Edición No. 372 | 19 DE ABRIL DE 2005
 
 
 
TEMA DE PORTADA
 
ALEMÁN ZUBIETA Y LA EXPANSIÓN
 
Ha conducido el timón del Canal por casi una década. Los retos nunca le han faltado. Lo vio pasar a manos panameñas, lo convirtió en una empresa y ahora encara su expansión. 
 
YOLANDA SANDOVAL 
ysandoval@prensa.com 
 

EL ADMINISTRADOR. Alberto Alemán Zubieta culminará su periodo como administrador de la ACP en agosto de este año. Le corresponderá a la junta directiva decidir si se queda.

KRT

RETO. La administración del Canal en manos panameñas fue una prueba de fuego que Alemán Zubieta dice haber superado.

LA PRENSA | Tito Herrera

EFICIENCIA. Tal como está, el Canal puede funcionar hasta el 2012. Sin expansión, su futuro es incierto.

Alberto Alemán Zubieta tenía el sueño en los ojos. Su reloj marcaba la hora de Okinawa, Japón. Allá había participado como expositor de la reunión anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Fue uno de esos tantos viajes en los que ha predicado sobre la importancia del Canal de Panamá, su eficiencia y sus retos futuros.

Desde su sofá de cuero marrón y con la vía interoceánica a sus espaldas, el capitán de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) admitió su frustración por lo que llamó el desconocimiento del verdadero impacto de la actividad canalera en el país. Se desconoce, dijo, que desde el 2000, la ACP ha aportado al Estado mil 332 millones de dólares.

Del proyecto de ampliación habló con cautela. Falta poco para que la junta directiva de la Autoridad decida el modelo de expansión que adoptará. Sin embargo, Alemán Zubieta está seguro de que la decisión será el tercer juego de esclusas, el cual se conoce desde la década del cuarenta y que quedó sepultado bajo los temores de la Segunda Guerra Mundial.

Llegar a esa conclusión no fue fácil. Se requirió de 140 estudios que costaron 30 millones de dólares. Al administrador del Canal no le gusta hablar de dinero, especialmente cuando se le pregunta cómo financiará la expansión. Se rasca la cabeza. El proyecto podría costar 5 mil millones de dólares, quizás más.

No obstante, a él nada le roba la calma. Todo se hará en en su momento, dijo. Sin embargo, el Canal corre contra reloj. Tiene hasta el 2012 para ampliar su capacidad y hacer frente a la demanda de las navieras que construyen barcos cada vez más grandes y que no pueden cruzar la estrecha cintura de Panamá. Además, la decisión de la expansión tiene que someterse al criterio de los panameños mediante la celebración de un referéndum. Al plebiscito no le teme. “Ya probamos que fuimos capaces de administrar el Canal. Al tigre lo cazamos, no nos da miedo la piel”.

Lo cierto es que Alemán Zubieta también corre contra el tiempo. En agosto de este año se le vence su periodo como administrador de la ACP. Su permanencia como administrador dependerá de la junta directiva que dirige Ricaurte Vásquez, su compañero de causa y ministro de Economía y Finanzas.

El administrador del Canal de Panamá aceptó hablar con La Prensa sobre el proyecto de expansión de la vía interoceánica y más.

—El Canal tiene uno de los retos más importantes del futuro, la industria marítima mundial espera noticias de la ampliación. ¿Qué les puede decir para tranquilizarlos?

—No es cuestión de tranquilizarlos o no. Lo bonito de este asunto es que los panameños somos los que tomaremos la decisión de lo que hay que hacer. Estamos estudiando la ampliación del Canal... El objetivo es eliminar las restricciones que el Canal le impone a la industria naviera [de que pasen más barcos] y conseguir mayor capacidad.

—¿Cuál es el modelo más factible?

El modelo de la ampliación es el tercer juego de esclusas, no un canal a nivel, ni un canal seco.

Ampliar las esclusas no es un concepto nuevo... Mucha gente no sabe que la represa de Maden se construyó para un tercer juego de esclusas cuyos trabajos empezaron en 1939 y pararon en 1942 por la Segunda Guerra Mundial.

Ahora presentamos el proyecto, pero con una consideración diferente, que es cómo sacar el mejor beneficio a la posición geográfica y esto es lo que estamos estudiando.

Si vemos nuestra posición, ningún país tiene lo que ofrece Panamá. Al pasar por el Canal se tiene conectividad con todos los puertos del mundo. Se conjugan las rutas que vienen de Asia hacia Norteamérica y Europa. Tener un canal que interconecta esta ruta, da sentido a los sistemas portuarios, de carreteras y ferrocarriles...

Es importante darle más capacidad a la carretera de agua. Los canales secos que existen no funcionan.

—¿Hay alguna fecha límite para presentar el proyecto de ampliación?

—No hay ninguna. Es una decisión sumamente seria. Esto no es como la construcción de un puente... Se habla de modelos, demanda, capacidad, recursos financieros e hídricos, y todo tiene que dar como resultado una ecuación bien hecha. Hay que analizarlo con detenimiento.

Cuando se tenga esto bien estructurado, hay que presentarlo primero ante los dueños, que son todos los panameños y a los clientes del Canal, que es el mundo. Esto tiene que hacerse bien y hay que demostrarle a todos que tendrá beneficios.

Ya estamos cerca de analizar los últimos modelos. Por ahora, puedo decir que el tercer juego de esclusas es lo más factible.

—El referéndum podría ser un arma de doble filo. ¿Qué pasará si los panameños votan que no?

—Si la gente vota que no, es no... En este escenario el Canal tendrá que ajustarse a las dimensiones que tiene actualmente. Llegará a su capacidad máxima. No podrán pasar barcos más grandes que los panamax.

