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Entre agua y fuego
La industria de seguros ha crecido
durante el 2004, pero la siniestralidad también, y a un ritmo mucho
mayor. El ramo de incendios es un protagonista principal
Ana Teresa Benjamín
abenjamin@prensa.com
Cuando
las casas de Prados del Este las cubrieron las aguas de los ríos
Tataré y Cabra, los residentes no fueron los únicos que se quedaron
pasmados. La mayoría de las 700 viviendas había sido financiada
por el Banco Nacional de Panamá (BNP) y asegurada por la Internacional
de Seguros (IS).
Así que, cuando las imágenes de
las inundaciones colmaron las pantallas de televisión, más de un
ejecutivo de la IS habrá puesto gesto de preocupación. Para finales
de septiembre de 2004, sin embargo, el susto había alcanzado proporciones
menores. La compañía de seguros anunció entonces que desembolsaría
unos 500 mil dólares por las pólizas que protegían los artículos
de hogar, muebles o electrodomésticos que se perdieron o dañaron
con la inundación. Era lo que se llamaba una indemnización “de contenido”,
porque las casas se habían mantenido “intactas” y no se preveían
reclamos contra la cobertura estructural.
Lo cierto en todo esto es que las
inundaciones de septiembre en Prados del Este y el incendio que
consumió el Super Xtra de la 24 de Diciembre, fueron dos de los
acontecimientos que más impactaron el competitivo ramo de seguros
de incendio durante el año 2004.
Según estadísticas de la Superintendencia
de Seguros y Reaseguros del Ministerio de Comercio e Industrias
(MICI), las primas de incendios suscritas hasta octubre de este
año sumaron 34.1 millones de dólares, una cantidad 5% mayor que
la acumulada hasta el mismo mes del año anterior. Sin embargo, los
siniestros pagados también crecieron, y a un ritmo mucho mayor:
26.4% durante el mismo periodo. Este porcentaje de aumento en los
siniestros pagados es, de hecho, el más significativo entre los
cinco principales ramos de seguro de la industria, y es muy posible
que Prados del Este haya tenido alguna influencia. (Ver gráfica).
La siniestralidad podría aumentar
mucho más si los residentes de la barriada deciden presentar un
nuevo reclamo a la compañía de seguros, por la segunda inundación
que sufrieron en octubre. “Se nos debe dar algo más, porque la segunda
inundación se llevó todo lo que se había comprado después de la
primera”, explicó el dirigente Rafael Santamaría.
En términos generales, sin embargo,
podría decirse que la industria va bien. Hasta octubre de 2004,
la primas suscritas en todos los ramos subieron 7.85%, mientras
que la siniestralidad creció tres puntos más, aproximadamente (10.45%).
Como explica el ex presidente de la Asociación Panameña de Aseguradoras
(APADEA), Luis Bandera, la siniestralidad “matiza un poco los resultados”.
Habría que considerar, además, que
el aumento de las primas podría explicarse por el incremento en
las tarifas —vigentedesde 2003— y también por la mayor tranquilidad
sociopolítica del país, pasadas las elecciones presidenciales. Los
seguros de incendio, sin embargo, presentan tarifas más bajas, por
la competitividad del ramo.
Los datos de la Superintendencia
indican que el ramo de colectivo de vida y el de transporte de carga
son los que mayor incremento en primas suscritas han reportado hasta
octubre de 2004, con un 28.3% y 23.7%, respectivamente.
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