Edición No. 382 | 5 DE JULIO DE 2005
 
 
 
NACIONAL
 
LA OTRA CIUDAD DE PANAMA
 
Según cálculos conservadores de los propios promotores, se han invertido un poco más de 400 millones de dólares en el desarrollo de los proyectos del área 
 
VICTOR D. TORRES 
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INVERSIóN. En Costa del Este se construyen mansiones de 500 mil dólares.
Just like Miami. La urbanización de Costa del Este, que se promueve como “el más ambicioso proyecto urbanístico de todo Panamá”, es como visitar uno de los más exclusivos suburbios de Florida en Estados Unidos. Todo se encuentra en su justo lugar. Las 310 hectáreas que comprende el proyecto -ocho veces más grande que Punta Paitilla - es un ejemplo de una planificación integral rara vez visto en Panamá.

Costa del Este es una réplica de una ciudad urbanizada estadounidense.

Conectada a la ciudad por un puente marino de dos kilómetros de largo, está lo suficientemente cerca –unos 10 minutos– y lo suficientemente lejos –detrás de las ruinas de Panamá La Vieja– para considerarse una ciudad aparte.

Al norte, está cerca del gimnasio Nuevo Panamá, el hipódromo, la Iglesia San Gerardo Mayela, las barridas La Fontana, Campo Lindbergh y el Corredor Sur. Por el este limita con los manglares de Juan Díaz y Llano Bonito.

Dos amplias avenidas de cuatro carriles, de 30 metros cada una, con vistosos jardines en el centro y que atraviesan toda Costa del Este, dan la bienvenida a la urbanización, que desde un principio fue concebida por sus arquitectos y diseñadores como el proyecto planificado más grande del país.

Hasta la fecha se han invertido más de 400 millones de dólares. Participan en él un grupo de empresarios panameños como los hermanos Motta, Casimiro López, Herman Bern y promotoras como SUCASA, Ventaviv y PROVIVIENDA.

Desde 1996, bajo la cuidadosa labor de los arquitectos Bermello, Ajamil & Partners, Inc., el plan maestro fue preparado hasta el último detalle. El diseño y la zonificación de Costa del Este han sido la clave del éxito del proyecto, donde hasta el momento se han construido un poco más de 700 casas residenciales.

Tanto así, que el proyecto se vende prácticamente solo.

Cuando la mayoría de los planes multimillonarios requieren de un ejército de ventas que muevan las residencias y apartamentos, Costa del Este parece sobrellevarse tranquilamente con la ayuda de una secretaria, un mensajero y su página web.

Los clientes están llegando solos, dice Casimiro López, quien dirige y está al tanto de cada detalle del proyecto residencial.

López, un gallego que llegó a Panamá a los 18 años de edad, fue uno de los visionarios del proyecto junto a los hermanos Roberto, Felipe y Alberto Motta y Herman Bern. En 1993, este grupo de empresarios decidió comprar los terrenos que albergaban al antiguo vertedero de basura de la ciudad de Panamá, las tierras de algunos arrozales, de potreros y parte del hipódromo. Al principio, había mucho escepticismo en torno al saneamiento y desarrollo requerido del área.

Convertir el vertedero en un proyecto residencial modelo y de alto calibre urbanístico requirió sudor y lágrimas. Con la dirección de la firma de ingenieros ambientalistas Dames & Moore, la empresa de construcción CUSA removió 30 millones de yardas cúbicas y junto a Dragados y Desarrollo, S.A., de López, procedió al saneamiento del área afectada.

El saneamiento consistió en reubicar científicamente la basura a un relleno sanitario hermético, sobre el cual se construyó el parque Felipe E. Motta, completado tres años más tarde. Igualmente se procedió a canalizar el río Matías Hernández, para aumentar su caudal y eliminar las inundaciones.

Costa del Este fue presentado a la luz pública en 1995, quizá como un proyecto algo postmoderno dentro del entorno panameño. Su uso de los espacios públicos y privados, el diseño de las áreas verdes y compartidas, señalaba un cambio en la planificación urbana. Por la forma en que fue concebido, el desarrollo ha sido sumamente generoso con los espacios para las áreas de uso público. Cuenta con grandes aceras, parques, lugares recreativos, una plaza central enorme, sitios de descanso y un malecón de casi 4 kilómetros de largo, semejante a una Avenida Balboa.

“En vez de ir haciendo pedacitos que, económicamente es lo ideal porque es más lucrativo para cualquier empresario, lo hicimos como un todo”, manifiesta López, quien no descansa un minuto en busca de nuevas ideas para mejorar el proyecto.

Zonificación

Costa del Este tuvo la ventaja –y el lujo– de diseñar y planificar detenidamente cada aspecto del plan maestro, con tiza y un tablero. Así se definieron los terrenos y las construcciones que se harían en cada sitio.

El plan maestro está subdividido en 11 zonas distintas. El parque comercial fue la primera etapa del proyecto, y cuenta con más de 20 empresas distribuidas en 22 hectáreas protegidas por un muro perimetral de 16 pies de altura y un control de entrada. El resto del proyecto consiste de un área comercial adicional de alta densidad, un parque de oficinas, un área residencial de alta densidad, el Parque Felipe E. Motta, el centro de ciudad, la plaza central, áreas residenciales de baja densidad, áreas de uso mixto y áreas de servicios públicos.

En los terrenos de baja densidad residencial hay viviendas unifamiliares sin que existan otro tipo de construcciones. Las áreas definidas como de alta densidad, en el caso del malecón, serán específicamente para la construcción de condominios de apartamentos.

“Esta planificación nos ha dado muy buen resultado en el mercado”, dijo López. “A la gente le gusta como hemos diseñado y organizado el proyecto”.