El comercio seguirá creciendo y nosotros no podremos crecer más allá y en su momento, se buscarán alternativas para llevar los productos al mercado, a costos posiblemente más altos... Disminuirá la importancia de la ruta.

La ampliación conlleva riesgos. Dios proveerá y el país decidirá.

—¿Qué ha hecho Alemán Zubieta como embajador de la ACP para vender el proyecto ante la industria marítima y ante el pueblo panameño?

—Más que vender la idea ante la comunidad marítima, nosotros lo miramos desde el punto de vista del negocio del Canal. Hoy día, el Canal sabe donde está. Sabemos de las necesidades, de la capacidad que nos hace falta y la demanda futura. Lo que se tiene que hacer es encontrar cómo la empresa puede seguir creciendo y cómo puede ser un jugador principal en el negocio.

El valor que se genera [para el país] no es poco. Es más, yo siento como panameño frustración porque es difícil explicar que hemos dado mil 332 millones de dólares al fisco, pero la plata no la ven los panameños.

Si se usa bien o mal, es un problema que tiene el Estado, que es el responsable de administrar los bienes públicos. Nosotros como miembros del Estado tenemos la función de generar lo máximo y el Estado verá cómo lo distribuye...

En los primero cinco años fiscales de administración panameña, el Canal aportó de forma directa más de mil millones de dólares. Cuando se suman las inversiones de capital nos da la misma cantidad. Se podría decir entonces, que el Canal ha pagado por todas las carreteras y escuelas que se han hecho en Panamá.

—Los residentes de la cuenca del Canal representan uno de los grupos que mayor resistencia ha mostrado al proyecto de ampliación. ¿Acaso los han convencido de que el proyecto es importante para el país?

El tema de la cuenca conlleva algo importante: el recurso hídrico. De lo que hablamos es de sostenibilidad. Es importante entender las necesidades de los residentes del lugar, se han logrado avances. Actualmente más de tres mil títulos de propiedad se han entregado en la cuenca... El Canal ha dado la cara en esta región. Se han establecido programas para proteger la cuenca y mejorar la calidad de vida de las personas que allí viven.

No hemos logrado todos los objetivos, sino parte de ellos. El objetivo a largo plazo es crear un desarrollo sostenible con o sin ampliación. Antes del 2000 nada de esto lo hacía el Canal. Esto va mucho más allá de saber cuánta agua había en las corrientes en el lago Gatún o Alajuela, tal como hacían los norteamericanos.

Poco a poco se han eliminado las aprensiones que existían, pero los resultados hablan y hablarán por sí solos.

—El ministro de Economía y Finanzas, Ricaurte Vásquez, ha dicho que es importante resolver los problemas macroeconómicos del país para que el proyecto de expansión camine, especialmente por el tema del financiamiento. ¿Cuál es su opinión al respecto?

—Efectivamente, el Canal no está en otra parte que no sea Panamá. Nosotros somos una parte integral del país. En la medida que las finanzas públicas se manejen bien, todos nos beneficiaremos.

—¿Cómo es su relación con el ministro Vásquez?

—(Alemán Zubieta se puso serio). Muy, pero muy buena.

—A usted le tocó recibir el Canal cuando éste quedó completamente en manos panameñas. ¿Qué ha quedado de aquella agencia federal?

—Nada. Absolutamente nada. Eso se terminó el 31 de diciembre de 1999 a las 12 del medio día.

—¿Cómo visualiza el escenario marítimo con la ampliación del Canal?

—Vemos un gran futuro para Panamá. Se crearían oportunidades. Panamá es el único país del mundo que tiene puertos en los dos océanos y un canal que atraviesa el país. Esto no se ve en ningún lado del mundo. Hay que aprender a sacarle ventaja a la posición y a la ruta. No lo hicimos antes porque a pesar de que el Canal estaba en Panamá no era nuestro... Tenemos un enorme futuro y la oportunidad de mejorar el nivel de vida de todos los panameños.

—¿Cómo será el modelo de financiamiento?

—No lo puedo decir, estamos en esa etapa. Estamos viendo la estructura de precios y los análisis financieros. En su momento tendremos diferentes alternativas de financiamiento. Lo que si es cierto es que lo que apoyará esto es la empresa Canal. No habrá una garantía de la República de Panamá.

—¿Tiene pesadillas con esto de la ampliación?

—(Sonríe) Pesadillas, no. ¿por qué? Es algo emocionante y bonito que los panameños estemos discutiendo la ampliación del Canal.

Ahora somos los que tomamos la decisión, ¿por qué he de tener pesadillas?



—¿Ha sentido presiones políticas? ¿Cómo han manejado lo de la burocracia?

—No tenemos ningún tipo de presiones y el modelo de gestión es un ejemplo incluso para la región. La gente se queda admirada de lo que han hecho los panameños.

—Su periodo vence en agosto. —¿Cuál es su plan, quiere ser reelegido?

—(Guarda silencio). Esa es decisión de la junta directiva. Hay que esperar lo que suceda.

Perfil

El hombre

Alberto Alemán Zubieta comenzó su carrera en el campo de la construcción. Desde 1996 hasta 1999 se desempeñó como administrador de la desaparecida Comisión del Canal de Panamá (CCP).

Mantuvo su posición cuando la CCP cambió de nombre el 31 de diciembre de 1999. Uno de sus mayores logros ha sido el de transformar a la antigua agencia federal en una corporación. La industria marítima ha reconocido su liderazgo y le ha otorgado más de 11 reconocimientos.

Es miembro de varias organizaciones como el Consejo Mundial de Negocios para el Desarrollo Sostenible y del Chief Executive Organization. Es

egresado de la Escuela de Ingeniería Civil e Industrial de la Universidad de Texas A&M.

Nació en la ciudad de Panamá, tiene tres hijos.

 

 
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