LA PRENSA | Bernardino Freire |
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CONFORT. Las piscinas y jacuzzis se han convertido en accesorios obligatorios para las casas de playas. Ni decir de los campos de golf. |
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Es verano. La brisa y el sol obligan a muchos a cambiar sus casas de ciudad por aquellas que se levantan en medio de la arena. Desde el kilómetro 86 (Coronado) hasta el kilómetro 115 (Farallón) se levantan impresionantes residencias que, en algunos casos, han copiado la arquitectura mediterránea. Otras sólo reflejan la imaginación de sus propietarios.
Son dúplex, apartamentos, y grandes casas tipo haciendas españolas que se levantan en unas 942 hectáreas de terreno que antes eran ocupadas por instalaciones militares o potreros.
El área se ha convertido en una meca que cada verano recibe a panameños y turistas interesados en comprar una residencia cerca del mar.
Los desarrolladores o propietarios simplemente le han soltado las riendas a la imaginación. Los costos van desde 180 mil dólares hasta arriba del millón de dólares.
La demanda por tierras en el Pacífico comenzó hace más de 50 años con Coronado, la urbanización que ha reunido a bancos, supermercados y clínicas. Le siguió Punta Barco, lugar de encuentro de políticos y empresarios.
Más tarde, con la construcción del hotel Decameron o el Barceló despertó otro mercado que busca captar la atención de los turistas extranjeros que llegaban provenientes de Suiza, Canadá, Japón y Estados Unidos.
Hay oferta para todos. En la misma línea costera se levantan proyectos como Costa Blanca Golf & Villas y Playa Blanca Resorts. El primero forma parte del Hotel Decameron; mientras que el segundo está relacionado al proyecto turístico de Barceló.
En Playa Blanca Resorts las viviendas se utilizaron como anzuelo para la construcción del hotel. Treinta y cuatro dúplex con valor de 250 mil dólares cada uno fueron comprados por panameños. En poco tiempo todo estaba vendido, al menos eso es lo que dice Maruquel Gálvez, directora comercial del proyecto. Posteriormente se construyó el hotel. “Ahora con el Barceló vamos a lanzarnos al mercado internacional y construiremos entre 800 y 1000 casas en los próximos años”, agrega Gálvez.
También en el área se levanta el proyecto Vista Mar del Grupo Shahani. En un terreno de 250 hectáreas se construirá una cancha de golf de 72 hectáreas, 154 casas en una extensión de terreno de entre 285m2 y 500m2. Los costos van de 149 mil dólares hasta los 169 mil dólares.
Si usted busca algo más exclusivo entonces échele una mirada al proyecto de Buena Ventura, construido por la compañía Buena Ventura, cuyo inversionista principal es el banquero Alberto Vallarino.
En un terreno de 330 hectáreas se construirán 250 casas de 200 mil dólares hasta más de 500 mil dólares. También hay apartamentos de 195m2 valorados hasta en 200 mil dólares.
Según Fernando Duque, presidente ejecutivo de Buena Ventura, el 45% del proyecto ya se ha vendido y la inversión alcanza los 30 millones de dólares.
COLUMNISTA INVITADOColores y tranquilidadHelga Barría
MF@prensa.comOPINIÓN | Las nuevas tendencias en decoración de casas de playa reflejan un estilo mediterráneo. Las casas luminosas, con paredes blancas, muebles ligeros que combinan el hierro con el mimbre, el ratán o la madera y complementos de formas simples y naturales son las que más se distinguen.
La sencillez y ‘practicidad’ de la decoración, que son intencionadas, buscan conservar un auténtico aire de playa en donde se pueda encontrar tranquilidad. Pero no es necesario renunciar al uso de colores; también son adecuados los tonos añil, ocre, musgo y terracota, pues dan un toque alegre y variado.
Se destacan detalles tales como paredes cubiertas en piedras calizas o en laja, techos con vigas de madera expuestas y pisos de arcilla un tanto rústica o gris de imitación en algunos casos recargados con madera. Además, se combina lo nuevo con lo antiguo y conviven en perfecta armonía accesorios que pertenecen al pasado y piezas con diseños más actuales.
La sala y comedor no suelen estar subdivididos y en muchos casos se integra la cocina al conjunto para lograr un gran salón en donde disfrutar con confort de cálidas veladas con amigos. A través de amplios ventanales el espacio se inunda de luz logrando así una casa abierta al exterior.
En cuanto a las telas, se buscan colores pálidos inspirados en los tonos de la tierra. También colores más vívidos que evoquen la flora con estampados, rayas o cuadros que combinen tanto con el exterior como con el interior, pero sobre todo fáciles de mantener.
La autora es decoradora