Edición No. 394 | 4 DE OCTUBRE DE 2005
 
 
 
TEMA DE PORTADA
 
CODERE TOMA LAS RIENDAS
 
El nuevo administrador del hipódromo tendrá que asumir cuentas por pagar que superan “los cientos” de miles de dólares y aumentar el fondo de premios 
 
ELIZABETH GARRIDO A. 
egarrido@prensa.com 
 

LA PRENSA | Maydée Romero

EXPECTATIVA. Al igual que “Pantalón” (en la foto) los hípicos esperan mejores días para el hipódromo panameño.

LA PRENSA | Archivo

BAJAS. El número de caballos en los establos del hipódromo se redujo a 700 durante el 2005.

Eran las 10:00 a.m. y el jinete “Pantalón” había terminado las cuatro horas de prácticas de rutina del día jueves en el Hipódromo Presidente Remón (Hipo-Remón).

Estaba contento y satisfecho por la jornada, pero su mirada revelaba cierta preocupación. A sus 16 años y con sólo 96 libras de peso, Jordano Tuñón –nombre real del jinete, aunque casi nadie le llama así– tiene una carrera profesional prometedora que puede acabar antes de tiempo. El jockey lo sabe.

Se graduó el año pasado de la Escuela Laffit Pincay y ya tiene a su favor cinco carreras ganadas. Le faltan “muchas más” para tener prestigio, pero éstas no llegarán si el hipódromo (el único de Centroamérica) no levanta cabeza.

El Hipo-Remón registra pérdidas acumuladas por un total de 5.3 millones de dólares y el fondo de premios ha caído al igual que el interés de los que participan de la actividad hípica.

La preocupación del joven jinete se prolonga en la industria hípica nacional, que –según fuentes del sector– genera unos 4 mil empleos directos y 10 mil indirectos.

Los trabajadores de la industria están a la expectativa. Su futuro depende fundamentalmente de lo que haga una empresa: el grupo español Codere, que adquirió el negocio del Hipo-Remón el mes pasado y con él una larga lista de temas pendientes.

Cambio de riendas

Once meses aproximadamente se tomó el Gobierno para revisar, analizar y preparar la tercera venta del Hipo-Remón. La primera fue en 1998, cuando se otorgó en concesión por 20 años a la empresa Equus Entertainment de Panamá, S.A.

La segunda fue en 2002, cuando se cedió la operación a la empresa denominada Hípica de Panamá, S.A., administrada por el grupo Wall Street Securities.

Ahora le toca el turno a Codere, que también operará bajo el nombre Hípica de Panamá, S.A.

Cabe señalar que en el camino por adquirir el hipódromo panameño se quedaron la estadounidense Merit Entertainment y otras dos empresas cuyos nombres no reveló la Junta de Control de Juegos (JCJ).

No se sabe cuánto pagó Codere –especializado en el sector de apuestas y juegos de azar en Europa y Latinoamérica– por el hipódromo nacional.

Pero lejos de quejarse por las deudas pendientes que asumirá –los registros de la JCJ indican que superan los “cientos de miles de dólares”–, la empresa española parece estar muy interesada en restablecer el negocio hípico del país.

Su plan de negocios proyecta una inversión en infraestructura por un monto de 8.5 millones de dólares, dice Raúl Cortizo, secretario ejecutivo de la JCJ. Si bien Codere está dispuesta a asumir el alicaído negocio hípico, a cambio hizo algunas peticiones –“ajustes”– que el Gobierno aceptó.

Se supone que con los “ajustes” en las reglas del juego para la actividad hípica nacional la industria se recuperará. Las proyecciones de Codere son ambiciosas y encajan dentro de su estrategia de expansión en América Latina.

Contrato mejorado

La resolución que aprobó la venta del hipódromo salió en la Gaceta Oficial del pasado 16 de septiembre. Sólo falta que el resto de los documentos relacionados con la transacción también se publiquen en la Gaceta para que la compañía empiece operaciones formalmente.

Todo indica que el trámite correspondiente terminará en estos días y la empresa empezará operaciones en Panamá a mediados de octubre, asegura Cortizo.

Por lo pronto, la empresa abona el terreno para trabajar basado en lo establecido en la transacción con el Estado, que incluye las modificaciones al contrato 106-A con el que se privatizó el ‘Hipo’ en 1998.

Por cierto, estas modificaciones encajan bien con el modus operandi de Codere en la región latinoamericana, donde ha desarrollado un agresivo plan de expansión internacional.

Codere es una compañía global de juegos que se encarga de llevar a cabo la explotación de las máquinas tragamonedas, salas de bingo, casinos y apuestas deportivas y de caballos.

Su estrategia de crecimiento y diversificación geográfica se dirige a mercados que presentan un elevado potencial de desarrollo.

En este sentido, el objetivo de Codere –según declaraciones de sus ejecutivos en España a la prensa internacional– es terminar de agrupar sus empresas latinoamericanas en Codere América y dotarlas de la inversión suficiente para adquirir peso.

Peticiones

La primera petición que hizo el grupo español al Gobierno trata sobre la “modalidad de las apuestas”.

El nuevo operador podrá realizar ‘apuestas de bancada’ o ‘fixed odds bets’ –que no se hacían en Panamá– y que sólo se aplican al sistema de apuestas simultáneas por televisión vía satélite (simulcasting).

Con estas apuestas de bancada el apostador juega con las mismas reglas que se utilizan en el hipódromo donde se realiza la carrera.

