Imaginemos que nuestro mejor amigo nos recomienda este nuevo restaurante en donde la especialidad son las hamburguesas. El menú cuenta con un total de 25 tipos de hamburguesas. Por considerarnos metódicos nos sentimos identificados con la opción 16 que dice así: “hamburguesas por fases”.
Después de esperar escasamente cinco minutos vienen las bebidas y mi plato, el cual trae un pan de hamburguesa partido en dos y antes de poder preguntar dónde estaba el resto, quien me atendía se había ido corriendo a la cocina. Como la conversa está muy entretenida sin darme cuenta ya me comí la mitad del pan.
Más tarde traen las entradas, pero al mismo tiempo traen una carne de hamburguesa que aunque con muy buena apariencia llegaba cuando ya me había comido todo el pan.
Aproximadamente 15 minutos más tarde cuando nos habíamos acabado las entradas y yo estaba casi terminando la carne de mi hamburguesa llegaron los platos principales y a mí me trajeron tomates en rodajas, un pedazo de lechuga y algo de cebolla.
Sumamente confundidos por lo peculiar de cómo fue servida mi orden, me como el tomate y la lechuga, pero dejo la cebolla porque no me gusta sola.
Cuando estaban retirando los platos, me traen mis papas fritas y el resto de los comensales procede a pedir su postre.
Finalmente, cuando a todos le traen sus postres a mí me traen la mostaza, la mayonesa y la salsa de tomate.
Afortunadamente el restaurante estaba un poco vacío y pude detener a quien nos atendía. Le aseguré casi molesto que si así era como iban a servir todas sus hamburguesas iban a quebrar en muy poco tiempo. Ella me contestó, ¡pero señor, usted pidió la hamburguesa por etapas!!!!
Es la forma en que recibimos y analizamos información.
Si nos comemos una hamburguesa por etapas, por más que los ingredientes sean de buena calidad no hay forma de que nuestro cerebro registre los sabores que disfruta cuando todos los condimentos se juntan en una hamburguesa regular.
De igual forma es muy difícil y a veces casi imposible que nuestro cerebro registre el verdadero significado de un conjunto de información si la misma no se presenta de forma consolidada, conjugada y al mismo tiempo.
Hoy en día la mayoría de la información que recibimos es de forma aislada. Esto está directamente relacionado con la calidad de las decisiones que tomamos basados en esta información presentada de forma aislada.
Ejemplos REALES
“Las ventas crecieron 25%, pero cuánto aumentaron los gastos. Porque si aumentaron más del 25% entonces no es tan buena noticia”
“El país creció 6%, pero cuánto aumentó la inflación. Porque si aumentó más que el 6% no es tan buena noticia”
“Juan ganó 5, pero cuánto es la mejor nota. Si la escala es del 1 a 10, no es tan buena noticia”.
En las empresas el problema es aún mas complejo porque dividir la información en dos no es suficiente. Si el volumen de cuentas por cobrar bajó, pareciera una buena noticia, pero si el volumen de ventas también bajó y la cantidad de días que nos está tomando cobrar aumentó, esto es una muy mala noticia.
La cantidad de indicadores o pedazos de información que deben ser analizados y conjugados para determinar lo positivo o negativo de la información que recibimos es cada vez mayor.
Sistemas de información
Por todo lo anterior es muy importante, ya sea que usemos un método manual o creemos un sistema de información muy sofisticado, que el conjunto de indicadores o grupos de información sean presentados de forma consolidada y conjugada para que quienes toman decisiones puedan experimentar lo que nos pasa cuando mordemos una hamburguesa y nuestro cerebro registra ese sabor que nunca podrá ser percibido si comemos sus ingredientes de forma separada.
Trabajadores de la información deben poder sintetizar y consolidar la información
Los trabajadores de la información de igual manera deben desarrollar la capacidad de sintetizar, consolidar y conjugar información para su organización y convertirse en verdaderos chefs de la información.
La pregunta es: ¿Eres tu un chef de la información?