EL SUPLEMENTO DE LA PRENSA

11 de mayo de 2004

INICIO
TEMA DE PORTADA
NACIONALES
ACTUALIDAD
BREVES
EVENTOS
RELIEVE
OPINIÓN
TECNOLOGÍA
ARCHIVO MENSUAL
QUIENES SOMOS
 
TEMA DE PORTADA

Puertos seguros

Los principales puertos privados del país han invertido en los últimos cinco meses “cientos de miles de dólares” en la adopción de medidas internacionales de seguridad

Elizabeth Garrido A.
egarrido@prensa.com

Son las 8:15 a.m. en la costa atlántica de la provincia de Colón y a escasos metros del área portuaria ya se escucha el ruido de las ininterrumpidas operaciones del tráfico de naves. En la entrada de los puertos de Cristóbal, Manzanillo y Coco Solo –los tres principales del litoral– la escena es parecida.

Agentes de seguridad vigilan –con capote y paraguas por la pertinaz lluvia– la entrada y salida de los visitantes de las instalaciones portuarias. Tras culminar la revisión ocular del vehículo, de las identificaciones de sus ocupantes y de cruzar llamadas con el centro de control de seguridad, los agentes dejan pasar el automóvil.

No sin antes –claro está– entregar a los visitantes sus respectivos carnés de pase, documento que les permitirá circular por el lugar.

En esta ocasión no ha sido necesaria la inspección canina –cada puerto cuenta con los llamados perros “explosivos” y “antinarcóticos”–; pero en otras circunstancias, y si la orden fuera “reforzar la vigilancia”, el protocolo para acceder a uno de los puertos tardaría varios minutos adicionales.

Incluso, los propios directivos de las terminales portuarias pasan por este proceso de inspección. No hay excepciones, ni privilegios.

¿Cuál es el motivo de tanta seguridad? ¿Por qué hay tantos agentes dispersos por el puerto y minicámaras colocadas en sitios estratégicos?

No se trata de una operación montada para la filmación de una película sobre la captura de un famoso capo. “Es la rutina con la que funcionan normalmente las instalaciones portuarias”, dice Gilda Soto, gerente de Seguridad de Manzanillo International Terminal-Panamá, S.A. (MIT).

Si bien los distintos puertos del país deben contar –por lo regular– con altos estándares de normas de seguridad para poder operar según las exigencias de los acuerdos internacionales, en los últimos cinco meses se han añadido nuevos procesos.

La “culpa” de estas modificaciones que, por cierto, han implicado el desarrollo de un proceso de revisiones, análisis y capacitación del personal, la tienen los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra las torres gemelas de Estados Unidos.

Como reacción a esos ataques, el secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), William O’Neil, replanteó –en el 2001– los peligros que acechan a la industria marítima, no sólo en cuanto a la seguridad de la vida humana, sino en lo referente a los desastres que pueden ser provocados.

Investigaciones de inteligencia realizadas internacionalmente señalaron que el próximo ataque terrorista podría ser vía marítima.

Así las cosas, no faltaron recursos ni esfuerzos en la OMI para poner en marcha un mecanismo acelerado que culminó con la aprobación de un nuevo código obligatorio de Protección Marítima y Portuaria (ISPS, por sus siglas en inglés), así como ciertas enmiendas a varios capítulos de la Convención sobre la Seguridad de la Vida Humana en el Mar (SOLAS).

El Código ISPS se aprobó en diciembre de 2003, pero entrará a regir a partir del 1 de julio próximo. Impone requisitos a las naves y a las instalaciones portuarias en cuanto a procedimientos para evitar e, incluso, combatir los actos terroristas.

Cada miembro de la industria marítima –naves y puertos– deberá contar con un plan de seguridad certificado que servirá para identificar las amenazas reales, y abordar el tema de la vulnerabilidad antes de que se dé un ataque a las instalaciones portuarias o a los buques.

El objetivo es asegurar que el comercio marítimo y la fluidez de las transacciones no corran peligro.

Ahora bien, la seguridad es costosa, y para cumplir con todo lo que se requiere los involucrados han tenido que disponer de un ambicioso presupuesto que han desarrollado en los últimos meses.

Los puertos

Actualmente, el sector marítimo representa entre el 10% y el 15% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Los puertos, que destacaron el año pasado con un crecimiento de 20.5%, son pieza clave dentro del engranaje de esta industria.

