Edición No. 372 | 19 DE ABRIL DE 2005
 
 
 
RELIEVE
 
LA HISTORIA DE MARVIN CASTILLO
 
El presidente de Marine Engineers conoce a la perfección el negocio de reparación de barcos. Después de todo se trata de una industria que mueve 20 millones de dólares al año. 
 
YOLANDA SANDOVAL 
ysandoval@prensa.com 
 

LA PRENSA | Tito Herrera

Hace 10 años Marvin Castillo era uno de los tantos graduados de la Escuela Náutica que soñaban con conquistar los mares. Vivió entre barcos y remolcadores por más de cinco años, pero no se conformaba: quería fundar su propia empresa.

Su oportunidad de oro llegó de la mano de la reversión del Canal. Decidió entregarse al negocio de reparación de naves bajo el paraguas de Marine Engineers Corporation.

El camino no fue fácil. Al comienzo tuvo que competir con empresas que tenían más de 20 años de experiencia, y con otros que dominaban el negocio de reparación de barcos atuneros.

Castillo había entendido que el negocio de astilleros se había convertido —con el Canal en manos panameñas y el desarrollo de los puertos— en un sector apetecible.

En ese momento, el mercado estaba en una etapa de maduración. La reparación de atuneros se convirtió en un segmento obsoleto frente al gran número de barcos contenedores que llegaban a los puertos.

Paralelamente, en el sector se abría una nueva oportunidad de negocio, pero no todos entendieron que los tiempos habían cambiado.

Quienes mostraron resistencia terminaron siendo absorbidos por los que hoy dominan el mercado. Muchas empresas cerraron, quebraron o se fusionaron. De las que sobrevivieron, tres astilleros dominan exitosamente el mercado: Marine Engineers, Talleres Industriales y Braswell.

Marine Engineers se convirtió en una de las más grandes compañías de reparación de barcos a flote en el sector Atlántico. Al igual que Talleres Industriales provee todo tipo de reparaciones a naves en Cristóbal, Balboa, Manzanillo y sus principales puntos de anclaje y muelles.

Braswell, por su lado, establecida en el país desde 1991, es la número uno en reparación de naves en dique.

Los 35 barcos que pasan diariamente por el Canal son parte importante de la clientela de los tres. Es más, el éxito de estas empresas tiene conexión directa con el traspaso de la vía acuática a manos panameñas.

Según Castillo, antes de la reversión se tenía la idea de que sólo los ingleses y norteamericanos podían realizar el trabajo de reparación de barcos.

Ahora el mercado local de reparaciones representa 20 millones de dólares al año y empresas de capital panameño participan del negocio.

No obstante, la industria enfrenta una serie de retos. En primer lugar, Panamá no es considerado un puerto de reparaciones para la flota internacional, pues los costos son altísimos si se comparan con los que ofrece China, Europa y Suramérica.

En China por cada kilo de acero que se cambia los astilleros cobran un dólar, mientras que en Panamá se cobran 12 dólares.

“Con estos precios es imposible competir, aunque el paso de los barcos por la vía acuática garantiza las reparaciones de emergencia”, dijo Castillo.

Los astilleros han optado por diversificar sus servicios. Anteriormente sólo se hacían reparaciones de los barcos que se chocaban, pero ahora la oferta se extiende a servicios de electricidad, mecánica y soldadura.

Castillo considera que la única forma de contar con más clientes, es brindar servicios especializados en la reparación de grúas y máquinas. También se ha lanzado a la búsqueda de nuevos mercados.

Además, han hecho énfasis en participar en los trabajos de soldadura y reparación que necesitan las embarcaciones que forman parte de los activos del Canal.

El Canal tiene más de 100 equipos flotantes, que podrían ser parte del mercado de las compañías de reparaciones.

Actualmente esta flota es reparada únicamente en la División de Astilleros de la Autoridad del Canal de Panamá.

Perfil

Empresario

Marvin Castillo es presidente y uno de los propietarios de Marine Engineers Corporation o MEC Repairs, como se le conoce a la empresa comercialmente. Trabajó durante varios años para la empresa Evergreen. También fue capitán de buques remolcadores en la compañía holandesa Smit Harbour Towing.

Tiene una maestría en administración de empresas con especialidad en finanzas.

Empezó reparando yates y ahora tiene una división comercial de buceo.

 

 
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