Edición No. 447 | 17 DE OCTUBRE DE 2006
 
 
 
Tema de portada
 
La conquista de Clayton
 
Clayton ha resultado ser terreno fértil para los promotores e inversionistas que buscan sacarle provecho al auge inmobiliario que vive el país. En los próximos cinco años se construirán más de 500 casas y apartamentos. Los primeros en invertir ahora gozan de la plusvalía, pero los residentes se quejan de algunos proyectos 
 
YOLANDA SANDOVAL 
ysandoval@prensa.com 
 

LA PRENSA | Jihan Rodríguez

1. DESARROLLO. Clayton es tomado por los desarrollistas. En los próximos cinco años se duplicará la densidad del lugar.

LA PRENSA | Jihan Rodríguez

2. PROYECTOS. Complejos como Clayton Village prometen exclusividad y seguridad perimetral.

Los camiones que transportan concreto dejan saber que hay más actividad de la acostumbrada. Queda poco de esa palidez que caracterizaba las estructuras de Clayton, y a cambio hay más casas que se tiñen de amarillo, celeste y rosa, como presagio de lo que algunos han denominado “la segunda vuelta inmobiliaria” de la antigua base militar estadounidense.

Tras la reversión de las 843.11 hectáreas en 1999, se dieron exitosas ventas individuales a través de actos de licitación para adquirir infraestructuras ya existentes. Pero ahora hablamos de otra cosa: construcción, venta y compra de imponentes casas y apartamentos, cuyo valor inicial ronda los 100 mil dólares y con facilidad se quintuplica.

En medio de un bosque natural, el empresario Marcos Shrem construye Clayton Village, un complejo residencial de 80 casas.

Grupo Los Pueblos levanta otras 60 casas en el proyecto que ha denominado Embassy Garden, y se prepara para la comercialización de lo que será el plan residencial más ambicioso que hasta la fecha han desarrollado: Embassy Club, un complejo que se levantará en un terreno de 24 hectáreas, y en el que se construirán aproximadamente 400 residencias distribuidas entre viviendas de lujo y apartamentos de baja densidad, a un costo de entre 150 mil y 500 mil dólares.

El boom de este “barrio” es tal, que hay otros proyectos – aunque costosos– que no se han terminado de edificar y ya están vendidos en su totalidad.

Este es el caso de Canal View, cuya primera torre de apartamentos, que tenía un valor inicial de 110 mil dólares, está habitada y se empieza la construcción del segundo edificio de siete pisos.

En esta zona lo que tiene precio es “lo verde”, dice Alfredo Alemán, hijo, vicepresidente de Grupo Los Pueblos y gerente de Casas Bellas.

Y es que en Panamá quedan pocos sitios rodeados de generosa naturaleza, por lo que los terrenos de Clayton han tenido una plusvalía significativa.

Los registros de promotores y constructores reflejan fielmente cómo ha aumentado el precio de la tierra en esta área. Cuando se iniciaron las licitaciones hubo empresas y personas naturales que pagaron 20 dólares por el metro cuadrado de tierra, luego los precios se situaron en los 50 dólares hasta llegar a los 100 dólares. Obviamente, mucho tiene que ver la cantidad de tierra que se adquiere y su ubicación.

Actualmente el metro cuadrado construido cuesta entre mil y mil 500 dólares y quienes compraron casas en 60 mil dólares reciben ofertas que duplican lo que costearon en su momento.

Bajo la lupa

Clayton es terreno fértil, pero así como hay proyectos y residentes que logran ventas exitosas, hay desarrollistas que debaten sus días en la sustentación ambiental de sus planes.

La empresa Provivienda desea construir el proyecto Clayton Park, un intimidante complejo compuesto por cinco torres de 17 pisos cada una. Los vecinos insisten en que estos edificios –con capacidad para 364 unidades– rompe-rían con la escala urbanística del lugar.

Y en efecto, el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) establece que con dicho plan se provocaría impactos irreversibles, como la modificación de la forma del terreno y los patrones de drenaje del suelo, la pérdida del hábitat de diversos animales y la remoción de árboles.

Los promotores sugieren medidas de atenuación como la plantación de árboles y siembra de grama en el complejo que costará 30 millones de dólares, pero esto no es suficiente para los residentes de Clayton, cuidadores aguerridos de su urbanización.

Funcionarios de la Anam, residentes de Clayton y desarrollistas se reunieron el 4 de septiembre para discutir los puntos más sensibles, a juicio de la comunidad. Pero luego de realizarse la asamblea, la pelota sigue picando y su salto se extiende.

