LA PRENSA | Jihán Rodríguez |
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TURISMO. Valle Escondido fue el primer mega proyecto que se construyó para atraer a residentes extranjeros. Tras su llegada se calcula que otros inversionistas desarrollarán planes por 700 millones de dólares. |
Los incentivos fiscales parecen ser la palabra clave en el desarrollo estratégico de algunos sectores económicos: pagar menos impuestos para garantizar crecimiento.
Así lo plantean ahora los que invierten en el sector del turismo residencial, quienes a pesar de crecer como la espuma tras cautivar a los baby boomers, plantean la necesidad de hacerse acreedores a una serie de exoneraciones.
El plan para el 2018 es tener construidas una 14 mil casas, en proyectos que se desarrollarán en Chiriquí, Panamá, Bocas del Toro, Colón y Azuero.
Sin embargo, los promotores de proyectos residenciales para jubilados le han comunicado al Gobierno que las inversiones sólo se podrán materializar si se les conceden los beneficios fiscales que han elaborado en el borrador de un anteproyecto de ley que esperan presentar ante la Asamblea Nacional de Diputados a más tardar este mes.
Los inversionistas piden - entre otras cosas - la eliminación de todo impuesto sobre las mercancías y equipos que se introduzcan al país para el desarrollo de los complejos.
Esperan igualmente que queden exoneradas del impuesto de inmueble las mejoras comerciales e industriales que realicen y que los residentes no paguen el impuesto aplicado a las llamadas telefónicas internacionales y cualquier tasa sobre llegada o aterrizaje en muelles o aeropuertos construidos por los inversionistas.
La lista de peticiones es larga. Ade-más, piden la eliminación del pago del impuesto sobre la renta causado por los intereses que generen los acreedores en operaciones destinadas a inversiones en las residencias.
¿Y por qué creen ustedes que se merecen estos beneficios? Porque se invertirán mínimamente 700 millones de dólares, dijo Sam Taliaferro, inversionista en el proyecto de Valle Escondido.
Él asegura que el actual régimen tributario hace que el país pierda competitividad para levantar ciudades para jubilados.
“Hay que pagarle tanto dinero al Gobierno que en un futuro los inversionistas no vendrán”, dijo el empresario norteamericano, que a través de la red Prima Panama promociona las ventajas que ofrece al país para convertirse en el nuevo hogar de retirados estadounidenses y europeos.
“El punto es beneficiar a quienes sean generadores de empleos”, advierte el empresario.
No obstante, aclara que sólo los que inviertan como mínimo dos millones de dólares en infraestructuras turísticas para residentes podrán ser acreedores de las ventajas fiscales.
El Ministerio de Comercio e Indus-trias (MICI) analiza y estudia la factibilidad del anteproyecto de ley. La institución coordina el tema con los inversionistas, pero cuando hablan del asunto hacen énfasis en otros puntos.
Desde la óptica gubernamental, un nuevo régimen legal para esta actividad podrá garantizar el desarrollo inmobiliario ordenado, la utilización de tierras sin afectar el medio ambiente y la reconversión de las actividades agrícolas de los indígenas que venden sus tierras para el desarrollo de proyectos.
“Ciertamente estamos discutiendo la viabilidad de una ley para fomentar el desarrollo de proyectos residenciales para turistas y con esta ley haremos énfasis en el ordenamiento de la industria”, dijo la viceministra de Comercio Exterior, Carmen Gisela Vergara.
La ley no solamente establecería un nuevo régimen fiscal para los inversionistas, sino también una herramienta administrativa, fiscal, laboral y migratoria para los residentes extranjeros que vivan en los complejos turísticos residenciales.
Rubén Lachman, representante de la firma Intracorp, ha estudiado el impacto que puede tener el desarrollo económico de la actividad.Él habla de miles de millones.
Se espera, según Lachman, que el aumento directo en flujo de capital sea de 9.8 mil millones durante el período de 2005 a 2018, pero el desarrollo económico verdadero será de 15 mil millones si se toma en cuenta el efecto multiplicador de gastos en servicios, productos y construcciones.
Según el presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, August Simons, no se trata de favorecer de forma caprichosa a un grupo en particular.
“El hecho de quitarle cargas impositivas a los jubilados se reflejará en mayor compra de casas y gastos en servicios domésticos”, puntualizó el empresario.
Así las cosas, los desarrolladores de proyectos turísticos se unen a la misma causa de los industriales, quienes también solicitan un incentivo fiscal para empujar el desarrollo de su sector.