En la avenida principal, bautizada con el nombre de Centenario– en homenaje a la celebración de los 100 años de la República de Panamá– están ubicados dos bancos, el Banco General y Banco Continental y algunos distribuidores de automóviles como Porsche, Volvo y Jaguar, que pronto abrirá sus puertas. Hay una Farmacia Arrocha, supermercados, restaurantes y un gimnasio. También están dos de los colegios más exclusivos de la ciudad: el San Agustín y la Academia Interamericana de Panamá.

La zonificación asegura a los residentes e inversionistas que su bien no se depreciará con el tiempo al cambiarse las reglas del juego y sembrarse un edificio, carretera o comercio donde supuestamente había paz y tranquilidad. Cada comprador sabe lo que compra y lo que tendrá a su alrededor en 10 años.

Los residentes

La gran mayoría de las residencias de Costa del Este es habitada por panameños. Todavía hay relativamente pocos extranjeros que llaman Costa del Este su nuevo hogar. Y aunque quizá los ejecutivos de empresa y hombres y mujeres de negocios extranjeros no estén comprando en el proyecto, si están alquilando: las residencias o apartamentos ofrecen eficaces medidas de seguridad y vigilancia para que los inquilinos duerman tranquilos. Los alquileres para casas pueden oscilar entre 3 mil y 6 mil dólares al mes.

Los panameños también ven en Costa del Este una oportunidad de hacer una vida familiar tranquila y con seguridad.

“Son muchos los panameños conocidos que viven en armonía, hay una variedad de gente”, añade López, a la vez que asegura que el residencial no es clasista. Hay gente humilde, profesionales y personas con capacidad adquisitiva alta.

A principios de su construcción, los promotores de Costa del Este vendieron viviendas de 40 mil dólares, mientras que hoy en día todavía se venden apartamentos en 50 mil dólares. Hay viviendas que empiezan en 250 mil dólares y llegan hasta un millón de dólares. El atractivo de Costa del Este, con una vista panorámica hacia la bahía y la ciudad de Panamá, ha provocado que todos los terrenos residenciales hayan sido vendidos en su totalidad.

Sin embargo, todavía hay algunos lotes desocupados, en espera de que sus dueños construyan su casa al gusto.

Por construir aún queda el área residencial de alta densidad de 50 hectáreas frente al mar, que tendrá torres de edificios y condominios, que en este momento se edifican. Aquí se construirá el edificio residencial más alto de América Latina, de 72 pisos.

Ecología, cableado y seguridad

López dice que Costa del Este se enmarca dentro del desarrollo sostenible y de no contaminación al medio ambiente. “Mi interés es llegar en el futuro a cero contaminación y preservar el medio ambiente”, agrega López, mientras supervisa en un recorrido los trabajos de construcción y de jardinería que realizan sus cuadrillas de trabajadores.

López se siente satisfecho de haber dejado el espacio adecuado para un parque ecológico de 30 hectáreas, entre el área comercial y residencial de alta densidad. El parque servirá como el pulmón de oxígeno que dará calidad de vida a los habitantes de la urbanización. Allí, la gente se puede encontrar con la naturaleza y un lago, donde se crían camarones, tilapias, patos y hasta un lagarto.

López toma en serio el factor ecológico. Lleva sembrados más de medio millón de plantones en Costa del Este y más de 12 clases de palmas. En total hay más de 100 mil palmas en todo el proyecto y todavía faltan más. El presupuesto mensual para el mantenimiento de jardinería, asciende a más de 40 mil dólares mensuales, o unos 500 mil dólares al año.

Lo mismo ha hecho con las aguas servidas. Las aguas negras se canalizan a una planta de tratamiento que las libera al mar con un 95% de pureza. El mantenimiento de la planta es de más de 25 mil dólares al mes.

Los sistemas de electricidad y cableado telefónico son de última tecnología. Se eliminaron los cables aéreos para ubicarlos de forma subterránea, controlados por paneles computarizados. El sistema telefónico ha sido instalado con fibra óptica.

La seguridad también ha sido altamente valorizada. Cada proyecto residencial tiene su vigilancia privada y las avenidas son patrulladas por la Policía Nacional, que tiene su propia estación en el área de los servicios públicos. A las áreas residenciales, ningún extraño puede entrar sin haber sido referido como invitado.
Promotores

José Manuel Bern, de Empresas Bern, dice que Costa del Este se está convirtiendo en un polo de desarrollo casi individual, en una pequeña ciudad dentro de la gran ciudad de Panamá.

“Costa del Este será la nueva ciudad de Panamá y el que compre aquí tendrá más plusvalía por sus terrenos”, afirma Bern, quien ha construido varios de los proyectos residenciales del área, entre ellos Costa Las Perlas, Palmeras del Este y Costa Serena. Los tres proyectos han tenido un costo aproximado de 75 millones de dólares.

“El que invierte en Costa del Este es difícil que se equivoque, la inversión es segura”, asegura Bern. “Todo se vende”.

Adicionalmente, Empresas Bern, que lleva 25 años edificando en Panamá, programa la construcción del residencial La Toscana, un proyecto con casas de un valor de 250 mil dólares, 800 mil y un millón de dólares. Hasta el momento la compañía ha construido 350 casas.

Edgard Hernández, ingeniero de CUSA, responsable de construir toda la infraestructura, avenidas y calles, dijo que Costa del Este fue diseñada y construida con tecnología de punta, como una urbanización moderna.

CUSA también participó en la construcción de viviendas a través de Inversiones Ventaviv, que construyó el residencial Costa Dorada.

 

 
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