En el ejemplar del diario La Prensadel miércoles 30 de agosto del año en curso, se publicó una noticia en la cual se señalaba que la firma Goethals Consulting Group realizó un estudio que puso en evidencia el sistema tributario panameño, al concluir que hay demasiados impuestos ineficientes, es decir, nueve de los doce tributos que se cobran son poco rentables. Las excepciones son el impuesto sobre la renta, el impuesto de importación y el impuesto de transferencia de bie-nes muebles y servicios. Sin embargo, en el caso del impuesto sobre la renta (en adelante ISR), es tan complejo el sistema de fiscalización del mismo, que la administración tributaria necesita un abultado y lento aparato burocrático para recaudarlo, razón por la cual la firma en mención recomienda al Ejecutivo simplificar el sistema tributario actual, aplicando el modelo del Flat Tax, de muy buenos resultados en los países de la Europa del Este.
Sobre el tema del Flat Tax, o gravamen único a la renta es importante resaltar que solamente podría aplicarse al ISR, por lo que habría que mantener solamente los impuestos y tasa que son rentables para el fisco, eliminar los incentivos fiscales, que hay en demasía en Panamá y aplicar un gravamen único que no discrimine por tipo de empresa, ingreso, sector, profesión o servicios profesionales que se presten, y que se le apliquen a los contribuyentes en tasas bajas.
El Flat Tax es una de las últimas innovaciones en Europa del Este, es la aplicación del gravamen único a la renta; lo que ha traído, a los países que lo aplican, un sistema tributario sencillo y fácil de administrar, que trae beneficiosos montos de recaudación y facilita la creación de empleos. Otra de las ventajas observadas es el menor costo de administración. Esto también es válido para los propios contribuyentes, que emplean menos esfuerzo en un sistema tributario simplificado. Un beneficio adicional que se percibe es el estímulo a las inversiones, el mayor dinamismo económico y la mayor recaudación, por un control más fácil y el crecimiento económico más rápido.
El economista y filósofo Adam Smith hacía notar, analizando la carga tributaria, que los impuestos son, a veces, mucho más gravosos y molestos para el pueblo que beneficiosos para el soberano. Las mayores víctimas de la complejidad tributaria son los pequeños y medianos contribuyentes y las pequeñas y medianas empresas, que son los
que tienen menos recursos de asesoría jurídica y contable en materia tributaria.
Muy por el contrario de lo que piensan los políticos, un medio bajo de la imposición fiscal no es necesariamente menos dinero para el gobierno. ¿Por qué? Porque la gente está dispuesta a producir más y a pagar sus impuestos cuando el sistema es simple y las imposiciones fiscales son bajas. Así lo demuestra el estudio titulado Flat Tax - The British Case, publicado por el Adam Smith Institute en Londres, Inglaterra, hecho por el economista Andrei Grecu, graduado en la Universidad de Princeton y profesor de la Universidad de Oxford, en el cual se concluye entre otras cosas, que los economistas desde Estados Unidos a China, por aproximadamente dos décadas, apoyan la idea del gravamen único o Flat Tax, por las razones y beneficios que ya hemos mencionado.
En ese mismo orden de ideas, los economistas Robert E. Hall y Alvin Rabushka autores de la obra The Flat Tax, publicada por The Hoover Institution Press, concluyen entre otros puntos que una de las mayores bondades del Flat Tax es que los contribuyentes pagan sus impuestos sin pensarlo mucho, ya que el costo de evadir los mismos a corto y mediano plazo es mucho mayor que el costo de pagarlos.
En conclusión, opinamos que sí sería interesante estudiar la posibilidad de implementar un Flat Tax en Panamá, lo que traería como consecuencia un reordenamiento del sistema tributario con la finalidad de hacerlo más simple y eficiente, para beneficio tanto de los contribuyentes como de la misma administración tributaria.
*El autor es abogado y presidente de la Asociación Panameña de Derecho Financiero y Tributario.
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Panamá, ahora que la Tierra se aplanó
Julio Spiegel III
mf@prensa.com
Con economías muy parecidas pero en ambientes un poco distintos, Panamá ha empezado a aprovechar una nueva tendencia como lo es el outsourcing, propiciando que centros de llamadas o call centers se establezcan en el país para brindar servicio a empresas del extranjero”
Cuando yo era pequeño si hubiera querido cenar pollo de Kentucky y papas del McDonald’s mis padres no me hubieran hecho caso alguno. Hoy, cuando vamos al centro comercial y vamos al área de la comida, cada miembro de la familia come la comida que quiere y compartimos la misma mesa. De hecho, mi hijo compra su pollo de Kentucky y las papas del McDonald’s, un poco distinto a mi realidad cuando chico. Podríamos concluir, que los centros comerciales y en especial el área de la comida han achicado el mundo. ¿Achicando el mundo? Ustedes se preguntarán.
