Edición No. 438 | 15 DE AGOSTO DE 2006
 
 
 
Tema de portada
 
Los negocios detrás de una compra
 
El auge del turismo residencial y el interés de inversores extranjeros en el país han impulsado a empresas y profesionales a ofrecer una pluralidad de servicios y a formar alianzas para satisfacer las necesidades del mercado. Todos quieren formar parte del “millonario negocio” 
 
TAMARA DEL MORAL 
tdelmoral@prensa.com 
 

LA PRENSA | Eric Batista

José Boyd ve con sorpresa la rapidez con la que se mueve el mercado inmobiliario, en especial la venta de propiedades entre los 200 y 500 mil dólares.

LA PRENSA | Bernardino Freire

No todos los extranjeros que vienen a conocer Panamá se establecen aquí. La idea es proveerles la información para que ellos decidan, dice Mario Vilar.

LA PRENSA | Maydée Romero

Según Jaime Figueroa, el país aún tiene áreas vírgenes en Colón que no se están explotando, en parte, por la falta de infraestructuras.

“Para nosotros, reubicarse no solo significa mudarse a otro país, significa mudar vidas”. “Bienvenido a Panamá: su refugio para retirarse”. “Su pasaporte al paraíso”. “Relájese... nos ocupamos de todas sus necesidades en Panamá”. Así promocionan sus servicios decenas de empresas inmobiliarias y compañías involucradas en la reubicación de los extranjeros que desean invertir o asentarse en el país.

El llamado turismo residencial, para bien o para mal, ha generado no solo un auge espectacular en el ramo inmobiliario, sino también en todo el sector de servicios.

Se estima que cada comprador promedio gasta 250 mil dólares en la compra de su residencia y una familia residente gasta 24 mil dólares por año en bienes de consumo inmediatos, duraderos y semi duraderos, por lo que abogados, corredores de seguro y aduanas también sacan ventaja del momento que vive el país.

Algunos ofrecen sus servicios de forma independiente, pero un modelo de negocio que ha tomado fuerza es la asesoría por medio de “agencias de reubicación” que se encargan – contratando en muchos casos servicios externos– de la mayoría de los trámites que necesita gestionar un inversionista o pensionado.

Ellos organizan tanto las giras a los lugares con mayor potencial para comprar una residencia, como el traslado de los bienes y mascotas de los residentes extranjeros.

Según Analisa Villalaz de Laffitte, la compañía Panama Relocation Services fue la pionera en el tema de la reubicación en el mercado panameño al establecerse en 1998. Esta empresa forma parte del grupo LARM, (Latin American Relocation Management), que cuenta con oficinas en toda Latinoamérica y el Caribe.

Villalaz de Laffitte, directora de esta empresa, explica que entre los servicios que presta a embajadas, inversionistas y jubilados, está la asistencia en la búsqueda de vivienda, gestión de visas y coordinación de mudanzas internacionales, en conjunto con Canal Movers and Logistics, empresa que gerencia su esposo, Walter Laffitte.

Alianza estratégica

La modalidad del negocio no es nueva –se ha venido aplicando en países como Costa Rica desde hace muchos años – pero ha cobrado mayor notoriedad en Panamá en años recientes, salpicando sus beneficios económicos a varios sectores.

Profesionales de distintas ramas se han aliado de tal forma que se refieren clientes unos a otros y se reparten las ganancias que genera el turismo residencial.

“La idea del negocio es poner todos los servicios bajo un mismo paraguas, de manera que el cliente no tenga que tratar con diferentes personas y compañías, evitándole inconvenientes, en especial si no habla español”, explica Mario Vilar, director de Move to Panama.

Fundada en 2002 y enfocada al mercado de los jubilados, Move to Panama brinda orientación sobre bienes raíces, seguros, aspectos legales, migratorios y los servicios de salud que se pueden encontrar en Panamá.

Además, organiza giras para que los clientes conozcan las distintas áreas en la ciudad, las playas o el interior del país.

Vilar aclara que no se trata de hacer turismo, sino de proveerles la información necesaria para que en caso de que decidan radicarse en Panamá tomen una decisión bien fundamentada.

Quienes se mueven en este mundo han identificado tres tipos de clientes: inversionistas, jubilados y retirados jóvenes.

Los inversionistas están más interesados en los trámites bancarios, legales y migratorios, que incluyen la obtención de sus visas, permisos de trabajo, apertura de cuentas, registro de naves, corretaje de seguros y de bienes raíces.

