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Música al ritmo de la piratería
En diciembre de 2003 las autoridades
panameñas destruyeron siete millones de discos compactos piratas
Deborah Kuzniecky
Especial para Martes Financiero
MF@prensa.com
A
mediados de 1999, Shawn Fanning revolucionaría el modelo de negocios
de la industria disquera para siempre. Después de abandonar estudios
en la Universidad de Northeastern, el joven de 18 años, apodado
“Napster” por su cabello, desarrolló un programa de computadora
que permitía el intercambio gratis de música en-línea.
Hacia finales del 2000, la industria
de la música había cambiado. Pero no solo por el advento de Napster,
sino de toda una ola de piratería musical cuyo campo de batalla
está tanto en internet como en las calles.
En Panamá, no se asombre que no
exista una mega tienda como Virgin Records con tres pisos de CD,
abierta 24 horas. De hecho, muchas tiendas especializadas –y de
mucho menor escala– que han abierto sus puertas para la venta de
música han cerrado como consecuencia de la piratería que no es más
que la venta ilícita de discos compactos copiados o reproducidos
sin los permisos requeridos. De esta definición no escapan los download
de música, por medio de internet.
Solamente aquellos negocios que
mantienen sus ventas de discos como complemento a sus tiendas por
departamentos, como Audio Foto o Panafoto han podido mantener su
clientela constante y seguir con la venta de música exitosamente.
Por ejemplo, en diciembre de 2003,
las autoridades panameñas destruyeron siete millones de discos compactos
pirata decomisados en diferentes operativos. Hasta el año pasado
se habían abierto 68 casos de piratería, con el procesamiento de
70 personas y la condena de 20 de ellas. Las sanciones van de dos
a cuatro años de cárcel.
El campo de batalla
En los últimos seis años,
la piratería ha cobrado el flujo de caja de más de 30 tiendas dedicadas
a la venta de CD, entre ellas: CD Center, Caribe CD, Sound and Music,
CD Busters, algunas sucursales de la cadena CD Place, Almacén Pirámides,
Discolandia y CD Planet de Colón, entre otras.
Para explicar cuán grande ha sido
el impacto en los últimos años, según informes anteriores de la
Sony Music Entertainment, la piratería se ha adueñado casi del 40%
del mercado panameño. Inclusive, algunos informes estiman que esta
cifra es más alta, y que el 70% de los CD que se venden localmente
son pirateados.
Actualmente solo cuatro tiendas
se dedican a este negocio en el país; El Machetazo, Gran Morrison,
CD Place y Panafoto, “pero la verdadera competencia se da entre
las dos últimas”, comenta el supervisor de discos compactos de Panafoto,
Jorge Caballero.
Cabe recalcar que no en todas las
tiendas la piratería ha causado un problema tan grave. Según el
gerente general de CD Place, Henry Gorgona, “CD Place todavía sigue
posicionado y fuerte en sus ventas”. ¿Y cómo lo logra cuando otros
fracasan?
Gorgona afirma que la mayoría de
los compradores de discos pirateados y de los que bajan la música
por internet por medio de programas como Kazaa y Ares son niños
y adolescentes.
Estos jóvenes no tienen el sentido
de “tradición” a la hora de comprar o escuchar su música, pero la
mayoría de los panameños de más de 30 años prefiere la compra de
los discos originales.
Desde su apertura hace diez años
CD Place ha aumentado el número de sucursales de dos a ocho tiendas
y está próxima a abrir una nueva a fin de mes en el Multiplaza.
Gorgona comenta que en el año 2000
vivieron una recesión en ventas, pero asegura que han recuperado
gran parte de las pérdidas gracias a la promoción constante de la
tienda lanzando nuevas ofertas y ofreciendo productos novedosos
a precios razonables.
Aunque el fuerte de Panafoto no
es la venta de los discos, sino de equipo electrodoméstico logra
vender alrededor de unos 350 a 400 discos por semana.
A pesar del éxito de Panafoto, la
piratería ha ocasionado que las ventas de CD bajen un 30% en los
últimos cinco años. Cuando Caballero se inició en Panafoto hace
siete años las ventas estaban bajando rápidamente, pero logró encarrilarlas
debido a las estrategias de mercadeo.
Los artistas y casas disqueras también
han tenido que recurrir a diversas estrategias de mercadeo para
fortalecer sus ventas y ofrecerle valor agregado a los consumidores
que compran un CD original. Estos ‘aditivos’ pueden incluir videos
musicales o la opción de un CD- ROM para la computadora con diferentes
datos del artista.
Sir Martínez, el pirata
Basilio Martínez es un buhonero
que vende discos pirateados desde hace más de cinco años en Calidonia.
Sus ventas pueden representar alrededor de 20 discos al día a un
costo de tres dólares cada uno.
Entre la música que más vende están
los discos de música pop en inglés y la música típica.
Pero buhoneros como Martínez no
son los únicos piratas.
Existen diferentes formas de piratería,
y una de las más fáciles y accesibles es el download o bajar
la música por internet gratis por medio de programas como Kazaa
o Ares–anteriormente el Napster– que fue sacado de circulación ante
una montaña de demandas por parte de la industria disquera.
Según informes referidos por la
página de internet www.kazaa.com, este programa tiene alrededor
de 163 millones de usuarios en el mundo entero y cada semana 3 millones
más se unen.
Compañías como Apple están incursionando
en el mundo virtual de la música en línea con un nuevo sistema llamado
iTunes Music Store, que cobra 99 centésimos por cada canción copiada.
El mundo musical y su combate épico
contra la piratería tiene aún un largo camino por delante. La tecnología
permitirá cada vez más, mayor y mejor acceso a contenido ilícito
y no autorizado, evadiendo las leyes de derecho de autor y los honorarios
profesionales de los artistas y las disqueras. ¿Quién saldrá victorioso?
Nadie sabe.
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