Edición No. 440 | 29 DE AGOSTO DE 2006
 
 
 
Nacional
 
Casinos, imán para operaciones criminales
 
El ambiente de los casinos es propicio para cometer actos delictivos. Los criminales han dejado a un lado los bancos para entrar en el mundo del póker y las máquinas tragamonedas 
 
MELISSA NOVOA 
mnovoa@prensa.com 
 

MCT

INGRESOS. A junio de 2006 la Junta de Control de Juegos había recaudado un millón 895 mil 751 dólares en concepto de contratos, juegos de suerte y azar, máquinas tipo “C”, multas, entre otros.

Desde su oficina como jefe de operaciones del casino Montecito en Las Vegas, Ed Deline puede observar todo el movimiento de los empleados y jugadores que asisten al lugar.

El sistema de seguridad que ha instalado en su despacho le permite ver toda la actividad desde cualquier ángulo y captar actuaciones sospechosas dentro del casino que maneja.

Justo en ese momento está observando a un jugador que está apostando grandes sumas de dinero en la mesa de póker y que se ve muy nervioso. Deline ordena investigarlo y detectan que los billetes que está apostando el jugador son falsos. Este caso, representado en la serie televisiva Las Vegas, es muy parecido a los que enfrentan los administradores de las casas de apuestas en la vida real.

En Estados Unidos – la industria, que maneja en apuestas online 6 mil millones de dólares – se han registrado operaciones de lavado de dinero en casinos en Las Vegas, Atlantic City y San Antonio.

Casos como el del casino MGM en Las Vegas, al cual se le multó con 5 millones de dólares por no hacer los reportes de transacción en un periodo de un año, y el del casino San Antonio Race Score, en el que los cajeros estaban recibiendo comisiones del 5 al 10% para cambiar denominaciones de billetes pequeños a billetes de cien dólares prestándose para el lavado de dinero, son algunos de los más conocidos.

A la oficina de la Unidad de Análisis Financiero (UAF), que es la entidad encargada de manejar estos casos en Panamá, no le ha llegado ningún reporte por el momento. Aunque esto no quiere decir que la industria de casinos en Panamá esté exenta de que le suceda.

Los estrictos controles de las entidades bancarias han motivado a los criminales a enfocarse en otros medios donde puedan cometer sus delitos sin ser detectados tan fácilmente, y los casinos son, desde los últimos años, su principal objetivo.

La industria de casinos que ha crecido en los últimos cinco años a razón de un 86% sólo en las apuestas, y que según estadísticas de la Junta de Control de Juegos (JCJ) en 2005 manejaba 163 millones de dólares, es ‘caldo de cultivo’ para las organizaciones dedicadas al lavado de dinero (Ver gráfica: Arriba las apuestas).

“El ambiente de casinos puede ser atractivo para elementos criminales. Con el alto volumen de dinero apostado por los clientes legítimos, la industria de juegos puede ser utilizada como escudo por los lavadores de dinero”, dijo Alcibiades Pomares, auditor oficial de capacitación de la JCJ.

Los juegos de suerte y azar en Panamá son regulados por la resolución 92 del 12 de diciembre de 1997, en la que se deja claro que para las apuestas en efectivo de más de 10 mil dólares, se tiene que hacer un reporte de transacción antes de que esta sea completada, al igual que para un cliente que quiera comprar fichas por el orden de los 12 mil dólares en bacará, 21 u otro juego.

“Al mismo tiempo la ley indica que si un cliente hace depósitos para fines de juego, al final debe devolvérsele los mismos billetes que trajo en efectivo y no en denominaciones diferentes”, expresa.

Antonio Alfaro, presidente de la Asociación de Administradores de Juegos de Azar (Asaja), asegura que los casinos tienen sus propios controles para evitar que se lave dinero en sus instalaciones.

Él explica que para evitar cualquier ilegalidad, además de regirse por lo establecido en la resolución 92 de 1997 (sobre la explotación, control y fiscalización de los juegos de azar y las actividades que originen apuestas en beneficio exclusivo del Tesoro Nacional), los casinos se autorregulan.

Una de estas formas -agrega- es no entregando premios en cheques.

Así las cosas, pareciera que el sector está preparado para contrarrestar cualquier operación de lavado de dinero. Sin embargo, en la legislación hay algunos vacíos legales. Actualmente, no se supervisan las operaciones de las filiales que tienen los casinos en otros países.

Pomares concluye que en este y otros aspectos Panamá está caminando para mejorar estos detalles.

 

 
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