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ATRACTIVO. Para muchos retirados locales o extranjeros Taboga es el lugar más conveniente para montar un negocio por estar ubicado a 10 millas náuticas de la metrópoli. Según el alcalde del distrito, Ricardo Bossa, el año pasado de 15 a 20 residencias fueron adquiridas por extranjeros. |
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BOUTIQUE. Frente a Playa Honda y ubicado en una pendiente se encuentra Vereda Tropical, un hotel boutique que ofrece 12 habitaciones. |
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PROYECTO. Cerca de la calle Francisco Pizarro, se alzan los condominios Pizarro Place. El proyecto está dirigido a extranjeros retirados. |
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VACACIONAL. Los propietarios de Cerrito Tropical aspiran a que el negocio crezca, pero que lo haga lentamente. |
Con un cigarro a medio fumar, una cerveza bien fría, apropiada para un clima tropical, y una guitarra acústica que le hace descubrir el artista que lleva por dentro, Richard Kaminski toma un descanso y se confunde entre los turistas que visitan la isla de Taboga. Él es uno de los muchos extranjeros que se instaló en la isla atraído por su vegetación, su historia y la tranquilidad que ofrece el lugar.
La isla de Taboga, a menos de 10 millas náuticas de la metrópoli, es el sitio “más conveniente” para invertir que encontró este norteamericano retirado en sus viajes por Centroamérica y Panamá.
A sólo una hora de la capital panameña la isla de 590 hectáreas y playas de aguas transparentes brinda, según Kaminski, estándares similares a los que están acostumbrados sus potenciales clientes.
Mientras descansa, a ratos supervisa los últimos detalles de la construcción que se levanta a su lado. Se trata de Pizarro Place, un proyecto de siete condominios que adquirió en enero de este año, ubicado frente a la calle Francisco Pizarro y que espera comenzar a promocionar en las próximas semanas entre los baby boomers provenientes de mercados como Estados Unidos, Canadá y Europa.
Su inversión es un detalle que él prefiere no revelar. Sólo se limita a decir que los apartamentos tendrán un costo de 95 mil dólares y que conforme crezca la demanda asimismo estos subirán entre 10% y 12% de su valor inicial.
A pocos metros de Pizarro Place, Cynthia y Hiddo Mulder, una pareja de canadienses, compraron una pequeña propiedad. Así como Richard Kaminski, los esposos Mulder estaban buscando el sitio ideal para vivir luego de retirarse, y en el que pudieran abrir un pequeño negocio.
“Teníamos planeado instalarnos en Costa Rica, pero cuando conocimos Panamá, nos envolvió su encanto y decidimos quedarnos”, dice la inversionista canadiense.
A pesar de que Cynthia se había criado en una isla canadiense y Hiddo en Curazao, ellos encontraron en Taboga un atractivo difícil de ignorar.
Al embrujo de sus aguas se le unía la hermosura de sus flores y una historia cuyos principales protagonistas son personajes como Vasco Núñez de Balboa y Francisco Pizarro.
En enero de este año abrieron las puertas de Cerrito Tropical, ofreciendo apartamentos vacacionales a los turistas que llegan al lugar.
Franceses, suecos, estadounidenses y canadienses han dejado su huella en Cerrito Tropical, escapando de las bajas temperaturas de sus terruños para disfrutar del cálido clima de la conocida Isla de las flores, mientras turistas locales aprovechan los largos fines de semana, las vacaciones, la época de verano y hasta las fiestas de Carnaval para visitar la isla más cercana a la capital en el sector Pacífico.
Con este panorama, la panameña Mayra Cano inauguró hace dos años el primer hotel boutique de la isla bajo el nombre de Vereda Tropical.
El proyecto de 700 metros, que ofrece a los viajeros 12 habitaciones decoradas con un toque individual, con vistas al mar o al pintoresco pueblo de Taboga, tomó algo de tiempo para concretarse.
Las dificultades que implica construir en Taboga, debido a que todos los materiales de construcción se tienen que transportar en barco, desmotivaron a la inversionista quien estuvo a punto de “colgar los guantes”, al menos en una ocasión.
