Edición No. 395 | 11 DE OCTUBRE DE 2005
 
 
 
TEMA DE PORTADA
 
DARIÉN, LA RUTA POR DESCUBRIR
 
Es el pulmón de América y reserva biosfera del planeta, infraestructura es lo único que hace falta para tener un destino turístico soñado 
 
YOLANDA SANDOVAL 
ysandoval@prensa.com 
 

LA PRENSA | Victor Arosemena

ATRACTIVO. La región es rica no solo en fauna y flora, sino en historia . Sus ruinas se mantienen en pie a pesar del abandono.

NATURALEZA. Eternos custodios de la ruta acuática que conduce a La Palma y al río Sambú, los delfines se han convertido en uno de los imanes para atraer a los turistas.

HOTELES. La oferta hotelera es poca y nada pomposa. Los darienitas se enfocan en mejorar el servicio.

L a carretera es mala. El recorrido inicial fue de casi tres horas, de las cuales dos transcurrieron entre huecos y sobresaltos cada vez que las llantas del automóvil se hundían en la agreste carretera suavizada por las constantes lluvias.

El paisaje habla de sobreexplotación ganadera y tala ilegal, pero también hay más. En el tramo acuático entre Puerto Quimba y La Palma un grupo de delfines brinca en sintonía al pie de los pequeños botes impulsados por motores fuera de borda. Las anécdotas protagonizadas por los cetáceos abundan en el área, incluso se le han atribuido cualidades de protectores. Se dice que cuando un bote se voltea los delfines lo empujan hasta la orilla, comenta Aristides, un lugareño que no se molesta para ver lo que asombra al resto de la expedición.

La región –aunque con serias carencias de infraestructura– tiene un gran potencial como destino turístico de aventura. Encanto natural, fauna y flora endémica y una población pluricultural.

En las islas Boca Chica, El Encanto y Boca Grande, a unos cuantos minutos de La Palma, aún existen restos de fortines construidos por los españoles durante la época colonial.

“Hay islas que ni siquiera han sido exploradas por los propios darienitas, por lo que imagino que pueden haber más ruinas”, dijo Aníbal Córdoba, miembro del recién fundado Comité de Turismo de La Palma.

Incipiente hotelería

En la oferta gastronómica el marisco domina el menú de las fondas y pequeños restaurantes, donde se puede comer hasta con dos dólares. La Palma también es conocida por sus cervezas “bien frías”, dice chisteando un ingeniero de la empresa Térmica del Noreste, compañía que tiene una pequeña planta en la cabecera de la provincia.

La infraestructura hotelera de la región darienita es poca, nada pomposa, pero ha mejorado.

Hace un año su único mercado era quienes llegaban a dejar mercadería o retirar madera de la región. Ahora también reciben a los primeros grupos de turistas. La Palma, por ejemplo, tiene 64 camas disponibles en pequeños hoteles y casas de hospedaje.

Está de más decir que lugares como Bahía Piña ya están en el mapa de los operadores de turismo y en la mente de los amantes de la pesca y la naturaleza. Pero ese es “turismo de élite” y según los propios darienitas el flujo de dinero que allí se genera poco se refleja en su economía diaria.

Ellos están interesados en

desarrollar el agro-ecoturismo: conectar a los turistas con la naturaleza y con el modo de vida de la comunidad. Y si de eso se trata, la naturaleza está de su lado.

Con el viento a su favor

La provincia es la de mayor extensión en Panamá y su superficie boscosa –a pesar de las evidentes presiones de los deforestadores– representa el 68.6% de su territorio.

Los peces de agua dulce constituyen el 33% de las especies registradas en el país y sus manglares son los más extensos de la costa pacífica panameña.

Esa misma diversidad se refleja en su población: negros, indios y latinos, quienes pese a sus diferencias culturales se han unido para establecer el inicio de lo que será la explotación de una ruta turística llamada Darién: sendero del paraíso. (Ver mapa)

La economía en el lugar se ha caracterizado por ser de “extracción”. De aquí se ha sacado caucho, plátano y madera, para luego vivir de despojos, dijo Aníbal Córdoba.

Pero ahora se planea hacer las cosas de forma diferente.

En otra sintonía

La región tiene muchos atractivos y quienes por años se han dedicado a la ganadería, agricultura o la pesca ven en el agroturismo una tabla de salvación para la economía del lugar y la supervivencia de los recursos. Nada se va y mucho se queda.

