Edición No. 451 | 14 DE NOVIEMBRE DE 2006
 
 
 
Tema de portada
 
El caos urbano que se hizo tragedia
 
Desde principios de los años 90 se propuso, mediante ley, convertir el sistema de transporte colectivo para hacerlo más eficiente y seguro. 16 años después, los usuarios continúan malviviendo el servivio de los ‘diablos rojos’ 
 
ANA TERESA BENJAMÍN 
abenjami@prensa.com 
 

LA PRENSA | Jorge Fernández

DEFICIENCIA. Aunque en la ciudad hay más de 2 mil buses rodando, en las horas pico es difícil encontrar algunos con asientos disponibles.

Cuesta escucharlo del propio subdirector de la Dirección de Operaciones de Tránsito (DOT) de la Policía Nacional, pero Teófilo Moreno lo admite así, a sabiendas: “la ley de transporte establece varias cosas, pero no se cumplían a cabalidad. Había cierto grado de impunidad para los conductores y no se agotaron todos los esfuerzos para mejorar la comunicación entre la DOT y la Autoridad del Tránsito y Transporte y Terrestre”.

Moreno está sentado detrás de su escritorio en las oficinas que tiene el Tránsito en el corregimiento de Ancón. Su teléfono celular timbra una y otra vez, hasta la necedad. Son los operativos, se excusa.

Es que el subdirector anda, por estos días, envuelto en el llamado operativo de seguridad que el Estado montó un día después de que 18 panameños murieran tratando de huir de las llamas que consumía un autobús de “Corredor”. Uno de la ruta Mano de Piedra, para ser exactos, que ardió como paja seca frente al templo evangélico Hossana, en la calle Martín Sosa.

“La seguridad de los usuarios no es negociable”, dice Moreno detrás de su escritorio, repitiendo lo que hace unos días dijera el nuevo director de la Autoridad de Tránsito, Severino Mejía.

Pero las palabras de Moreno llaman la atención cuando él mismo admite que las normas establecidas en la Ley 14 de 1993, que regula el servicio de transporte público en el país, no se cumplían “a cabalidad” porque no existía una buena coordinación entre la DOT y la ATTT.

Una pobre comunicación que hacía que los policías de tránsito impusieran multas y que en la Autoridad, se anularan. “Todos los días ponemos infracciones, pero el cobro no era efectivo”, explica Moreno.

Lo insinúa también el presidente de la Cámara Nacional de Transporte (Canatra), Luis Rodríguez. “Nadie pone las reglas del juego”, dice. “El problema del transporte es político”, agrega.

El antiguo director de la ATTT, Angelino Harris, dijo en una entrevista en julio pasado que cada año la Autoridad pone hasta 110 mil boletas de infracciones, pero que había una morosidad acumulada de 40 millones de dólares... desde 1987.

Y así como no se cobraban las infracciones, tampoco se cumplía con las normas de seguridad ni con el mantenimiento de los autobuses, aun cuando la ley daba las pautas. “Ahora se han redoblado los esfuerzos porque hay mayor interés en trabajar en equipo”, enfatiza Moreno, con el ringtone del celular sonando otra vez.

La promesa del articulado

Dice Rodríguez, de Canatra, que en todo el país hay unas 300 organizaciones de transportistas. En suma son 49 mil certificados de operación -cada certificado es un dueño, al menos- y que de la actividad viven unas 350 mil personas. “Por cada bus trabajan 5 personas”, explica. Porque por cada uno hay dos choferes, dos ayudantes y alguien que lo cuida.

Sólo en la ciudad de Panamá circulan 2 mil 120 autobuses, y buena parte está en manos de miembros del Sindicato de Conductores del Transporte Colectivo (Sicotrac).

El sistema funciona a través de concesionarias de rutas. Una concesionaria agrupa a varios dueños y es la concesionaria la que hace posible que el transportista afiliado obtenga anualmente su placa de circulación.

Para obtener un certificado de operación o cupo, la persona interesada debe justificar la necesidad de más autobuses en una ruta determinada. Si la ATTT da el visto bueno -con la anuencia de la concesionaria- otorga el cupo a un costo de 10 dólares. Si el cupo se revende en el “mercado secundario”, el costo alcanza miles de dólares.

