LA PRENSA/Archivo |
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SUCURSALES. Mi Banco está presente en San Miguelito, Pedregal, Calidonia, La Chorrera y ahora también en David. Para el mes de febrero se proyecta la apertura de otra sucursal en la Terminal de Transporte de Albrook. |
El microcrédito al estilo de Mi Banco llegó a tierras chiricanas y con ello la entidad crediticia inició desde la semana pasada la expansión de su modelo bancario por todo el país.
Cuando en 1998 Mi Banco inició operaciones, se concentró en el área metropolitana, pero en la medida que distintos gremios manifestaban su interés en obtener microfinanciamiento empezaron a pedir su presencia en otros sitios.
En Chiriquí tenían operaciones desde hace 19 meses, pero no una presencia física formal. Atendían a sus clientes dentro de la Cámara de Comercio, donde trabajaban dos personas junto a un comité asesor. No tenían cajas, así que mantenían un convenio con la Caja de Ahorros para que los clientes pagaran sus cuentas allí.
La situación no era la más óptima para los prestatarios y a través de encuestas en la zona nació la iniciativa de abrir una sucursal.
“Encontramos un local a 100 metros de la actual terminal de transporte en David,donde podíamos ofrecer mejor atención y el servicio de caja”, dijo Leydi de Hibbert, vicepresidenta de Crédito y Captación de la casa matriz del banco en San Miguelito.
La Superintendencia de Bancos autorizó el inicio de operaciones en esta sucursal desde el mes de diciembre. Actualmente laboran cinco empleados y se preparan para recibir posiblemente a otras dos personas, todos chiricanos.
La expansión comenzó con el pie derecho. Antes de la inauguración el pasado 19 de enero, los clientes ya habían abierto más de 100 cuentas de ahorro y de Navidad.
El día de la inauguración oficial “fue un éxito”, según de Hibbert. Las promociones que ofrecieron para captar clientes dieron buenos frutos: se abrieron 96 cuentas navideñas, 10 de ahorros y una a plazo fijo.
El negocio se pinta de color esperanza, tomando en cuenta que según la Encuesta de Hogares que la Contraloría General de la República hizo en agosto, la tasa de desempleo en Panamá bajó de 11.8% a 9.6% en gran parte debido al aumento de la economía informal, y es allí donde el microcrédito tiene cabida.
Los resultados revelan que un millón 273 mil 34 personas de 15 y más años están ocupadas. Al comparar ese volumen de ocupación con el de agosto de 2004, se observa un incremento de 60 mil 329 personas.
Desde su inicio en 1998, Mi Banco ha atendido a 21 mil 573 clientes, todos micro y pequeños empresarios, y ha prestado 34 millones 731 mil 133 dólares.
La mayoría de sus clientes tiene pequeños negocios como mini súper, abarroterías, kioskos y salas de belleza. Algunos se dedican a la venta de perfumes y ropa a crédito, mejoras, y servicios de electricidad. Otros transforman materia prima en productos caseros como hojaldres y tortillas.
Con una cartera de préstamos que asciende a los 10 millones 595 mil 893 dólares, sus estados financieros revelan que estos micro y pequeños empresarios son buenos pagadores: tienen un repago del 98%, que es voluntario.
“Hace 18 meses nació la idea de la expansión”, dijo de Hibbert. El proceso continúa. Para el próximo mes está programada la apertura de una nueva sucursal en la Terminal de Transporte de Albrook, donde ofrecerán todos los servicios del banco, incluyendo la capacitación de los clientes para el buen manejo del dinero y los negocios.
En esta sucursal estarán laborando inicialmente tres personas que ya están contratadas y están considerando un horario especial de atención de 10:00 a.m. a 6:00 p.m.
En busca de más clientes
Mi Banco proyecta continuar instalándose en otras partes del interior como Penonomé, Santiago o Chitré, pero antes se preparan para realizar estudios de mercado y analizar dónde se concentra la mayor demanda para estar seguros de que dan pasos acertados y abren sucursales igual de productivas a las que tienen en San Miguelito, Pedregal, Calidonia y La Chorrera.
De Hibbert destaca que el impacto más significativo del microcrédito es de carácter social.
Si un micro o pequeño empresario tiene el acceso y la oportunidad de manejar efectivo en una buena inversión, podrá mejorar su calidad de vida y la de su familia. Su éxito y crecimiento no se mide en términos de grandes cifras, sino más bien en su capacidad de mejorar las instalaciones de su local comercial y la educación de sus hijos.
“En la medida que el cliente crece, Mi Banco también crece”, puntualizó la ejecutiva.
Tradicionalmente en Panamá la educación va enfocada a trabajar para otros, no en ser emprendedores. Sin embargo, de Hibbert comenta que esta mentalidad está cambiando y ahora muchos piensan más en generar su propio ingreso en vez de trabajar para un jefe. “El profesional que queda sin trabajo, ve como opción abrir su negocio”.
El desempeño de la economía en el 2005 y el alza en los precios del petróleo afectó a algunos clientes del banco, como los que manejan vehículos de trabajo como buses colegiales.
En estos casos Mi Banco tiene un procedimiento de asesoría, y cuando el flujo de dinero del cliente baja, se le adecua una letra dependiendo de su situación, pues no es que no quieran pagar sino que reciben menos ingresos.
Entre los planes del banco para el 2006 también está ofrecerles a estos pequeños empresarios una capacitación para las declaraciones de renta con los cambios introducidos por la reforma tributaria, y sobre el tema de las reformas al Seguro Social.
De Hibbert proyecta un crecimiento, pero conservador para este año. En su opinión, con estas reformas, el 2006 será un año de consolidación y ajustes para todos los sectores.
Apostando al microcrédito
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) le ha recomendado a los banqueros latinoamericanos apostar al microcrédito y al envío de remesas, porque a pesar de que ambos sectores crecen en la región, pocos son los bancos que se han metido de lleno en el negocio para suplir sus necesidades.
En América Latina, 7 de cada 10 personas no tienen acceso al crédito, como tampoco 9 de cada 10 empresas. Este sector alberga a 4 millones de clientes con una cartera de 4 mil millones de dólares y es uno de los pilares que apoyará el BID en los próximos años.
El microcrédito ha sido visto como un sector de mucho riesgo, sin embargo, las cifras del organismo financiero hablan de una “cartera riesgosa” que no llega al 1%.
“No podemos seguir ignorando esta nueva fuerza económica”, dijo Juan Antonio Niño, presidente de la Federación Latinoamericana de Bancos, quien coincide con los representantes de los organismos internacionales en cuanto a las prioridades de la banca en los próximos años.