La rápida penetración de la telefonía celular en Panamá se puede notar con tan solo observar el número de antenas instaladas en el país. Cable & Wireless Panamá ha clavado cerca de 400, mientras que Telefónica Panamá 259.
El tema ha despertado la ya vieja duda sobre los efectos adversos que tienen las emisiones de estas antenas en la salud, y también la inquietud de que en Panamá no se aplica una norma específica para su instalación.
Existe el Decreto Ejecutivo No.278 de 2001, que crea una junta técnica interinstitucional que vigilará las instalaciones de estas torres.
Esta junta tiene entre sus facultades reglamentar la instalación de las antenas de celulares, pero no se han dictado las normas que deben considerar, entre otros aspectos, los compromisos de las empresas prestadoras en materia de calidad del servicio, conforme a sus contratos de concesión, la demanda del servicio, la evolución de la industria y el desarrollo de la tecnología, además de los límites de seguridad para la protección de la salud humana.
El tema trajo a tierra panameña a Jorge Skvarca, miembro del panel de expertos de asesoramiento para las radiaciones de la Organización Mundial de la Salud, invitado por la Cámara Panameña de Tecnología de Información y Telecomunicaciones.
Según el especialista, las antenas de celulares emiten radiaciones no ionizantes, que no pueden provocar el desprendimiento de un electrón de un átomo. De acuerdo con recientes estudios de la Organización Mundial de la Salud, todavía no existe suficiente evidencia que demuestre que este proceso sea perjudicial para la salud, aunque tampoco hay ningún trabajo científico que pruebe lo
contrario.
Según Skvarca, las antenas celulares operan a muy baja potencia, en comparación con otras fuentes de radiación, entre las que se encuentran las antenas de televisión y las antenas de radio de emisoras AM y FM.
Por ahora, el Ministerio de Salud, como autoridad competente en el tema, tiene previsto reglamentar la instalación de estas infraestructuras en Panamá. n