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El ambiente limpio sí es rentable
El compromiso de reducir las emisiones
de gases de efecto invernadero está haciendo crecer un negocio que
moverá miles de millones de dólares
César Muñoz Acebes
De EFE
BUENOS
AIRES, Argentina. (EFE). —El compromiso que asumieron los países
industrializados que ratificaron el Protocolo de Kioto de reducir
sus emisiones de gases de efecto invernadero alimenta un creciente
mercado que moverá 20 mil millones de dólares hacia 2012.
Se trata de la comercialización
de bonos de carbono, que se obtienen mediante la puesta en marcha
de proyectos de reducción de gases previstos dentro del capítulo
de Mecanismos de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto.
“Este es un mercado que actualmente
mueve unos 3 mil millones de dólares, con Europa, Japón y Canadá
como grandes compradores, pero hacia 2012 ese volumen será de entre
15 mil y 20 mil millones de dólares”, dijo la española Sonia Medina,
coordinadora de la Unidad Energía de Ecosecurities.
La firma financiera asesora a empresas
en la adquisición de bonos de carbono y, en sociedad con el Standard
Bank de Londres, administra una iniciativa para diseñar proyectos
bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio, financiada con una aportación
inicial del Gobierno danés de 10 millones de euros.
Mediante el Protocolo de Kioto (Japón),
firmado en 1997 y que entrará en vigencia en febrero próximo, los
países desarrollados y las economías en transición se comprometieron
a reducir en el período 2008-2012 sus emisiones de gases de efecto
invernadero, como el dióxido de carbono, a un nivel no inferior
al 5% registrado en 1990.
Estos países pueden compensar la
falta de reducción de las emisiones dentro su frontera mediante
la inversión en proyectos de desarrollo limpio en naciones en desarrollo
de Asia, Africa y Latinoamérica.
Esta última región capta el 64%
de estas iniciativas y el mayor número de proyectos se concentra
en Brasil y Chile.
Los países menos ricos y las empresas
también pueden financiar estos proyectos, que son fiscalizados por
el Comité Ejecutivo de Mecanismos de Desarrollo Limpio de las Naciones
Unidas, generar “bonos verdes” y venderlos a las naciones o industrias
que no alcancen por sí mismas sus objetivos de mitigación de gases.
Cada bono, que equivale a una tonelada
de carbono no emitido o capturado, tiene un valor promedio de mercado
de entre tres y cinco dólares, aunque su precio fluctúa según el
riesgo del proyecto y del país en donde se lleva a cabo.
Según Medina, el precio de estos
bonos dependerá en gran medida de lo que haga Rusia, que acaba de
ratificar el Protocolo de Kioto, y de una posible sobre-oferta de
proyectos.
“El mercado también puede revolucionarse
si finalmente Estados Unidos se adhiere a algún tipo de compromiso
mundial después de 2012, ya que la demanda de un actor que es el
responsable del 25% de las emisiones mundiales será muy importante”,
señaló la experta.
En la órbita de la Unión Europea,
las empresas tendrán una herramienta adicional para alcanzar los
objetivos de reducción de gases: el mercado de derechos de emisión,
que comenzará a operar el próximo 1 de enero.
Este esquema incluye a 12 mil industrias
que representan el 45% de las emisiones europeas de carbono.
“Por ejemplo, una industria a la
que el Gobierno español le ha asignado unos derechos de emisión
de 100 y que emite 110, podrá reducir esos 10 puntos comprando esos
derechos a otra empresa que emita por debajo del límite asignado”,
explicó Medina.
En este caso, como la operación
es directa y mucho menos arriesgada en comparación con la inversión
en proyectos de desarrollo limpio, el precio de cada derecho, que
equivale a la posibilidad de liberar una tonelada de carbono, rondará
los nueve euros.
Según la Unión Europea, el acceso
a este mercado permitirá a las industrias bajar de 6 mil 800 a 3
mil 700 millones de euros el costo de adaptarse para reducir sus
emisiones.
El esquema europeo de comercialización
de derechos, que fue presentado en la X Conferencia de las Naciones
Unidas sobre Cambio Climático, que se celebra en Buenos Aires hasta
el 17 de diciembre, “podría ser imitado por Japón o Canadá en un
futuro no muy lejano”, pronosticó Medina.
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