Panamá es considerado uno de los grandes consumidores de cerveza en América Latina. Las cifras lo demuestran. Sólo en el 2004 la producción nacional fue de 164 millones 130 mil litros y el consumo de cerveza (incluyendo el producto importado) fue de 168 millones 528 mil litros.
Según cifras de la Contraloría General de la República hasta noviembre del año pasado se registró una producción nacional de cerveza de 149 millones 550 mil 904 litros, sin contar el mes de diciembre en el que se incrementan las fiestas y por supuesto la ingesta de esta bebida espumosa.
Meterse en el negocio es, a simple vista, una decisión certera. El mercado cervecero en Panamá mueve al menos 60 millones de dólares anuales en ventas. Y enfocados en estos números y con clientela cada vez más exigente que busca lo gourmet y lo natural, los esposos María Clara Valderrama y Camilo González, de origen colombiano, decidieron invertir en Panamá, instalando un negocio en el que hoy se ofrece cerveza artesanal, producto popular en Colombia, pero novedoso en Panamá.
Es así como luego de pasar muchos obstáculos burocráticos, que prefirieron no detallar, en noviembre de 2005 los esposos abren Istmo Brew Pub. Contratan a Hugo Escobar, un maestro en este arte con 35 años de experiencia en la mayor cervecera de Colombia, Bavaria, para que los ayudara en la parte logística y el desarrollo de fórmulas propias del negocio.
"Abrimos una microcervecría debido a que la capacidad de producción que tenemos es de 20 mil litros de cerveza, a diferencia de una cervecería que no habla de litros sino de hectolitros", dice María Clara Valderrama.
El invertir y crear un negocio en Panamá -reconoce su propietaria- es bastante complicado. Pero luego de 10 meses de trámites y papeleos empezaron a ver los clientes crecer como la espuma.
“La inversión es bastante alta, tomando en cuenta que sólo la máquina para producir la cerveza cuesta 150 mil dólares”, asegura.
Pero para ellos bien ha valido la misma. Según sus cálculos, basados en el movimiento diario de clientes, confían en que en un año puedan tener retorno sobre la inversión.
Los inversionistas esperan que este concepto que se ha desarrollado en Europa, Estados Unidos y ha tenido un gran auge en Latinoamérica, sobre todo en Argentina, tenga igual aceptación en Panamá.
Según los propietarios la clave es ofrecer al mercado un producto diferente al ya existente.
“Es diferente una cerveza industrial que una artesanal. La industrial pasa por un proceso de embotellamiento que hace que el producto tenga algún tipo de preservativo y al calentarse pierde su sabor. Mientras que la artesanal es 100% natural y sirve como diurético”, explica.
Además -cuenta- creamos un negocio para que el panameño tenga sentido de pertenencia.
“Aprovechamos el nombre sonoro de las provincias y asimismo bautizamos las cervezas como Veraguas (roja), Coclé (morena), Colón (rubia) y Darién (cebada de trigo), que lanzaremos próximamente y la Chiriquí (light). Estas se diferencian por el grado de alcohol y la cantidad de lúpulo que se les coloca”, dice.
Así las cosas, los propietarios de Istmo Brew Pub ya tienen el camino preparado para abrir un segundo local, producir la cerveza para vendérsela a restaurantes e iniciar una franquicia. Su proyección es que estos planes se puedan desarrollar en los próximos cuatro años.
Entre ventas y producción
De acuerdo con las últimas estadísticas de la Contraloría General de la República en el 2003 se vendieron 147 millones 492 mil 59 litros de cerveza, lo que representó ventas por 65 millones 50 mil 132 dólares. Esto sólo en el mercado local.
En el 2004 las ventas por litro aumentaron a 162 millones 958 mil 110 litros. Ventas que estuvieron por el orden de los 60 millones 873 mil 983 dólares.
Los meses de enero, agosto y octubre fueron los periodos en los que más litros de cerveza se produjeron.
Panamá, con 3 millones de habitantes, consume 50 litros per cápita, que es lo que consume Colombia con 34 millones de personas.