivos es divulgar lo que significa una calificación de riesgo y sus beneficios.

“Una calificación no es ni buena ni mala”, afirma. Más bien -agrega- es una opinión independiente y fundamentada sobre la capacidad e intención de pago de obligaciones de un emisor o entidad.

Para las entidades calificadas la “nota” mejora la percepción de los accionistas, y permite acceder a mercados de capital. Para los inversionistas representa una herramienta de decisión y permite comparar riesgos con plazos y/o sectores distintos.

El sistema en general se beneficia con la calificación. Los supervisores pueden regular en función del riesgo y por eso no es de extrañar la obligatoriedad de la calificación, tal como lo dicta el Acuerdo de Basilea II, con el que se pretende reformar el Acuerdo de Capital de 1988 sobre supervisión internacional para mejorar la gestión del riesgo bancario y aumentar la transparencia sobre la situación financiera de las entidades.

PERFIL

Trayectoria

Ernesto Bazán trabajó durante 10 años en la empresa Apoyo, filial de Fitch Ratings en Perú.

Luego, se incorporó a las filas del sector público, como gerente de supervisión de la Superintendencia de Bancos de su país, hasta que Equilibrium le ofreció, este año, la gerencia de la sucursal en Panamá.

Es profesor universitario a nivel de postgrado.

 

 
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