Cano reconoce que decidió probar el primer año, y ya lleva dos años al frente de Vereda Tropical.
Problemas EN EL PARAÍSO
Las inversiones en proyectos turísticos y bienes raíces han sido acertadas. Al menos así lo sienten Richard Kaminski, Cynthia y Hiddo Mulder, y Mayra Cano.
Aunque hay épocas de poco movimiento, lo común es ver a turistas europeos, canadienses, colombianos, o estadounidenses desembarcar en el muelle de la isla de Taboga, buscando un lugar para descansar.
Pero, pese a este panorama todos los inversionistas coinciden que para ser una zona cuya actividad económica depende del turismo, es urgente mejorar algunas infraestructuras en el lugar.
En Taboga ya no hay espacio para perforar más pozos y suplir de agua potable a sus mil 100 residentes y a los visitantes que llegan al lugar.
El sistema de alcantarillado para tratar las aguas servidas no cumple con los servicios que requiere la densidad poblacional y la basura se está acumulando en los puntos más atractivos de la isla. Además, la planta eléctrica no tiene la suficiente capacidad para abastecer al área.
El alcalde de Taboga, Ricardo Bossa, está consciente de que la isla está subsistiendo por los ingresos que se generan de la actividad turística, pero acepta que el presupuesto que maneja el municipio no alcanza para mejorar estas infraestructuras.
Al igual que otros 51 municipios, Taboga es subsidiado por el gobierno central, y el presupuesto que maneja sólo alcanza para cubrir gastos de funcionamiento y no de inversión.
Bossa comenta que para subsanar algunas de estas situaciones se están haciendo gestiones con las autoridades del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) y con la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) para solucionar el problema de abastecimiento de agua potable y de disposición de la basura.
Juan José Amado III, director del Idaan, confirma que ya está por salir a licitación la instalación de una línea submarina de Veracruz a Taboga que contará con un tanque de 300 mil galones para abastecer al distrito de Taboga.
El proyecto, que tendrá un costo de 2 millones 500 mil dólares, también incluye la instalación de una línea submarina hacia Taboguilla.
Con relación al problema de la acumulación de la basura, Bossa dice que se han sostenido conversaciones con la Anam para determinar cuál es la solución más adecuada, sin que afecte el medio ambiente.
Además de esta infraestructura, los inversionistas dicen que es necesario que el Instituto Panameño de Turismo (Ipat) reactive algunas estructuras ubicadas en la playa como ranchitos, vestidores y otras facilidades para los turistas.
Sobre este aspecto se trató de contactar a representantes del Ipat pero no se obtuvo ninguna respuesta.
De lograrse estas demandas, tanto inversionistas extranjeros como locales le ven mucho futuro a la isla y reconocen que sería el lugar apropiado para hacer otras inversiones.
Calypso aprende a mantenerse a flote frente a las crisis
El cierre temporal de las empresas navieras que prestaban el servicio de transporte a la isla de Taboga hace 12 años obligó a muchos empresarios locales a abrir negocios que suplieran esa necesidad.
Actualmente los barcos Calypso, propiedad de la empresa Administraciones M Y M Barcos Calypso, son los únicos que prestan el servicio de transporte turístico hacia la isla, y en ocasiones también brindan el transporte de carga.
María Cristina Paredes, hoy gerente de la empresa, recuerda que esta surgió principalmente para transportar a los turistas que se hospedaban en el Hotel Taboga, grupo del que formaba parte. “Teniendo nosotros el Hotel Taboga, no nos podíamos quedar sin transporte”, argumenta.
Pero el ser los únicos en viajar desde y hacia la isla afecta el itinerario de las embarcaciones y la empresa M Y M Barcos Calypso no se da abasto para trasladar a todos los que llegan al muelle. Sobre todo durante periodo de vacaciones y fiestas nacionales, en la que la afluencia de turistas se incrementa.
Según la administradora, durante la semana se transportan entre 60 y 70 pasajeros a la isla, y los fines de semana la cifra aumenta a 300.