Sobre este tema es que Thomas Friedman en su libro (bestseller) La Tierra es Plana (The World is Flat) presenta como una serie de hechos históricos de la última década, la caída del muro de Berlín, el surgimiento del internet y la evolución de programas que pueden “hablar” entre sí, han propiciado la comunicación y el compartir de información entre personas de todo el mundo como nunca antes, creando una explosión de riqueza en países como China e India, y obligando al resto de los países a correr mucho más rápido para tan solo mantener el nivel que hoy en día tienen. En efecto, el mundo se ha achicado pero de una forma más radical a como lo han hecho los centros comerciales
Nuevas formas de colaboración han surgido permitiéndole a países, empresas e individuos alcanzar ventajas competitivas que para quienes hagan análisis, en base a los paradigmas tradicionales, de cómo replicarlos, tendrán una tarea muy difícil por delante.
Friedman en su libro habla, entre otros temas, de offshoring o fabricar donde salga más barato y no donde el producto va a ser consumido (ejemplo: televisor vendido en Estados Unidos pero fabricado en China). También habla de outsourcing o la tercerización de ciertas labores o funciones a individuos o empresas independientemente de su ubicación (ejemplo: call center en Panamá para brindar servicio en español a clientes de American Express en Estados Unidos).
Otra de las formas de colaboración que describe, es la administración orquestada de la cadena de abastecimiento (ejemplo: cuando un cliente pone un pedido de una computadora personal para su casa en internet o por teléfono, la misma se fabrica y despacha desde California mientras que el monitor se fabrica y se despacha desde México. DHL recibe la mercancía, la une en su centro de distribución en Allentown, Pensilvania y la despacha al día siguiente a la puerta de la casa de quien la ordenó sin que el mismo sospeche que ambos productos vinieron de lugares o inclusive de países distintos).
Menciono estas tres ya que Panamá ha sabido capitalizar sobre estas tres tendencias. Por ejemplo, una tienda de venta de televisores en Nueva York, buscando mantener niveles de inventario bajos para tener un costo operativo competitivo, compra un sistema de cajas registradoras que “habla” con el sistema de inventario y pedidos de forma que cuando se venda el producto haga que el inventario del mismo se reduzca a 50 unidades, automáticamente ponga un pedido de 100 unidades al distribuidor local, el cual consolidará las solicitudes de todos sus clientes de ese día y hará el requerimiento a la fábrica en China.
A partir de este momento si el pedido demora demasiado, la tienda se quedará sin televisores perdiendo importantes oportunidades de venta. Es por esto que de tener la opción y aunque cueste un poco más, todos en la cadena de abastecimiento (tienda en Nueva York, distribuidor local y fábrica en China) preferirían que la mercancía pasara por el Canal de Panamá ahorrando al encargo 21 días de su tránsito.
Si la opción del Canal de Panamá no estuviera disponible, la mercancía a mantener en inventario por la tienda tendría que ser mayor, teniendo un costo operativo más alto y por ende sería menos competitivo. Se podría decir que la vía interoceánica ha aplanado o achicado el mundo del transporte de Asia al este de Estados Unidos en aproximadamente 21 días.
Con economías muy parecidas pero en ambientes un poco distintos, Panamá ha empezado a aprovechar una nueva tendencia como lo es el outsourcing, propiciando que centros de llamadas o call centers se establezcan en el país para brindar servicio a empresas del extranjero que requieren de servicios de atención vía telefónica más económicos. Estos centros de llamada brindan funciones de servicio al cliente y venta de productos entre otros. No está demás reiterar que de no existir los sistemas de comunicación tan avanzados como los tenemos hoy en día sería imposible que alguien marcara un número local en la ciudad de St. Louis del estado de Missouri en Estados Unidos y la llamada fuera automáticamente direccionada a un centro de llamadas en Panamá donde, si no fuera por el acento, sería imposible saber que quien contesta no está en el edificio frente al arco de St. Louis.
Todo lo que Friedman propone es que el mundo cambió radicalmente o como él lo pone, la tierra se aplanó. Él dice que vivimos en un mundo que aunque físicamente no ha cambiado de tamaño, virtualmente es muy pequeño. Un mundo donde se está digitalizando todo el contenido, y personalizando los servicios. Un mundo donde la ubicación física no es relevante para poder tener acceso a comunicación e información.