Por otro lado, los jubilados y retirados, además de la compra de una vivienda y del traslado de sus bienes y mascotas, solicitan la asistencia en la compra de muebles, automóviles, trámite de licencias de conducir, obtención de placa e, incluso, servicio doméstico.

Asegurar los bienes también es parte de la idiosincrasia de los extranjeros, en especial de los estadounidenses, asegura Patricia Tello-Vallarino, socia y directora de Arco Seguros, empresa que mantiene una alianza con Panama All In One.

Desde antes de establecerse en Panamá tramitan sus pólizas de salud y cuando ya están en el país, adquieren pólizas de incendio y de contenido para sus nuevas propiedades así como la de auto. “Todo bien que tengan, lo aseguran”, dice Tello-Vallarino.

Fuertes críticas

De este mercado no solo sacan provecho las empresas radicadas en Panamá. En intenet hay decenas de compañías y hasta firmas de abogados que anuncian sus servicios y no tienen presencia local.

El interés radica en que cerca de 78 millones de estadounidenses se estarán jubilando en los próximos años y Panamá representa para ellos un destino atractivo para pasar sus ‘años dorados’.

Las estadísticas del Gobierno de ese país indican que estas personas no podrán mantener su nivel de vida con sus ahorros o pensiones.

De las mil 128 visas otorgadas por la Dirección Nacional de Migración el año pasado, 759 iban destinadas a turistas pensionados.

Según un estudio realizado por la firma Intracorp, el país contará con unas mil 500 viviendas de turismo residencial a finales de este año, que competirán con las 10 mil que ofrece Costa Rica y las 100 mil en México, países con mayor trayectoria y experiencia turística.

Pero este crecimiento también es acompañado de fuertes críticas.


Hace cinco meses, el consultor Josep Ros Santasusana elaboró un informe para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el que advirtió que el turismo residencial encarece el precio del suelo y la vivienda de la población local. Además, hace que la plusvalía del negocio sea controlada por los extranjeros y crea guetos residenciales.

El informe de Ros Santasusana se basó en un análisis del fenómeno del turismo en Chiriquí y Bocas del Toro, en donde se han desarrollado proyectos inmobiliarios que superan los 400 millones de dólares.

Al tiempo que Santasusana critica el modelo de desarrollo en el que se fundamenta el sector inmobiliario, también se impulsa la aprobación de un anteproyecto de ley que crea un régimen especial de turismo residencial para fomentar la inversión nacional y extranjera.

Esta propuesta legislativa busca motivar, mediante incentivos y beneficios fiscales, el desarrollo de proyectos de bienes raíces dirigidos a la atención de residentes extranjeros retirados de la vida activa y/o pensionados e inversionistas foráneos.

La iniciativa no solo incluye una serie de exoneraciones de impuestos, sino que concede al turista residencial el beneficio migratorio de residir indefinidamente en el territorio nacional con el uso de una visa especial en calidad de “inversionista residente en los Complejos Turísticos Residenciales”.

Cuando hace 11 meses se empezaba a hablar de esta legislación, Martes Financiero conversó con Sam Taliaferro, inversionista inmobiliario. ¿Por qué creen ustedes que se merecen estos beneficios?, se le preguntó entonces.

“Porque se invertirán mínimamente 700 millones de dólares”, dijo Taliaferro, quien puso la región de Boquete en el mapa de los baby boomers con el proyecto Valle Escondido.

Ros Santasusana advierte que el sector inmobiliario está bastante estimulado y no necesita incentivos adicionales.

Productos innovadores

El plan para 2018 es tener aproximadamente 14 mil casas construidas, en proyectos que se desarrollarán en Chiriquí, Panamá, Bocas del Toro, Colón y Azuero.

Para ello los promotores siguen innovando para aumentar el interés de los extranjeros.

En noviembre de 2005 Taliaferro fundó Prima Panamá como una compañía de mercadeo y ventas para asistir, precisamente, a inversionistas y retirados estadounidenses y europeos que buscaban oportunidades de compra de bienes raíces en Panamá.

Actualmente la empresa trabaja con un programa de membresía gratuito (Pasaporte Prima) que le ofrece al extranjero descuentos en hoteles y alquiler de autos en su visita al país y reembolsos hasta 5 mil dólares en caso de comprar en alguno de los proyectos residenciales que promueven.

