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La asertividad
No solo debemos pensar en
ganar nosotros y que los demás pierdan’
La asertividad es una forma de vida
que se hace un hábito profundo impactando positivamente cualquier
gestión de negocios. Toda actividad laboral tiene una alta dosis
de contacto interpersonal, de allí la importancia de establecer
relaciones excelentes.
Vista como una estrategia competitiva,
ayuda a los individuos y a las organizaciones a lograr el éxito,
pues la asertividad está relacionada a la proactividad, en el sentido
de que las personas proactivas son responsables de su propio destino
y de las respuestas que dan a cualquier estímulo de éxito o fracaso
que se les presente en el camino de la vida.
La asertividad hace que esos estímulos
que llegan sean como exactamente fueron enviados y que enviemos
aquellos mensajes que son la esencia de nuestro respeto y el de
los demás. El hecho de ser proactivo no significa estar exento de
sufrimiento o retos. De hecho estos existen y su existencia, lejos
de causar pesar, ennoblecen el alma y el espíritu de los individuos
proactivos, los hace fuertes y les da templanza. Por medio de la
asertividad se acierta en la relación humana, donde no hay ganadores
y perdedores, hay solo seres que se relacionan en un ámbito de profundo
respeto, hay una relación personal de ganar-ganar, es decir, se
gana en una relación solo y a condición de que la otra parte también
gane. Esta estrategia es fundamental si realmente queremos tener
éxito en los negocios, ya que no se puede pensar en solo ganar nosotros
y que los demás pierdan. En este contexto de las relaciones interpersonales
se destaca el modelo ideal de efectividad personal que parte del
profundo respeto al más caro activo que tiene toda persona, y que
es su propio yo, su cuerpo, su ser; solo al sentar tal respeto,
se podrá respetar a los demás. En resumen, la asertividad no es
más que la habilidad de relacionarse positivamente, de convivir
fácil y cómodamente con los otros; implica abrirse, expresarse y
compartir con los demás. Es crear espacio en nuestras vidas para
encontrarse con los otros y no esgrimir la excusa de estar ocupados;
es estar presentes cuando alguien requiere de nosotros.
No es equilibrado para una relación
interpersonal, que mientras uno comparte sus preocupaciones más
íntimas, el otro solo comparta lo más superficial. Un ejemplo de
esto es cuando uno le expresa a un socio su inquietud por el estado
de las finanzas del negocio, y este nos contesta que si ya vimos
el partido de fútbol del fin de semana, o si un colaborador se acerca
a su jefe para expresarle que está deprimido y dolido por un problema
personal, recibe como respuesta; ¿oye, te gustó el auto nuevo que
compré?
Una conducta asertiva en el trato
con los demás requiere que estemos conscientes de lo que decimos
y de cómo lo decimos, incluso hasta la duración de lo que decimos;
el contacto visual, sonrisas, movimientos de brazos y piernas, expresión
facial y corporal, gestos, la entonación y el volumen de voz.
Recuerde que una persona asertiva
está satisfecha de su vida social y tiene confianza en sí misma
para cambiar cuando necesite hacerlo; es expresiva, espontánea,
segura y capaz de influenciar a los otros; considera cuáles son
sus propias necesidades; sabe decir no ante una petición sin sentirse
culpable; se da cuenta tanto de sí misma, como del contexto que
la rodea, o sea, mira dentro de sí para saber lo que quiere antes
de mirar alrededor, para ver lo que los demás quieren y esperan
de una situación dada.
El autor es ingeniero industrial
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