PRENSA | Tito Herrera |
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GERENTE. Solans llegó desde España a América Latina para organizar la subsidiaria de Adecco, la consultora suiza de recursos humanos. |
Joan Solans es un español que ha desembarcado en América con la misión de organizar las oficinas de Adecco, la consultora suiza en recursos humanos reclutadora de talentos.
La compañía opera en 70 países de Europa, Asia y América.
Solans lleva 12 años trabajando para Adecco, tres de los cuales los ha vivido en América Latina. Aquí tiene una labor importante: organizar las oficinas de la compañía en Venezuela, Colombia, Centro América y el Caribe. Conoce al detalle las exigencias del mercado laboral, la demanda, la oferta y hasta los salarios.
Créalo o no, el ejecutivo español, asegura que los profesionales latinoamericanos tienen una mejor formación que los europeos. ¿La razón? Competencia, claro está. Y las empresas están dispuestas a pagar lo que sea por tener en su planilla a los mejores talentos.
Solans habló con La Prensa sobre el mercado laboral de la región.
—¿Qué están pidiendo las compañías en la región?
—En cada país es distinto. En Panamá se requieren administrativos por ser un país de servicios, en Colombia, técnicos y operarios capacitados para las fábricas, en Venezuela, lo que hace falta es personal para la banca.
—¿Qué habilidades exigen las transnacionales al momento de solicitar personal?
—Quieren que tengan un alto perfil y que hablen inglés. Además que sean capaces de establecer una subsidiaria en cualquier región. Los resultados deben ser rápidos y de calidad.
—¿Hablando de alto perfil, de qué tipo de formación profesional estamos hablando?
—En mandos intermedios, como gerentes de mercadeo o finanzas. Las empresas piden, como mínimo, ejecutivos con títulos universitarios y al menos dos años de experiencia en el campo.
En la industria, se busca personal con estudios universitarios de más de tres años, además de experiencia.
—¿Acaso piden que los ejecutivos sean graduados de alguna universidad en particular?
—En cada país hay estándares diferentes. Hay una o dos universidades locales que se destacan, pero también hay ovejas negras de las que nadie quiere oír.
Cuando se trata de cargos gerenciales, siempre se ve con buenos ojos los títulos obtenidos en universidades prestigiosas de cualquier parte del mundo.
—¿Y qué hay de los post grados. Les interesa el título a las compañías?
—Sí. Generalmente son parte de los requisitos mínimos.
No obstante, la experiencia es lo que cuenta, no importa si se tiene un MBA de la universidad más prestigiosa del mundo.
—Los escándalos corporativos en Estados Unidos dejaron muchas lecciones éticas a los ejecutivos. En ese sentido, ¿que se le está pidiendo a los gerentes de hoy?
—Antes era común contratar a personas por amistad o vínculos familiares. No importaban los récords. Ahora, las cosas han cambiado.
Las multinacionales, sobre todo, prefieren los récords por encima de los títulos. Es decir, necesitan pruebas de honestidad.
—¿Cómo han cambiado los salarios en la región? ¿Quiénes ganan más?
—Casi están parejos. Un gerente general gana lo mismo en Panamá que en Argentina.
Por ejemplo, en una multinacional mediana con una facturación anual de 50 millones de dólares, un gerente general puede ganar de 120 mil dólares a 160 mil dólares anuales, dependiendo del sector, de la empresa o si es expatriado.
En cambio, un gerente general de una compañía local con una facturación similar, cobra entre 80 mil a 85 mil dólares al año más los beneficios.
—¿Qué incentivos están ofreciendo las empresas a la hora de lanzarse a cazar ejecutivos?
—Varían en cada país. En general son accesos a créditos blandos. También están de moda los seguros médicos privados.