LA PRENSA | Bernardino Freire |
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CAPITALIZACIÓN. El economista chileno, Francisco Castañedas, cree que las cuentas individuales son la mejor opción. |
A propósito de las reformas al sistema de seguridad social, la semana pasada estuvo en Panamá un economista chileno llamado Francisco Castañedas. Director de postgrados de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello, Castañedas se pasó la semana dando charlas sobre seguridad social y economía, sobre sistemas de reparto y capitalización, sobre las bondades del sistema privado de pensiones de Chile que, como él mismo dice, no es “fantástico”, pero sí, mejor que el de reparto. Esa es su opinión, al menos.
Y como en Panamá la paloma está lanzada al aire —como lo dijera el director de la Caja de Seguro Social, René Luciani, en una reunión reciente— Castañedas brindó a Martes Financiero una entrevista sobre el tema.
—Para ir directo al grano, ¿cuál es la solución al problema financiero del programa de jubilaciones de la Caja de Seguro Social?
—No hay una solución única porque hay múltiples diagnósticos. Lo peor que puede hacer Panamá en estos momentos es copiar un modelo, transplantarlo, y no considerar algunas variables culturales, sociales y económicas. Y en eso yo quiero ser bien claro: el modelo económico funciona en Chile, para las características de Chile.
La reforma paramétrica, como ustedes la llaman —aumentar la cotización o la edad de jubilación— puede dar oxígeno en el corto plazo y postergar la reforma un par de años, pero nuevamente se van a encontrar con el problema de que va a estar desfinanciado [sic] el sistema de reparto y van a tener que hacer la reforma [profunda].
—¿Usted sugiere, entonces, las cuentas individuales?
—Cuentas individuales o un sistema híbrido donde el Estado dé una pensión mínima. Eso ya lo tiene que discutir la misma sociedad. Puede ser un sistema mixto, por ejemplo, donde exista capitalización individual para gran parte de la población o para rentas medias y altas, y donde el Estado le dé cobertura a las rentas bajas, como es en Chile.
Lo importante, en mi opinión, es que se tiene que crear una estructura regulatoria ad-hoc; un organismo regulador especializado en estos agentes privados que van a administrar fondos previsionales.
(Hay que entender que) la reforma no es la reforma a la seguridad social; es la que necesita el país para salir de sus niveles de pobreza y bajar la tasa de desempleo.
—Pero, ¿realmente este sistema de capitalización individual reduce los niveles de pobreza?
—Mire el sistema actual cómo lo ha hecho. Tienen 40% de pobreza.
—¿La pobreza se debe al sistema actual de reparto?
—En Chile, cuando empezó el sistema (de capitalización) había un 40% de pobreza. Hoy día existe un 20%. Y si uno mira el crecimiento de la economía chilena, un vehículo importante de ese crecimiento han sido los fondos de pensiones privados, los que han canalizado todo ese ahorro hacia la inversión.
—¿Y es equitativo el sistema de capitalización?
—Es equitativo en términos de que la persona cotiza un fondo, se jubila y obtiene sus ingresos en base a su esfuerzo laboral. Ahora, para cumplir con la solidaridad como principio existen las pensiones mínimas, que garantizan las pensiones para aquella gente más pobre, que trabajó toda su vida en el mercado informal, o algunos años en el mercado formal, y no alcanzó a cubrir la pensión mínima. Hoy día el sistema de Panamá se dice que es solidario, pero finalmente, si está quebrado, esa solidaridad es artificial.
El costo político, por otra parte, es un tema extremadamente importante, porque en Chile se hizo la reforma en el gobierno militar... En el gobierno militar no había democracia, no había sindicato, no había parlamento, y eso permitió que esta reforma fuera, de alguna manera, más ejecutiva. Ahora, los que creemos en la democracia, sabemos que la discusión tiene que hacerse con todos los actores, pero señalando claramente los costos y beneficios de no hacer la reforma ahora.
—Aun así, tengo algunas dudas de que la capitalización individual sea tan fantástica como se presenta...
—No es tan fantástica; es mejor que el otro sistema.
—¿Qué cosas malas tiene?
—Si no hay un buen marco regulatorio, podría provocarse que los fondos privados cobren una comisión alta por administrar los fondos, lo cual implicaría que parte del ahorro previsional del trabajador se va a licuar vía gasto administrativo. Entonces, la capitalización individual no significa dejar al mercado a la libre. Significa generar una estructura regulatoria que vigile día a día los límites de inversión, el nivel de capitalización...
—La solidaridad, como se entiende ahora mismo, ¿es una idea desfasada?
—La solidaridad no existe en el sistema actual porque, finalmente, está trasladando todo el ajuste que inevitablemente hay que hacer a las generaciones futuras, que van a tener que asumir el costo de la indecisión.