Rubén se despierta muy temprano, hace algo de ejercicio, se baña y se sienta a desayunar. Mientras tanto Rubén Jr., de 9 años, llama insistentemente a María, su mamá, ya que no encuentra sus zapatos. Gisela, de 12 años, también grita: ¡Mamá! ¿Dónde está mi pulsera?
Rubén, con ganas de ponerle queso crema a sus tostadas, llama a María para que se lo busque en la refrigeradora, la cual no es más que un mundo desconocido para él.
En este momento suena el teléfono y Rubén lo contesta, es su suegra. Inmediatamente grita: María, tu mamá quiere saber si recuerdas donde guardó el mantel que usa para Navidad.
María está convencida de que su misión en la vida es ordenar y buscar las cosas de todos sus familiares. De lo que no se ha dado cuenta es del poder que tiene.
Las amigas de María que conocen la situación le han puesto un apodo: ¡Google!
Muchos dicen que la información es poder, de repente pareciera que esto ha cambiado a: Saber dónde está la información es poder.
El método tradicional de aprendizaje era dedicarle de 12 a 14 años de la vida a aprender lo que "todo el mundo sabe" y dependiendo de las calificaciones se creaban imágenes mentales del nivel de inteligencia que tenían las distintas personas.
Luego, había que tomar una decisión sobre qué tema quería uno profundizar y parecía una cuestión de vida o muerte, ya que una vez que la tomabas, echar para atrás era bastante difícil, además de que consumía mucho tiempo y dinero. Para cuando tenías 25 o 30 años te habías convertido en un experto en un tema específico (médico, ingeniero, abogado) y le dedicarías el resto de tu vida laboral a ganarte la vida utilizando este conocimiento.
Si eras una persona curiosa y autodidacta, leerías los libros que estuvieran disponibles y podrías expandir tus horizontes unos cuantos grados más.
Hoy día, aunque seguimos el mismo modelo de contribución personal, la capacidad de expandir tus horizontes es exponencialmente mayor gracias a que la información y conocimiento del mundo ha sido y está siendo organizado, tal como María organiza su casa, de forma que todos podemos tener acceso inmediato y en cualquier momento a temas específicos; y si le dedicamos suficiente tiempo nos podemos convertir en expertos.
Un ingeniero que tiene un hijo que padece alergia crónica a la comida en Centroamérica puede investigar sobre su padecimiento y alcanzar niveles de conocimiento sobre este tema específico superior a los médicos de su región. De igual forma puede tener acceso a otras personas en el mundo que padecen lo mismo y compartir experiencias (www.foodallergy.org).
Un ama de casa en España puede interesarse en astronomía y muy pronto podrá distinguir constelaciones y, por qué no, descubrir el próximo cometa (www.astronomy.com).
Un niño en el colegio puede aprender a pilotear un Boeing 747, practicar la ruta Tocumen - Miami e interactuar con un abogado en Nicaragua que está aprendiendo a ser controlador aéreo en este mundo virtual (www.microsoft.com/games/flightsimulatorx/).
Al final del día, sin demeritar la importancia de una carrera, el modelo de aprendizaje a futuro pareciera que va a cambiar: vas a poder aprender lo que necesitas cuando lo necesitas.
Todo esto gracias a que la información y el conocimiento del mundo ha sido organizado, categorizado y está disponible a todos, tal como lo hace María en su casa.
El autor es gerente general de Sonitel.