Para los darienitas de Santa Fe, Metetí, La Palma y Sambú no fue necesario escuchar las palabras de Francesco Frangialli, secretario general de la Organización Mundial de Turismo (OMT), quien hace una semana recalcó que en los países pobres y en los pequeños estados insulares, el turismo es el principal sector exportador.

Saben que el turismo les puede traer riqueza si es bien administrado.

En los primeros seis meses de este año se reportaron 544 millones de dólares de ingresos en concepto de actividades turísticas en el país (Ver gráfica: Atractivos resultados). Darién apenas los saborea.

Allí no hay estadísticas para determinar qué cantidad de turistas han llegado, pero Ariel Martínez, líder del Comité de Turismo de La Palma, asegura que aunque, lentamente, los visitantes se están desplazando a la zona.

Están tratando de adecuar los hostales y pequeños hoteles para cumplir con requisitos básicos y se han organizado para mantener el pueblo limpio, hace falta más.

De eso está consciente el gerente del Instituto Panameño de Turismo (Ipat), Rubén Blades. “Yo me encontré con rutas turísticas limitadas que se concentraban en las provincias de Panamá y Colón, mientras que sectores como Veraguas, Darién y Kuna Yala no habían sido incluidos por el Estado”, dijo.

El Ipat ha trabajado en el inventario de los recursos turísticos de la zona, sin embargo, Blades enfatiza que hay que hacer una ley en la que se designe a Darién como zona turística para que los inversores tengan beneficios fiscales al desarrollar sus proyectos.

“Mi plan es tener lista esta ley en diciembre de este año”, agregó Blades.

Esto sería un imán para atraer inversiones. Pero los darienitas esperan ser los primeros desarrolladores y estar preparados por si llegan especuladores, tal como pasó en la bella provincia caribeña de Bocas del Toro.

La fiebre de compra-venta no ha tocado sus puertas, pero no es de extrañar que esto suceda una vez empiece el auge turístico.

Mochila al hombro

Con o sin el espaldarazo estatal, Allan Robinson, consultor voluntario del programa Desarrollo Comunitario de Darién (Deco-Darién), financiado por USAID Panamá, determinó que en Darién había suficiente potencial para fijar una ruta destinada al turismo.

Se trataba de algo especial. No en vano la UNESCO declaró la región como pulmón de América y reserva biosfera del planeta. Pero también se trataba de algo urgente.

La Palma, Metetí, Santa Fe y Sambú son las zonas más pobladas y en donde se presenta la mayor presión sobre los recursos forestales. Tener una relación amigable con el medio ambiente fue un argumento suficiente para empezar la reconversión. Se ‘mataban’ dos pájaros de un solo tiro.

Con botella de agua en mano y mochila al hombro se hace el recorrido diseñado inicialmente para un total de cuatro a siete días, incluyendo estadía, tramos terrestres y otros acuáticos.

La aventura empieza desde Panamá, de donde se sale a las 7:00 a:m para llegar en tres horas al pueblo de Santa Fe, que más que un destino, se le considera un puerto de entrada, la carta de presentación de la región.

Francisco Villarreal, propietario del hotel Rosned ha sabido sacarle provecho. “Hace un año abrí el hotel y me ha ido mejor que con el negocio de la ferretería”, dijo el empresario.

De allí la ruta sigue a Puerto Lara, ubicado en el río Sabana, donde las indias wounaan tejen finas canastas que pueden costar hasta 500 dólares. Nada mal para un pueblo pesquero que con esa cantidad de dinero puede meter muchos peces en el bote.

En este lugar los paquetes turísticos bien pueden incluir pesca artesanal en piragua y pesquisa de cangrejos en los manglares. El fango llega hasta la cara.

“Para los europeos que nos han visitado estas simples actividades son muy divertidas”, dice Wilfrido Quiro, presidente del comité turístico de su sector.

En el itinerario existen varias posibilidades. Ir a Metetí o viajar a La Palma. Los dos destinos son interesantes y el orden no altera el producto.

La Palma y sus islas tienen sus atractivos, antes mencionados, mientras que en Metetí-Canglón- está el sendero del colegio agroforestal Tierra Nueva, refugio de ñeques, monos, serpientes y venados.

Y cuando dicen que cada lugar tiene su encanto, es porque así es. Navegar el río Sambú es el lugar perfecto para el avistamiento de halcones y sentirse en el fin del mundo.