El pasado martes 10 de octubre, la Anam le requirió a Provivienda una ampliación adicional de los aspectos técnicos del EIA. La empresa tendrá que presentar en un periodo no mayor de tres meses su propuesta de rescate de fauna.

Igualmente, y a solicitud del Ministerio de Obras Públicas (MOP), se les pidió un estudio hídrico e hidráulico del río Cárdenas, que podría verse afectado al levantarse Clayton Park.

“En todo este proceso hay que tener claro que la Anam no autoriza el desa-rrollo de los proyectos, sólo dicta la viabilidad ambiental de los mismos”, dijo Cecilio Camaño, evaluador de EIA de la entidad.

Los residentes de Clayton siguen en desacuerdo con el proyecto y advierten que llevarán el caso a los tribunales de Justicia.

La empresa, por su parte, asegura que cumplirá con las normas de urbanismo y acatará lo que digan los tribunales.

Creando valor

Natasha Sucre, quien es una de las pioneras de la promoción y venta de tierras en áreas revertidas, aboga por el desarrollo, pero a su vez, por el buen uso de estos suelos.

“La incorporación de las áreas revertidas, que son alrededor de 150 mil hectáreas de tierras y agua, permitirá a la ciudad de Panamá un crecimiento urbanísticamente más lógico”, dice

La empresaria advierte que el auge inmobiliario es tan febril y han subido tanto los precios, que cada vez resulta más atractivo el desarrollo dentro de las antiguas bases militares. “Tienen valor agregado importante, pero es trascendental no destruir ese valor”, señala.

De acuerdo con los inventarios de la Unidad Administrativa de Bienes Revertidos (antigua Autoridad de la Región Interoceánica), actualmente en Clayton hay 18 bienes disponibles, que suman un área de terreno de 600 mil 661 metros cuadrados, con un valor de 15 millones 750 mil dólares. Sin embargo, sólo cuatro de estos bienes están disponibles a la venta.

Los otros 14 lotes restantes colindan con el parque Camino de Cruces, por lo cual está suspendida su comercialización hasta determinar el grado de afectación que el desarrollo de algún proyecto podría ocasionarle al “pulmón citadino”.

Actualmente la Unidad Administrativa de Bienes Revertidos evalúa la situación para tomar decisiones al respecto. Estos 14 lotes suman un área de terreno que tiene un valor de 13 millones 190 mil dólares. Su venta engordaría los ingresos que ha recibido la institución por las transacciones generadas en esta zona, que hasta la fecha suman 62 millones 188 mil dólares. Juan Roquebert, jefe de proyectos de la Unidad Administrativa de Bienes Revertidos, hace hincapié en seguir generando valor, pero sin perder de vista la preservación de los recursos naturales.

Alemán está convencido de que Clayton está pasando por un proceso de incorporación a la ciudad de Panamá bajo las normas de ciudad jardín, que son muy estrictas y garantizan el respeto a la naturaleza.

“No esperamos que Clayton cambie sustancialmente, ya que cuenta con una gran extensión de áreas verdes en comparación con el área desarrollable y las normas de ciudad jardín garantizan que la incorporación de nuevos proyectos no causen un impacto significativo a nivel social y ambiental”, dice el inversionista. Embassy Garden– ejemplifica – se ha diseñado para que el 40% de los terrenos siga siendo “verde”.

Más inquilinos

Varios de los proyectos en mención están en proceso de construcción o movimiento de tierra, pero el tránsito de personas que se generará en Clayton ya está en aumento.

Para empezar, a esta zona se han mudado parcialmente las oficinas de la Embajada de Estados Unidos, mientras que el consulado de ese país también está por estrenar su nueva sede.

Además, en el edificio 519 estarán ubicadas las oficinas de la junta directiva, la secretaría general, la dirección y subdirección general y todas las direcciones nacionales de la Caja de Seguro Social (CSS), excepto tres: Prestaciones Económicas, Ingresos y Compras.

La mudanza se iniciará a finales de 2007, cuando se tiene previsto que finalicen los trabajos de rehabilitación y remodelación del edificio que costará 9.5 millones de dólares.

Gerald Ábrego, director nacional de Infraestructura y Servicio de Apoyo de la CSS, adelantó que en estos momentos conversan con los representantes del Servicio de Autobuses del Corregimiento de Ancón (SACA) para darle el servicio de transporte público a los funcionarios. “El acercamiento ha sido bastante preliminar. Hace falta varias consultas”.

