Edición No. 394 | 4 DE OCTUBRE DE 2005
 
 
 
NACIONAL
 
¿SOMOS CREATIVOS?
 
Pocos panameños llenan solicitudes para patentar sus productos. Aducen falta de incentivos y carga burocrática. Sin embargo, algunos se arriesgan 
 
GISELA GONZÁLEZ APOLAYO 
giselagonzalez@prensa.com 
 

INGENIO. Con el generador de electricidad Clément espera poner al alcance de países del tercer mundo, energía de fuentes hidráulicas y eólicas. Esta máquina ha sido aceptada por la Oficina de Patentes y Marcas de EU.

Muebles funcionales, correctores del iris del ojo, piñatas parlantes y generadores de energía, son una muestra de los pocos inventos de panameños que llegan al Departamento de Patentes de Invención del Ministerio de Comercio e Industrias (Mici).

Desde el año 2001 a la fecha de 2005 la entidad ha recibido cerca de mil 139 solicitudes para registrar innovadores productos, sin embargo, sólo el 10% fueron presentados por panameños. Y todo indica que los extranjeros continuarán con la batuta.

Al 15 de septiembre se habían reportado 227 solicitudes y apenas 22 fueron hechas por nacionales.

Algunos inventores panameños aducen que no hay suficientes incentivos y se enfrentan a altos costos operativos y trabas burocráticas, mientras que los extranjeros ven en el país un sitio perfecto para patentar sus productos - que en la mayoría de los casos son medicamentos - porque el mercado local es el objetivo.

Pero a pesar de los cientos de formularios que se han tramitado en la entidad, existen pocas creaciones que actualmente se comercializan y muchas siguen en el anonimato.

Asfixiante burocracia

Leonardo Uribe, jefe del Departamento de Patentes de Invención del Mici, recalca que la creatividad del nacional no se puede medir simplemente con lo que reflejan las estadísticas.

“Muchos se quedan con su patente debajo del brazo, quizás por temor a que su producto sea copiado al presentarse en otros mercados”, señaló Uribe.

Además, el inventor panameño no es una persona que se dedica a buscar soluciones de ciertos problemas, sino un inventor casual, destacó el funcionario.

Pero Antonio Clément, difiere con Uribe y asegura que por otras razones “de peso” no hay más inventos.

Clément, ingeniero de profesión, asegura que el panameño es creativo pero la burocracia y la falta de apoyo son los que frenan el ingenio. A los 17 años Clement creó un “ondulohidro”, aparato que producía energía hidráulica.

Ahora ha incursionado en el campo de la energía renovable donde transformó un motor de inducción a generador de flujo radial para aplicaciones eólicas e hidráulicas.

El aparato, que permite producir energía eléctrica a partir del agua y el viento es utilizado como fuente de energía en la comarca de San Blas, las provincias de Darién, Coclé y Veraguas.

Tras la pista de su invento ha estado la compañía General Electric que quiere comprar sus derechos y para abrirse a un nuevo mercado optó por solicitar una patente de invención en Estados Unidos donde su producto ha tenido mayor aceptación entre la comunidad científica.

Clément pagó 7 mil 500 dólares por la patente estadounidense, a diferencia de sus homólogos costarricenses que pueden utilizar sus registros en la mayoría de los países de América Latina, Europa y Asia.

“Estos costos, unidos al marketing del producto deben ser asumidos por el inventor, a menos que éste busque un socio”, recalcó Clément.

Ingenio para vender

Sin embargo, el caso de Giovanni Fiorina, ingeniero en sistemas es distinto. El adaptó un chip a las piñatas para convertirlas en parlantes y su producto ya es comercializado en EU, Ecuador y Guatemala. La clave: venderlo a través de la internet.

Panamá ha avanzado en materia de patentes de invención. Los inventores preferirían prescindir de un abogado en sus trámites e introducir los formularios de patentes por internet. En este sentido, la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovaciones (Senacyt) realiza cada año la Feria Científica Nacional que sirve de plataforma para exponer y comercializar proyectos e inventos.

Amparados por la ley

La Ley No.35 del 10 de mayo de 1996 que dicta disposiciones sobre la propiedad intelectual ha empezado a tomar auge.

Esta ley tiene por objeto proteger la invención, los modelos de utilidad, dibujos industriales, los secretos industriales y comerciales, las marcas de los productos y servicios y los nombres comerciales entre otros.

Para mantener la llama del ingenio nacional el Departamento de Patentes en conjunto con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizará una serie de talleres donde se incluirá orientaciones a las comunidades indígenas para salvaguardar la riqueza cultural de estos grupos. Además, ejecutarán talleres y premios a la creatividad en noviembre próximo cuando realicen el concurso de inventores nacionales.

 

 
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