LA PRENSA | Ana Rentería |
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DECISIÓN. Antes de firmar un contrato para adquirir un bien inmueble se recomienda leerlo cuidadosamente, asesorarse con un experto para aclarar aquellos aspectos dudosos y pedir toda la información posible al vendedor. |
El área céntrica de la ciudad se está desplazando. El desarrollo de proyectos residenciales hacia las afueras de la ciudad y la congestión de la Vía España, Vía Argentina y El Cangrejo, ha dado como resultado que nuevos sectores asuman un rol de liderazgo para la construcción de apartamentos. Ahora Parque Lefevre y Pueblo Nuevo han entrado a un circuito que poco a poco aumenta su valor.
Además, el hecho de que el sector de San Francisco se haya sobresaturado y no quede espacio para construir, ha empujado mucho más a los desarrolladores a buscar alternativas y levantar torres de edificios en corregimientos donde el costo del terreno por metro cuadrado, aunque ha aumentado, aún no está por las nubes.
En San Francisco el precio del metro cuadrado oscila entre 800 dólares y mil 500 dólares, mientras que en Parque Lefevre el precio varía entre 200 dólares y 900 dólares, dependiendo de la ubicación del terreno.
En Pueblo Nuevo todavía se pueden conseguir terrenos a un costo de 80 dólares y hasta 200 dólares el metro cuadrado.
Las empresas inmobiliarias aprovechan esta transformación y han comenzado a levantar, desde hace algún tiempo, edificios de apartamentos de no menos de nueve pisos, y cada uno con un promedio de no menos de cuatro apartamentos por piso.
Pedros Bienes Raíces es uno de los desarrolladores que ha apostado por invertir en estos dos sectores. Su gerente, Pedro Detresno, aduce que el lugar es atractivo para aquellos que prefieren sacrificar la compra de una casa y adquirir un apartamento [aunque pequeño] en el centro de la ciudad.
De allí -acepta- que es un requisito levantar proyectos que incluyan áreas verdes y áreas sociales lo más completas posible.
Hace seis años invertir en Parque Lefevre era difícil. Detresno confiesa que los residentes que tenían años de vivir en el lugar muchas veces no estaban interesados en vender sus tierras “por más que uno ofreciera sobrepagar el terreno”.
Actualmente su empresa está desarrollando en Parque Lefevre el proyecto Parque Bello, y tiene entre sus planes construir tres obras inmobiliarias adicionales, pero Detresno no puede dar más detalles de sus planes recientes porque espera la aprobación de los planos en Ingeniería Municipal.
La inmobiliaria Haus también decidió invertir en este corregimiento. Lo céntrico del sector y su conexión con vías principales como la Vía España y la Cincuentenario los motivó a desarrollar proyectos como Plaza España y Prisma.
José Antonio Tigert, gerente de ventas de la empresa, asegura que su interés es participar en un nicho que ofrece al mercado apartamentos entre 50 mil y 80 mil dólares, “ya que se venden bien y bastante rápido”.
El ejecutivo reconoce que Parque Lefevre ha adquirido mucho valor y tiene mucho potencial: “es como el nuevo San Francisco”.
Aunque el corregimiento de Parque Lefevre, que tiene una extensión de 6.2 kilómetros cuadrados y una población de más de 39 mil habitantes, aún está creciendo de manera conservadora, urbanistas esperan que esto no se salga de las manos de las autoridades.
Martes Financiero intentó hablar con el representante de Parque Lefevre, Manuel Jiménez Medina, con el propósito de conocer desde su perspectiva el desarrollo del corregimiento y los posibles problemas que acarrearía un crecimiento desproporcionado del lugar, pero no atendió la solicitud para ser entrevistado.
Al cruzar la calle
Pedro Detresno está descubriendo poco a poco Parque Lefevre, pero el sector que ya tiene tiempo de haber explorado queda al cruzar la Vía España: Pueblo Nuevo.
Allí tiene edificios desarrollados y por desarrollar como Sky Level, Paradise Tower, Royal Point, St. Giorgio, The Rim, Barcelona View, El Márquez, y Torres Mediterránea.
Mientras, avanza en la construcción de su megaproyecto Central Park, un complejo de siete edificios ubicado al pie de la Vía Transístmica y que espera emular en terrenos vírgenes que aún están por desarrollar en Parque Lefevre y Hato Pintado.
“El próximo paso es comprar lotes de terreno e ir agrupándolos para construir proyectos más grandes”, afirma.
Detresno considera que Pueblo Nuevo es un sitio muy atractivo, no solo por lo céntrico, sino porque conecta la Vía Transístmica con la Vía España.