En este nuevo mundo donde las reglas han cambiado tendremos como panameños que revaluar las estrategias de nuestras empresas, pero sobre todo la estrategia de nosotros como individuos, ya que dejamos de competir en el mercado laboral con la oferta local y empezamos a competir con la oferta mundial. (Si eres un diseñador gráfico, muy pronto podrías estar compitiendo con los diseñadores gráficos del mundo por un trabajo a realizarse para un cliente panameño.)
La interrogante para todos no-sotros es, cómo además del papel que ya estamos jugando con el Canal de Panamá y los call centers, podemos encontrar áreas donde participar y diferenciarnos en este mundo plano, tal como lo han logrado países como India, Singapur e Irlanda.
De elegir bien y ejecutar aún mejor, muy pronto será posible que un programa diseñado en Inglaterra pueda ser programado en India y que corra en servidores (computadoras muy poderosas) que están en Panamá cuando quienes lo usan están en Brasil. O tal vez que un ejecutivo de Estados Unidos que se la pasa viajando tenga un asistente en Panamá que le reciba las llamadas, la correspondencia, y revise o redacte documentos por la mitad de lo que le costaría tenerlo en Los Ángeles (un asistente personal en California gana entre $50,000 y $100,000). Y por qué no, un entrenador personal en Panamá podría armarle el programa de entrenamiento a una ejecutiva en Nueva York y darle seguimiento a su avance con la información que arroja el reloj digital que mide todo lo necesario para ver si quien entrena está avanzando o no (entrenador personal en Nueva York cobra entre $100 y $300 por hora).
Estas son solo ideas, pero estoy seguro de que, haciendo un análisis objetivo de nuestras fortalezas como panameños, estamos a tiempo de capitalizar esta nueva ola de oportunidades que están disponibles ahora que el mundo se achicó y asegurarnos de que cada vez más, aunque sea virtualmente, agreguemos algo de valor (por pequeño que sea) a lo que se consume en el mundo.
El autor es gerente general de Sonitel
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La buena gestión asegura el éxito
Ángel Alloza
mf@prensa.com Brand engagement es el compromiso racional y emocional de los empleados, con la marca corporativa, con su empresa. De esto dependerán los resultados del negocio
Hace 60 años, en 1946, Meter Drucker identificó, como prioridad para la gestión empresarial, la capacidad de implantar un estilo de gestión que genere entusiasmo, participación y compromiso en los empleados de una organización.
Un modelo de empresa, en el que el éxito viene asegurado por la buena gestión de los intangibles: tener una cultura, unos valores y una marca con buena reputación que generan implicación y compromiso y orgullo de pertenencia en los empleados.
El reto que señaló Drucker ha progresado muy poco en los últimos años puesto que la mayoría de los directivos han sido educados en una forma de entender la empresa muy diferente: una organización de control y de gestión verticales.
Drucker decía en una entrevista para el Financial Times a finales de 2004, “si hay una única cosa que debe aprender la mayoría de los directivos, es cómo gestionar las relaciones con los empleados en un contexto empresarial donde deja de existir la autoridad jerárquica y donde no hay posibilidad de dar órdenes. En ese contexto ¿qué alternativa tienes?”.
El concepto de brand engagement podría responder a la pregunta que planteaba Drucker.
En inglés, engagement tiene significados tanto racionales como emocionales; es un compromiso personal y emocional. También alude a la idea de compromiso racional y formal, es comprometerse con el trabajo, con una causa.
Brand engagement, sería el compromiso racional y emocional de los empleados, con la marca corporativa.
Los efectos positivos del brand engagement son muy diversos. Podemos citar algunos estudios:
El 70% de las percepciones creadas para una marca dependen de las experiencias que tienen los clientes con los empleados (Ken Irons, Market Leader, 2002).
El 41 % de los clientes que son leales a una marca, lo son como consecuencia de las buenas actitudes de los empleados (MCA Brand Ambassador Benchmark, 2002).
Las empresas con empleados comprometidos generan unos resultados 200% por encima de las empresas con empleados poco comprometidos, en beneficio por acción en un periodo de tres años 1999- 2002 (Watson Wyatt Work USA study, 2002).
En los últimos cinco años, las empresas que han sido clasificadas como buenos lugares para trabajar han mostrado un incremento del 25% en la retribución total al accionista (The Sunday Times Great Place to Work Survey, March 24, 2002).
Las empresas que gestionan marcas que generan brand engagement tienen clientes más fieles y dispuestos a pagar algo más por ellas, los mejores profesionales se sienten más atraídos, los inversionistas son más propensos a invertir en ellas y la sociedad muestra una disposición más favorable hacia estas marcas.
El autor es director de reputación e identidad corporativa del Grupo BBVA