A su vez, el Colegio Javier probablemente se mude al “vecindario”.

La Ciudad del Saber, la Embajada de Estados Unidos y la cercanía al Canal de Panamá facilitan que el sector tenga un carácter internacional muy interesante. Precisamente, los investigadores y profesionales que trabajan en la Ciudad del Saber son, en parte, el gran mercado para los desa-rrollistas de Clayton. Muchos de ellos, extranjeros, llegan a Panamá con sus familias que consumen costosos bienes y servicios.

Igualmente, los baby boomers que se están mudando a Panamá ven una oportunidad de oro para vivir cerca del centro de la ciudad, pero no tanto como para escuchar las troneras de los buses.

Todo ello requerirá una adecuación en la prestación de los servicios públicos.

“Se diseñó una zona de baja densidad y de pronto se construyen edificios, por lo que es indispensable que los gobiernos respondan a las urgencias de proveer las infraestructuras necesarias para que el desarrollo no nos responda con una bofetada”, dice Sucre.

MÁS infraestructuras

En el MOP se debate el mejoramiento y ampliación de algunas vías que conectan las áreas revertidas con la ciudad. Se hizo la rehabilitación y ampliación de los hombros de la vía La Amistad.

“Ahora se analiza la posibilidad de ampliar un nuevo carril. El tema está en estudio y se necesita mucha consulta pública” aclara Vielka Tuñón, directora de Planificación del MOP.

Incluso se ha pensado hacer un paso vehicular en la intersección de vía La Amistad, Albrook y Clayton. Ya se tienen los diseños preliminares, pero falta lo más importante: el dinero y las especificaciones técnicas.

“Hay tantas obras para el próximo año que el presupuesto no alcanzó”, explica Tuñón.

El crecimiento urbanístico en todo el país ha promovido cambios, incluso en el suministro de agua. Hasta hace muy poco, el agua que consumían las personas de esa área venía directamente de la potabilizadora de Miraflores, pero ahora proviene de la planta de Chilibre. Gran parte del agua que se produce en Miraflores se envía a Panamá oeste.

Cuando Clayton fue revertida, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) tomó las riendas para brindar el servicio de suministro de agua, y se dio cuenta que el sistema era totalmente diferente al resto de las adecuaciones del país. Por ejemplo: los medidores no estaban registrados y una vivienda podía tener varias entradas de agua.

En los dúplex, el Idaan precisa que cada lote tenga una adecuación, sin embargo, en este tipo de viviendas se “prestan” las tuberías, lo que dificulta la medición del gasto de agua. Cuando es posible el cliente se adecua, cuando no, se le promedia el gasto.

Los promotores participan en la toma de decisiones para mejorar las infraestructuras públicas. Tanto Costa del Este (donde vivirán 45 mil personas) como Clayton, son los dos extremos de la urbe donde los inversionistas y promotores tienen puesta la mirada.

“Clayton es un oasis en el desierto”, dijo un comerciante que administra una pequeña tienda ubicada en una de las entradas de la antigua base.

Potencial empresarial e investigaciones científicas

Las 843.11 hectáreas de Clayton conforman la mayor base militar que tenía el ejército estadounidense en el sector pacífico panameño. Allí está ubicada la Ciudad del Saber, un complejo internacional para la educación, la investigación y la innovación, que ha promovido el establecimiento, en sus 120 hectáreas, de organismos internacionales, una red local de entidades científicas, académicas y empresariales asociadas, que incluyen la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt).

Actualmente el 54% de las instalaciones son utilizadas y se han creado mil 200 plazas de trabajo.

La mayoría de las empresas allí instaladas son de capital panameño, y han sido el imán para atraer a grandes desarrolladores como Software AG, una de las más importantes compañías en soluciones informáticas en España.

Si bien la llegada de inquilinos como la UNICEF, el Internet Data Center de Telecarrier, el Centro de Capacitación de Copa Airlines o la Universidad McGill ha ayudado a promover la Ciudad del Saber, aún falta más.

Clayton, también es el “cuartel” del Tecnoparque Internacional (TPI), que tiene plazo hasta el 2008 para lograr sostenibilidad financiera. Se espera que la promoción del lugar como templo para la investigación científica y el desarrollo tecnológico logre atraer suficientes empresas que generen los ingresos que se necesitan.

 

 
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