Ansberto Cedeño está ansioso. Mientras hace un recuento de su vida sentado al frente de su escritorio en el Acelerador Tecnológico de la Ciudad del Saber en Clayton, al otro lado del mundo uno de sus socios, la distribuidora NextGen Retail, está presentando su proyecto más innovador.
El personal de la empresa PanAmerican Semiconductors, Inc., compañía que Cedeño gerencia, puso a andar los ‘motores’ para fabricar sistemas de cómputo utilizados en kioscos electrónicos, que permitirán a sus usuarios hacer llamadas de larga distancia internacional.
Espera generar, el próximo año, las primeras ventas en mercados como Europa y Estados Unidos, luego de presentar el producto en el ‘Kioscom Europe Trade Show’ que se desarrollaba en esos momentos en Londres, Inglaterra.
Como ingeniero electrónico de profesión, Cedeño explica con orgullo de qué trata el producto, fruto de largas jornadas laborales y de un verdadero trabajo en equipo. Es un kiosco electrónico que se podrá colocar en aeropuertos y hoteles, por ejemplo, y en donde los usuarios podrán hacer llamadas internacionales a costos razonables.
“Estamos presentando al mundo nuestro producto, y esperamos que a principios del 2007 podamos cerrar nuestras primeras ventas”, comenta.
Luego de 30 años de manejarse en el mundo de los microchips y semiconductores, hace 2 años Cedeño tomó sus maletas y se mudó del Valle del Silicio (Silicon Valley), el lugar en el que se concentra gran cantidad de industrias de alta tecnología, a la Ciudad del Saber en Panamá. El país que lo vio nacer.
Uno de sus primeros trabajos fue en Fairchild Semiconductors, una empresa que obtuvo en 1958 la patente por inventar el microchip, y esta fue precisamente la labor que desarrolló en la misma. El diseño de estas estructuras muy pequeñas que eran aplicadas a los sistemas de las compañías de sus clientes. En su escritorio conserva algunas de las estructuras microscópicas.
Posteriormente trabajó en empresas complementarias a la industria de semiconductores (elemento químico sólido o un compuesto que puede conducir electricidad bajo algunas condiciones). Su objetivo era diseñar miles de transistores y especializarse en este ramo, porque tenía el presentimiento de que esto sería muy útil para su carrera en el futuro.
Por 10 años mostró sus habilidades como ingeniero de diseño en LSI Logic, una compañía de circuitos hechos a la medida.
Toda su carrera la hizo en Silicon Valley. Confiesa que él pensaba que éste era el sitio ideal para un profesional en la ingeniería electrónica. Un lugar en donde se han concentrado 4 mil empresas tecnológicas.
En tres décadas de desenvolverse en este mundo tecnológico, Cedeño dice no haber tenido a alguna persona que fuera su inspiración. Él sabía que estaba en un mercado competitivo, y que para mantenerse en éste tenía que actualizarse constantemente.
“Este es un ambiente muy competitivo, donde uno puede quedarse obsoleto en seis meses. Tenía que adquirir más conocimientos”, acepta.
Su último título fue una maestría en gerencia tecnológica que le permitió manejar áreas como conducta organizacional, manejo de una empresa de ciencias y tecnología, mercadeo y finanzas, tecnología de la información, estrategia y tácticas para que una empresa tenga éxito.
Cuando sustentó su tesis en esta maestría, un plan maestro para organizar una empresa tecnológica en Panamá, los profesores lo motivaron a llevar a la realidad lo que tenía en papel.
Recuerda que le dijeron que en Estados Unidos sólo podía dar el 75% u 80% de su potencial, mientras que en Panamá podía demostrarlo al 100%.
Desde ese momento añadió elementos a su proyecto, para determinar cuándo era el momento preciso para hacer el salto. Tenía temor, ya que su carrera estaba encaminada, se sentía cómodo y económicamente estable.
“Hay cosas que no se pueden planear, y hay una alineación de planetas que uno no puede ignorar”, comenta.
Ahora sólo recuerda que sus colegas pensaban que estaba loco para dejar Silicon Valley para venirse a Panamá. Había mucho escepticismo a su alrededor.
Después de dos años de haber tomado esta decisión su meta es hacer rendir la inversión y hacer que PanAmerican Semiconductors, Inc. suba como la espuma y pueda ser vendida a una empresa más grande. Cuando esto suceda, sabrá cuál será su siguiente paso.
“Es difícil decir lo que voy a hacer en el futuro. Lo cierto es que el éxito llama al éxito y en eso me estoy enfocando, en asegurarlo”, admite.