LA PRENSA | David Mesa |
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EXAMEN. La prevención y la atención oportuna son importantes en la enfermedad de trasmisión sexual. |
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Panamá destina 15 millones de dólares anuales a la atención de pacientes diagnosticados con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), que a diciembre de 2006 llegaban a las 8 mil 241 personas infectadas.
De acuerdo con el Ministerio de Salud el costo por pacientes adultos con VIH/Sida oscila entre mil y 5 mil dólares al año, asimismo para las mujeres embarazadas el costo es de mil 600 dólares y en niños es de al menos 9 mil dólares.
¿Pero estos recursos están siendo colocados en los sectores donde son más necesarios? La respuesta a esta pregunta se desconoce, porque la información podría tener sus vacíos.
Si bien Panamá es uno de los pocos países que a través de estudios ha medido el gasto en el tratamiento de la población contagiada, hasta el momento no hay una información certera que confirme que se está cubriendo a todos los enfermos.
César Núñez, director general del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (Onusida) para la región de América Latina, dice que en este tema es vital que los recursos sean orientados a los grupos más vulnerables.
Precisamente, Onusida está realizando en Panamá un taller con representantes del sector salud de países de América Latina para analizar la implementación de una metodología que podría aclarar cualquier duda en este aspecto y corregir, de ser necesario, la forma en que se está respondiendo a la epidemia.
Con la aplicación de Megas (Medición del gasto en sida), como se le conoce a la herramienta, se espera identificar las brechas de atención que existen actualmente.
Andrea Boccardi Vidarte, asesora regional de Onusida, reconoce que hay compromiso por parte de los Estados latinoamericanos -donde a diciembre de 2006 se había reportado un millón 700 mil personas con el virus- para darle respuesta al tratamiento de personas infectadas. Sin embargo, cuando se trata de acceso universal (prevención y atención, además de tratamiento) la situación cambia.
“Hay un 72% de cobertura en tratamientos en la región, pero mal distribuida. A diferencia de grandes economías como Brasil, México y Argentina donde hay una mayor cobertura, en otras más pequeñas como Bolivia y Perú la situación no es igual”, afirma. Y estos son los vacíos que se quieren corregir.
“Si no se tiene una idea de en qué se está invirtiendo”, no se puede cumplir con la demanda de atención para los pacientes infectados, argumenta Christian Arán Fernández, oficial técnico de Onusida.
La primera falla es la falta de estadística actualizada. Los números oficiales más recientes solo dan fe de los infectados desde 1999 a 2002. Luego en 2005 algunos países latinoamericanos como México y Panamá hicieron un esfuerzo por actualizar su data, pero los otros continúan rezagados. (Ver gráfica: Gastos en VIH/Sida en América Latina).
La tendencia de los pacientes con VIH sigue creciendo. Las características han cambiado y ya no solo la adquieren grupos vulnerables sino la población en general.
Además -asegura Andrea Boccardi Vidarte- la realidad es que por cada persona que comienza tratamiento hay 6 nuevas infectadas. Razón de más para destinar fondos no solo al tratamiento, sino a la prevención y en la atención.
Según las últimas cifras de Onusida, hay en la actualidad más de 38 millones de personas que viven con VIH en el mundo y cada año se contagian unos cuatro millones más.
Por otra parte, el sida afecta cada vez más a mujeres jóvenes que disponen de pocos medios para protegerse y que en muchos países hoy representan la mayoría de los nuevos infectados. Para que la respuesta al VIH sea una prioridad en América Latina, se deben mostrar resultados sostenidos, pero sin estadísticas es poco probable ver los resultados.