Por 199 dólares, pueden acceder a un plan premium que les otorga beneficios adicionales, como descuentos en vuelos domésticos de Air Panama, consulta legal y alojamiento gratuito.

Los que participan en la reubicación de extranjeros son conscientes de que la promoción internacional es un factor determinante en la captación del codiciado mercado de retirados estadounidenses y la penetración de otros nuevos.

Empresas como Boyd’s Realty y Panama All in One además de anunciar sus servicios en revistas e internet, también participan en ferias en el exterior, principalmente en el país norteño, a veces como exhibidores, y otras, haciendo contactos clave.

Panama All in One entró en el negocio en abril del año pasado, atendiendo primero a personas jubiladas, y más adelante a inversionistas.

Su fundador, Jaime Figueroa Navarro, organiza seminarios de inversión en algunas ciudades de Estados Unidos. Allí presenta las bondades de vivir e invertir en Panamá y distribuye material promocional de aquellas empresas con quienes mantiene alianzas.

Cuenta además con colaboradores en New York y Florida, una red que espera ampliar en el futuro.

Panama Options, subsidiaria de Overseas Management Corp., mantiene alianzas con Prima Panama y con Panama Quality Living. Gabriel Fernández, corredor de bienes raíces y manager de la empresa dice que aprovecha las oficinas con que cuenta la compañía madre en 14 países para promocionar sus servicios.

José A. Boyd, propietario de Boyd’s Realty y miembro de la junta directiva de la Asociación Panameña de Corredores y Promotores de Bienes Raíces (Acobir), también comenzó a ofrecer servicios integrales para el traslado de extranjeros hace tres años.

Pero para su sorpresa, esta rama de su negocio no funcionó como tenía previsto. “En tres años no he hecho ni una mudanza”, asegura.

En cambio, con la venta de propiedades es otra historia. El sector vive un auge “bastante interesante”, estima Boyd, quien añade que contrario a lo que comúnmente perciben las personas, no solo están llegando los ‘baby boomers’ de Estados Unidos, sino también canadienses y europeos, que en su primera visita están comprando una propiedad.

Proyecciones del turismo residencial

Los extranjeros están encantados con lo que Panamá ofrece y seguirán llegando en mayor número. Un estudio realizado por Intracorp proyecta que hasta 2018, la suma de los gastos directos relacionados con el turismo residencial, incluyendo la inversión en las viviendas, podría llegar a los 9 mil 800 millones de dólares.

Estas inversiones generarán empleos directos e indirectos con salarios por el orden de 1.6 mil millones de dólares.

Canadá se perfila como el próximo gran mercado de extranjeros interesados en el istmo. En octubre de este año, Acobir planea participar en una feria en ese país para promocionar las ventajas que ofrece Panamá.

“Rusia también se puede convertir en un mercado interesante”, opina José Boyd, de Boyd’s Realty, quien apuesta sus fichas a estos dos países para el próximo año.

Atrayendo turismo de altura

Jaime Figueroa N.

mf@prensa.com

OPINIÓN | Se hace imperecedero desarrollar un plan de turismo que atraiga al istmo un porcentaje importante de los 78 millones de baby boomers que se retirarán durante la próxima década en Estados Unidos, así como a los pensionados europeos y los 9 millones de canadienses que podrían optar por comprar segundas viviendas.

Sin embargo, la gran mayoría de los inversionistas y pensionados que visitan Panamá no están comprando, a falta de casas construidas y listas para entregar. A la inversa de nuestra competencia, como Florida, aquí no se venden casas caras terminadas, sino lotes con opciones a construir viviendas posteriormente.

Nos aflige la falta de valor agregado y la limitada oferta de proyectos atractivos a aquellos de alto nivel socioeconómico. Vemos la oferta de línea blanca “opcional” cuando la competencia ofrece como estándar línea blanca y nutridísimos elementos adicionales.

Atraer personas de estratos medios y bajos no nos parece una estrategia adecuada. Lo último que desea Panamá es atraer jubilados cuyas pensiones a duras penas les alcanza para vivir en sus países de origen. Deberíamos desarrollar proyectos que atraigan a los más pudientes.

¿Cómo es posible, por ejemplo, que en la Bahía de Piñas, el mejor sitio de pesca deportiva del mundo, sólo exista un lodge en operación durante los últimos cuarenta años? En la medida que formemos una estrategia para atraer riqueza lograremos mejorar la calidad de vida de la población, que merece más que lo que hoy percibe.

 

 
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