Luis Ortega, presidente de la Cooperativa San Cristóbal -que administra varias rutas del área este de la ciudad- explica que el costo del cupo depende de la ruta. “En nuestra ruta, la de Chepo, nadie te vende un cupo por menos de 15 mil dólares”, dice. Pero en Colón puede costar 50 mil dólares y en Chiriquí, 100 mil dólares, asegura. “Depende de la explotación de la ruta”.

Así las cosas, parece que el transporte es un negocio que mueve dinero. Aun cuando la presidenta de la ruta de Don Bosco, Rosa Pérez, diga que este es un negocio en el que se cae por falta de malicia. “Si tú entras en esto es porque has sido ingenuo. Pudo haber sido un negocio antes de 1999, pero los diablos rojos ya no lo son”, asegura.

Son raras estas afirmaciones cuando se observa que, ante la inminencia de la construcción de un sistema de buses articulados, los transportistas se han mostrado inquietos por la posibilidad de quedar afuera.

Y es que de los buses articulados se han dicho muchas cosas. Que en Curitiba, Brasil, funcionaron de maravilla y que, cuando se pusieron a prueba en Bogotá, Colombia, mejor todavía.

Los estudios hechos por el Ministerio de Obras Públicas (MOP) establecen que el proyecto costará unos 240 millones de dólares, de los cuales 130 se usarán para la construcción de la infraestructura.

Ahora, con las imágenes todavía frescas de la tragedia de la calle Martín Sosa, el tema del transmilenio vuelve a tomar fuerza.

Las autoridades han dicho que las aceras, tendido eléctrico, pasos peatonales, estacionamientos y árboles ubicados a lo largo de la vía Transístmica, la Ricardo J. Alfaro y la vía España tendrán que ser removidos para dar paso al sistema de buses articulados, y que los diablos rojos no desaparecerán -necesariamente- siempre que sean capaces de brindar un buen servicio como alimentadores del sistema troncal.

La ATTT recibió los sobres de las empresas interesadas en los estudios, diseños, construcción e implantación del sistema integrado de transporte de Panamá el 30 de junio pasado y del análisis inicial, ocho de las nueve compañías pasaron la primera prueba. (Ver cuadro: Empresas precalificadas). El nombre de la empresa ganadora todavía está por conocerse.

Mientras los trámites siguen su curso, la ATTT y la DOT intentan poner orden. También los de Canatra -asegura Rodríguez- siempre que las autoridades impongan con equidad las reglas. A los usuarios, en tanto, les toca esperar. Y preparar el bolsillo para pagar, de aquí a un tiempo, los 15 centavos más que costará el transmilenio.

- ROSA PEREZ -

Es abogada de profesión y hace unos años, con 28 mil dólares en un plazo fijo, decidió que la mejor forma de utilizarlos era metiéndose en el negocio del transporte. Hoy dice estar arrepentida.

>>> ¿Cuál diría usted que es la principal debilidad del sistema de transporte urbano?

La falta de conciencia de los dueños para formar un solo gremio de propietarios, no sólo para reclamar derechos, sino también para asumir responsabilidades de manera colectiva.

>>> ¿Por qué esa es una debilidad?

Porque en vez de ser una inversión en la terminal, deciden los conductores o algunos dirigentes que no tienen ninguna responsabilidad económica en la terminal.

>>> ¿Los dirigentes o conductores están por encima de los dueños?

Sí.

>>> ¿Usted cree que el sistema funciona?

Si el Estado habilitara vías especiales para el actual sistema, sí funcionaría.

>>> Para ser conductor, ¿qué requisitos o exigencias se piden?

Los requisitos que solicita la Autoridad del Tránsito. De eso, nosotros no somos responsables. Yo pienso que debiera ser la misma Autoridad del Tránsito o la Policía la que haga una prueba de campo a estas personas, no las escuelas de manejo.

>>> Pero ustedes, como propietarios, ¿no vigilan que sus conductores sean aptos para ejercer la profesión?