Significa que el premio para el apostador panameño será “más atractivo”, con lo que se espera que aumenten las apuestas, explica Cortizo.

No hay cálculos disponibles sobre este eventual incremento.

Adicionalmente, se permitirá la transmisión de hasta 150 carreras de simulcasting por día (actualmente se transmiten hasta 75 por semana).

A cambio de estas modificaciones en las apuestas por el sistema de simulcasting, el Gobierno estableció que del total del monto apostado se debe dirigir un 2% al fondo de premios del hipódromo.

Este 2% representará un “tanque de oxígeno” para aumentar el atractivo del fondo de premios de los eventos hípicos en vivo. De esta forma, agrega Cortizo, el nuevo administrador del coso hípico pagará por operar en la industria de juegos de suerte y azar en representación del Estado, tal como lo dice la ley.

Carreras en vivo

Las modificaciones al contrato 106-A incluyen, además, una nueva tabla tarifaria que establece el porcentaje que debe cobrar el Estado en concepto de los ingresos que se generen de las carreras en vivo en el hipódromo. (Ver recuadro: Cambios)

Con la nueva tabla tarifaria –que “ideó” el ministro de Economía y Finanzas, Ricaurte Vásquez– se busca propiciar un fondo de premios y clásicos “viable” y “económicamente saludable”.

Otro tema pendiente que tiene que ver con las modificaciones al contrato 106-A es el “subsidio” que otorgó el gobierno de Mireya Moscoso al hipódromo.

Durante el gobierno pasado, el Hipo-Remón no pagó al Estado el porcentaje fijado en la “tabla tarifaria” existente, sino que lo destinó al fondo de premios.

“Se trata de unos 500 mil dólares al año aproximadamente”, asegura Cortizo. Ese dinero no es retroactivo.

Sin embargo, dice Cortizo, el periodo de vigencia del subsidio venció en diciembre de 2004. Por lo cual el Estado debe cobrar el porcentaje que le corresponde a partir de enero de este año. Se trata de unos 400 mil dólares adicionales que deben ingresar al Tesoro Nacional.

Otras concesiones

El nuevo administrador del ‘Hipo’ puede operar otros negocios de apuestas –pero sólo dentro de los terrenos del hipódromo que ocupan unas 65 hectáreas–, a saber: un bingo, una agencia de apuestas deportivas y la explotación y operación de 500 máquinas tragamonedas tipo A.

No sorprendería que Codere desarrollara estas actividades en el mediano plazo (menos de cinco años) si se toma como referencia su trayectoria operativa en otros países. (Ver recuadro: De España)

Por el hipódromo la gente dice que sabe –“de oídas”– que el nuevo operador está listo para empezar con sus planes. La expectativa se mantiene, entretanto, los trabajadores esperan la próxima “gran carrera” que iniciará con el arribo formal de la española en Panamá.

* Para este reportaje no fue posible contactar a los representantes de la filial de Codere en Panamá.

Negocios

Hípicos opinan

Industria en agonía

Con sólo dar una vuelta por las instalaciones del coso hípico ubicado en Juan Díaz, ya sea un martes (día de pago) o un jueves (día de carrera) se comprueba que hay una “crisis”.

Hay dueños de caballos que están retirando a sus ejemplares. En los establos sólo quedan unos 700 caballos cuando antes la cifra rozaba los mil.

Ni hablar de las carreras en vivo –plato fuerte del negocio local, que sólo se realizan tres veces por semana– y del fondo de premios que a partir del año pasado disminuyó en 1.4 millón de dólares, según Carlos Salazar, presidente de la Sociedad de Dueños de Caballos.

Y es que “si no hay incentivos se pierde el interés... por eso hay dueños de caballos que se fueron”, añade Salazar.

Su tesis coincide con la de Antonio Linares, presidente de la Unión de Jinetes, quien también se queja de la “mala paga” que están recibiendo los jinetes. Los salarios de los jinetes se han reducido, ya que un sueldo promedio de 200 dólares semanales bajó a 40 dólares, asegura Linares.

Afuera del ‘Hipo’ están las casas de apuestas que también han visto mermar sus entradas. Eduardo Alfaro, dueño de una de estas agencias, asegura que la afluencia de hípicos bajó paulatinamente un 50% desde que se privatizó el hipódromo.

Este bajón –según Alfaro– se produjo por dos razones fundamentales: porque la ‘coima’ hípica es muy alta (40% de retención) y porque los administradores del hipódromo han descuidado al apostador.

Por ejemplo, dice Alfaro, no se ha hecho ninguna labor por buscar nuevos apostadores entre el mercado joven o femenino. Actualmente, dice, no hay otros lugares más accesibles para hacer apuestas hípicas; por lo regular estos lugares se relacionan con “cantinas” que no son sitios atractivos para toda la gente a la que se podría llegar.

De España a Panamá

Con 25 de años experiencia en el sector del juego privado, Codere gestiona más de 32 mil máquinas recreativas, 75 salas de bingo, 36 salas de apuestas deportivas, un hipódromo y 6 casinos, en España, Italia, Argentina, Colombia, México, Perú y Uruguay.

La compañía, con sede en Madrid, comenzó a invertir en bingos, salas de apuestas y casinos en la década de los 90. Desde el año 2002 gestiona en Uruguay el histórico Hipódromo de Maroñas. Actualmente, intenta adquirir el hipódromo El Comandante de Puerto Rico.

En el año 2004 y en el primer trimestre de 2005, la compañía registró ventas de 475 millones de dólares y 129 millones de dólares, respectivamente.

 

 
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