Futuro incierto

¿Tendrá auge el turismo en la zona? Aún es prematuro dar un veredicto final.

La naturaleza está de su lado, sin embargo, este no será el único elemento que definirá el éxito del circuito ideado por los darienitas y los organismos internacionales.

La región tiene muchas limitaciones. La comunicación, el transporte y el servicio de agua potable son ineficientes.

Tal vez ha sido la falta de acceso lo que ha permitido que aún haya cosas por explotar y descubrir.

No obstante, por más aventureros que sean los visitantes, se necesita cumplir con estándares mínimos de seguridad, como el uso de chalecos salvavidas en las lanchas, motores de mayor fuerza y mejoras en lo relativo a la sanidad y la limpieza.

Poco o ninguno es el mantenimiento que se le ha dado a las ruinas ubicadas en las islas adyacentes a La Palma.

“Una de las cosas más difíciles fue el cambio de actitud ‘quincenal’ que tenían los darienitas, pero eso está mejorando, enfatiza Rina de Barba, coordinadora de Desarrollo Comunitario de Darién. Ahora piensan a largo plazo.

“El desarrollo turístico plantea retos, pero yo no creo que nada sea imposible”, dijo Clasmere Cheucarma, jefe de la comunidad wounaan de Boca Lara.

A través del Programa de Desarrollo Sostenible de Darién, el Estado destinó 88 millones de dólares a la provincia, pero poco hemos visto, reclaman los darienitas en cada una de las comunidades.

El director del programa, Alfredo Acuña, precisó que el proyecto (fortalecimiento institucional, actividades amigables, ordenamiento de tierras y rehabilitación del

sistema de transporte) ha tenido una ejecución de 44%. “Sin embargo, programas como éste no solucionan el problema integral de la provincia”.

“Al ser la carretera Panamericana el plan más ambicioso y estar atrasada su ejecución, los darienitas –con razón– no sienten el impacto”, puntualizó Acuña.

Se trata, por ahora, de un diamante en bruto.

Peligro en las montañas

La causa principal de deforestación en Darién es el acaparamiento de tierras, la agricultura migratoria, la tala y la quema. La pérdida de bosques amenaza con desaparecer especies potenciales para la utilización terapéutica.

La región enfrenta dificultades para el cumplimiento de las normas legales

existentes y la falta de recursos influye grandemente.

El jefe de Desarrollo y Administración Forestal de la Autoridad Nacional del Ambiente, Ricardo Brown, precisó que en la zona sólo hay 31 personas de campo (entre guardaparques y técnicos) para la custodia del patrimonio.

Por ahora no hay concesiones forestales. “Eso está suspendido indefinidamente”, ratificó Brown.

En busca de turistas

A Marco Gandásegui le sobran las palabras cuando habla de Darién.

Como vicepresidente ejecutivo de Ancon Expeditions of Panama, está impulsando la visita de turistas, que en su mayoría provienen de Estados Unidos, en busca de una experiencia educativa más allá de un paseo vacacional.

Contrario a la tala indiscriminada y la reciente especulación inédita en la tenencia de tierras –que no han comprobado ser actividades económicas viables para la provincia– el turismo sí es una actividad que deja recursos en las comunidades, genera empleos, impulsa la producción y es económica y ecológicamente sostenible, recalcó el empresario.

La provincia es una de las regiones del país con mayor potencial ecoturístico. Está el Parque Nacional Darién, la Reserva Natural de Punta Patiño, donde el ecoturismo ya es una realidad y las comarcas indígenas. Pero en materia de infraestructura sólo existe lo básico.

“El franco abandono de la provincia por parte de las autoridades y la tergiversación del verdadero Darién son los principales obstáculos para el desarrollo del turismo exitoso en esta extraordinaria provincia”, enfatizó.

Annie Young, propietaria de Ecocircuitos Panamá, comparte algunos de los planteamientos de Gandásegui.

Ella se ha enfocado en hacer giras al área de Mogue, a unos 15 minutos de La Palma, pero la falta de infraestructura dificulta que sus paquetes incluyan más comunidades.

“Los turistas saben que se trata de aventura y de giras culturales. Buscan lo más rudimentario posible. No obstante, servicios como el agua o el transporte son fundamentales”.

Además, es muy difícil promocionar la región porque se ha vendido como un destino inseguro, dijo Young.

 

 
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