Prueba de ello es la participación que tiene Panamá dentro del sector portuario regional.

Los últimos datos disponibles señalan que el año pasado los puertos centroamericanos manejaron un total de 4.98 millones de toneladas métricas más que en 2002. Lo que representa un incremento del 8.7%.

Pero lo interesante es que de todos los países de la región, el crecimiento más importante (15.7%) se registró en los puertos de Panamá.

De hecho, Manzanillo International Terminal reportó el mayor volumen de carga, colocándose en el primer lugar de los puertos de Centroamérica según datos de la Comisión Centroamericana de Transporte Marítimo (COCATRAM).

Significa que el movimiento portuario panameño no solo es uno de los más importantes en la industria, sino que goza del reconocimiento internacional.

De ahí la importancia de mantener la imagen de “puerto seguro” y “puerto confiable” que tiene Panamá, dice Carlos Urriola, gerente general de MIT.

Para mantener esta buena imagen es prácticamente “obligatorio” que todas las terminales adopten cabalmente las medidas del Código ISPS.

El nuevo código más que el resultado de los ataques terroristas es fruto de las exigencias propias de una industria que cada día es más competitiva.

La idea –según Urriola– es mantener altos niveles de seguridad para cumplir con las normas internacionales, sin perder de vista que Panamá es un centro de transbordo en donde más del 80% de la carga que se mueve se dirige hacia otros destinos. Razón por la cual es necesario garantizar los mejores niveles de seguridad.

El código

El Código Internacional para la Protección de los Buques y de las Instalaciones Portuarias (ISPS Code, por sus siglas en inglés) proporciona estándares que persiguen unificar los procedimientos de cumplimiento obligado internacionalmente.

La normativa crea tres niveles de seguridad, y cada administración autorizada –en este caso la Autoridad Marítima de Panamá (AMP)– deberá estar preparada para hacer un llamado a todos sus buques y puertos e informarles de cualquier cambio de nivel de riesgo.

Como los barcos y los puertos deben estar preparados para detectar y evitar acciones que puedan constituir amenazas a la seguridad marítima, la AMP autorizó a dos Organizaciones de Protección Reconocidas (OPR -en español-/ RSO -en inglés-), para llevar a cabo la fase de evaluación de los planes de protección.

Estas empresas son Underwater Security Consultants Ltd., autorizada para ejecutar las evaluaciones de las instalaciones portuarias dadas en concesión en la República de Panamá, y Servicios Técnicos de Seguridad S.A., para ejecutar las evaluaciones de las instalaciones portuarias nacionales de propiedad de la AMP.

Los planes de seguridad, según el Código ISPS, deben plantear medidas para contrarrestar acciones terroristas. Lo que incluye la infraestructura física del puerto, un sistema de control de acceso mediante la utilización de cámaras de video, que permitan evaluar la entrada de cada buque y pasajero, entre otras disposiciones.

Para implementar estas medidas de seguridad ha sido necesario aplicar un programa de capacitación al personal que labora tanto en los buques como en los puertos.

Adelantos

El proceso de implementación del nuevo código se ha desarrollado a “buen ritmo” según fuentes de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), entidad encargada de velar por su cumplimiento en el país.

El pasado 15 de abril las empresas operadoras de los puertos panameños entregaron los “planes de protección” que desarrollaron en base a las medidas del Código ISPS.

Sin embargo, debido al proceso de elecciones generales de la República que culminó el pasado 2 de mayo “todavía no hay información sobre los puertos”.

La AMP está realizando las evaluaciones para poder expedir las certificaciones oficiales que –se supone– deberán estar listas antes del 1 de julio, cuando unos ciento nueve países deberán poner en práctica las medidas. Entretanto, los principales puertos privados han comenzado a introducir los cambios.

Más seguridad

Los directivos de las principales terminales portuarias del país aseguran estar preparados en materia de seguridad para enfrentar la nueva normativa internacional. Esta transición no ha sido “traumática” porque varias de las medidas que señala el Código ISPS ya se venían implementando con anterioridad.

De lo que no cabe duda es de que los puertos de Balboa y Cristóbal (de la Hutchison), y el de Manzanillo y Evergreen (en el Atlántico) han hecho inversiones de varios “cientos de miles de dólares” para hacer las adecuaciones pertinentes.