El empresario ve el desarrollo del corregimiento con buenos ojos, pero considera que hay que ponerle atención a aspectos como la limpieza del sistema de alcantarillado y el congestionamiento vehicular.
Considera importante implementar el proyecto de iluminación y seguridad que impulsa el Gobierno, e incluir la ampliación de las vías internas.
Tania de Bello, gerente general de bienes raíces Idape, espera que el crecimiento del corregimiento se dé en forma ordenada debido a que la norma de urbanismo obliga a construir en Pueblo Nuevo proyectos que no sean de alta densidad, es decir, obras que contemplen menos de 501 personas por hectárea.
“El crecimiento ha ido a un buen ritmo y no acelerado. Lo que permite hacer las correcciones en el momento debido”, afirma.
La empresa que ella gerencia entregó hace unos meses su primer proyecto en el sector llamado “Altos de la Colina”, y ya están vendiendo el segundo cerca a la 12 de Octubre, el “Victoria Hills”.
De Bello piensa, al igual que Detresno y Tigert, que lo céntrico que resulta ser Pueblo Nuevo, lo hace atractivo, aunado al desarrollo de plazas comerciales como Metro Plaza y Novey.
“Esto ha valorizado las tierras del área”, afirma. Razón de más para seguir apostando en el lugar.
Asegura estar en negociaciones para la adquisición de otro terreno para levantar un proyecto similar al de Altos de la Colina.
En los tres años que lleva la administración de Carlos Tito Lee, como representante del corregimiento de Pueblo Nuevo, ha visto cómo se han ido incrementando los proyectos inmobiliarios en el sector.
Él estima que con la construcción de 15 proyectos en los últimos dos años la población, que actualmente es de 21 mil residentes, podría aumentar en al menos 3 mil.
El representante reconoce que el crecimiento requerirá cubrir más necesidades en infraestructura vial y el sistema de agua potable.
Pero Lee deja claro que las juntas comunales tienen un presupuesto para cubrir pequeñas obras y no grandes proyectos de infraestructura. Las necesidades mayores son cubiertas por el Gobierno central.
Por el momento, el representante afirma tener que darle un giro a sus planes para los dos años que le quedan de administración.
“La estructura del corregimiento ha cambiado, ya hemos dado asistencia a mejoras habitacionales, y ahora estamos implementando otros planes para mejorar la seguridad en el lugar”, confirma.
Reconoce no recibir ningún ingreso adicional debido al crecimiento que se está dando en el corregimiento, ya que estas obras se gestionan a través del Departamento de Ingeniería Municipal y no a través de la Junta Comunal.
“Pero si hay mayor recaudación en el municipio, al final debe haber una mayor distribución de los recursos económicos”, puntualiza.
COLUMNISTA INVITADO
Entre la imagen y lo real
Álvaro Uribe
mf@prensa.com
OPINIÓN | El modo de crecimiento de la ciudad de Panamá ha sido siempre horizontal. La mayor parte del espacio que se construye en la ciudad –la expansión urbana- es producto de la autoconstrucción, de lo que en otra época se llamó “barriadas brujas” y hoy se denomina “precaristas”. Sin embargo, esa ciudad no se ve.
Lo que sí se ve es una ciudad reciclada, donde los viejos usos residenciales van cediendo ante los comerciales más rentables y/o ante usos residenciales más intensos y aún más rentables.
Ese efecto de marea, que ha inundado a Bella Vista y San Francisco, ahora se proyectará sobre Pueblo Nuevo, Parque Lefevre y Río Abajo, con menos intensidad, sin duda, pero reciclando los viejos barrios.
Eso puede ser muy positivo, si se establecen normas de conducta, normas de urbanismo, que impidan repetir los errores que la embriaguez inmobiliaria ha traído, especialmente a San Francisco, puesto que la rentabilidad no genera automáticamente calidad. La ciudad reciclada hasta ahora, no funciona o funciona mal.
Cierto que en una sociedad que privilegia la forma sobre el contenido, ese es un mal menor, porque en el terreno de las ventas, la imagen lo es todo. Y “la ciudad”, de lejos, se ve bien. Además, tiene un mar azul y los edificios están rodeados de bosques, si nos atenemos a cualquier anuncio publicitario.
Pero para sus ciudadanos, incluso si como ocurre a menudo no son más que usuarios, la ciudad de Panamá no funciona: nadie vive en el anuncio. Y esto hay que resolverlo, si queremos que la ciudad siga siendo rentable. Para todos.
El autor es arquitecto y urbanista.