Cuando alguien va a manejar mi bus, yo le pido la licencia. Es lo único que le puedo pedir. El historial es privado. La peligrosidad se conoce por la referencia que uno tenga de la persona.

>>> Pero eso es cuando lo van a contratar, pero cuando empieza a trabajar con usted o con cualquiera y vienen los problemas... ¿Ustedes no hacen nada con ese tipo de conductor?

Lo que pasa es que el dueño no tiene conocimiento de las boletas.

>>> ¿El conductor es dueño y señor de lo que hace en la calle?

Sí.

>>> ¿Y dónde está la responsabilidad de los dueños?

La responsabilidad de los dueños está en la responsabilidad civil, del mantenimiento de la unidad.

>>> ¿Y eso se está cumpliendo?

Yo pienso que sí, en un 70%.

>>> ¿Por qué entonces hay la impresión de que no se está cumpliendo ni el 20%?

Este sector ha sido muy golpeado. Nuestra materia prima es el combustible y los precios de todo nos subieron 200%.

>>> ¿Cómo hacemos para que no se repita lo de la Martín Sosa?

Aquí se le ha querido echar muy fácilmente la responsabilidad al conductor y yo no estoy de acuerdo. Los buses de aire son de cartón comprimido, madera, polifón y vinilo, todos materiales inflamables. Un diablo rojo nunca se te va a prender así, porque es todo de metal.

>>> ¿Nunca se incendiaría?

Nunca.

- LUIS ORTEGA -

Es presidente de la Cooperativa San Cristóbal que opera varias rutas del área este de la ciudad, como Chepo, 24 de Diciembre y Felipillo, entre otras.

>>> ¿Qué opina usted del servicio de transporte colectivo actual?

Está caducado; no reúne las condiciones. Estos buses estuvieron bien para los años 50 ó 60; incluso, hasta los 70. Pero ahora no son prácticos por la densidad de población, por la cantidad de vehículos que hay en las calles y por las pocas calles que existen para el transporte.

>>> ¿Cuál sería la solución?

Un sistema de buses que cobre por medio de tarjetas o boletos, para que el conductor no tenga que manejar el dinero. Ahí se acabarían las regatas y el exceso de pasajeros

>>> ¿Qué le preocupa a los transportistas?

El servicio de transporte no es bueno, pero el ente regulador debe establecer reglas claras. No existe ni siquiera un manual que establezca cuáles son las características que debe tener un bus para entrar en una ruta.

>>> ¿Pero no es esto un asunto de conciencia de los que manejan el transporte o de poseer un mínimo de reglas de seguridad?

Las reglas de seguridad que son las más comunes, como los extinguidores o las llantas en buen estado, eso sí lo tenemos que cumplir. Pero lo más práctico sería que el ente regulador diga que los buses tienen que ser de determinada manera. Si no hay una norma, se usa el criterio de cada persona, porque los buses se compran individualmente.

>>> ¿Por qué es atractivo el negocio del transporte?

No sé si será atractivo, pero es seguro porque todos los días tienes ingresos.

>>> ¿Hay corrupción en el sistema?

A mí, no me consta.

- LUIS RODRIGUEZ -

Es presidente de la Cámara Nacional de Transporte (Canatra) y dice que, como en cualquier actividad, hay profesionales malos y buenos. “El transportista malo tendrá que salir”, asegura.

>>> ¿Usted cree que el servicio se presta bien o mal?

No se presta tan mal, pero los malos transportistas se notan más. Unos cumplen, otros no cumplen... y la seguridad del usuario no es negociable.

>>> Pero ahora, que murieron 18...

Bueno, el problema de esto radica en que los cupos están cada uno en un dueño, y cada dueño es una isla.

>>> ¿No tienen control sobre sus afiliados?

Se tiene control sobre la partida de cada bus, no sobre el mantenimiento que se le da. Ahora que el gobierno quiere trabajar, vamos a trabajar con ellos.

¿Cómo contratan ustedes a los choferes?

La licencia la da el Tránsito.

Bien, ¿pero ustedes los prueban?

El propietario es el que les da la llave a ellos. Por eso es que ahora se va a poner mayor control sobre eso. El dueño del bus es responsable de las acciones de su conductor.

 

 
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