Algunos como Panama Ports Company (PPC) prefieren evitar describir los detalles de las iniciativas que están desarrollando en materia de seguridad “por razones obvias”, según se informó.

Sin embargo, en el caso de Panama Ports –miembro de la hongkonesa Hutchison Port Holdings (HPH)– se han preparado los planes de seguridad con el apoyo del grupo internacional.

Al proceso ha ayudado el hecho de que el grupo ha puesto especial énfasis, desde hace tres años, en el tema de la seguridad de la carga no solo a nivel de puerto sino de toda la cadena de transporte, dice Alejandro Kouruklis, gerente general de PPC.

Los directivos de los otros dos puertos del litoral atlántico fueron más amplios al hablar del tema.

Ubicado en Coco Solo, en la provincia de Colón, la compañía Manzanillo International Terminal (MIT), cuya casa matriz se encuentra en Seattle, Estados Unidos, ha invertido “cientos de miles de dólares” en materia de seguridad.

“Es un porcentaje muy alto. No puedo decir el porcentaje exacto porque incluso a nivel de seguridad queremos mantener esas cifras con cierto nivel de confidencialidad”, dice Urriola.

Lo cierto es que MIT cuenta con un equipo de aproximadamente 200 personas asignadas a la seguridad del puerto de manera directa e indirecta. Este personal recibe entrenamiento –incluso de inteligencia– para conocer las vulnerabilidades dentro del puerto.

A la fecha ha instalado 80 cámaras en toda la terminal para mantener un monitoreo constante de las operaciones, y también cuentan con una cerca que detecta de manera inmediata cualquier acercamiento no permitido, entre otras medidas.

“La idea es minimizar cualquier tipo de riesgo”, dice Gilda Soto.

Refuerzos

Por su parte, Colon Container Terminal (CCT) –filial de la taiwanesa Evergreen– también ha incluido refuerzos en su estrategia de seguridad.

Cuenta con 75 unidades divididas en dos partes (seguridad física del puerto y seguridad de la carga).

Si bien la seguridad antes se enfocaba principalmente en combatir el narcotráfico, ahora el personal se está preparando para evitar ataques terroristas.

Eso, claro está, sin perder de vista el tema de narcotráfico que sigue siendo un riesgo real, dice Carlos Braddick Lay, gerente de Asuntos Generales de CCT.

A la fecha, la terminal cuenta con circuitos cerrados de vigilancia (está en proceso de digitalización) y ha establecido procedimientos determinados para distintas circunstancias de peligro, agrega Braddick Lay.

“La ventaja que hemos tenido es que como la seguridad es parte del puerto todos los procesos ya estaban documentados en la certificación de ISO9000 que tenemos”, agrega.

CCT no ha limitado su presupuesto para el área de seguridad. En total ha invertido unos 91 mil dólares en los últimos seis meses para hacer las adecuaciones al Código ISPS, que incluyen la certificación del personal y la compra de nuevos equipos técnicos.

Solo falta que incorpore el sistema de detección de intrusos o infrarrojo y cámaras adicionales (para hacer un total de 27) que se instalarán próximamente.

Pendientes

El Código ISPS exige que las instalaciones portuarias tengan todas las normativas en orden. Desde el punto de vista comercial contar con esta certificación será una ventaja para la imagen de los puertos panameños.

Una vez la AMP otorgue las certificaciones respectivas se dará inicio a la ejecución de las medidas de manera formal. Cada cierto tiempo las terminales portuarias deberán realizar simulacros para que el personal de seguridad esté preparado en caso de imprevistos.

Si Panamá y sus puertos logran tener altos niveles de seguridad –como aseguran que los tienen–, la imagen portuaria del país se fortalecerá y los buques que atraquen aquí podrán estar confiados de que han llegado a puerto seguro.

.
¤
OTROS TEMAS
Puertos seguros
Lecciones electorales
Después de la tormenta...

¤
ACTUALIDAD
El nuevo jefe de Coca-Cola
El más rico de América Latina

¤
PANORAMA
Los retos de Panamá

¤
TECNOLOGIA
Nasdaq cotiza en el extranjero

¤
ESTRATEGIAS
La asertividad

  Corporación La Prensa. Martes Financiero Online. Todos los derechos reservados.