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El nuevo jefe de Coca-Cola
Isdell, único candidato al que se
le ofreció el puesto, combina experiencia en Coca-Cola con una perspectiva
nueva
Steve Matthews
De Bloomberg
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| Doug Daft, a la izquierda da la bienvenida
a E. Neville, nuevo gerente de Coca-Cola. |
El nombramiento puso fin a una búsqueda
de tres meses en la que responsables de varias empresas, como James
Kilts de Gillette Co. se retiraron de la competición, dejando a
Isdell, de 60 años, como único candidato al puesto. El nuevo líder,
protegido del que fue responsable de la compañía durante largo tiempo,
Roberto Goizueta, dirigió la segunda embotelladora más importante
de Coca-Cola antes de retirarse en 2001.
Isdell, de nacionalidad irlandesa,
ha apoyado la estrategia de Doug Daft, el máximo ejecutivo que se
retira, y prometió un crecimiento de la facturación a escala internacional.
A los inversores les ha decepcionado que la junta no ascendiese
al director general Steve Heyer, que fue ejecutivo de Turner Broadcasting,
o que eligiera a un directivo externo para renovar la insular cultura
de la empresa y cambiara la estrategia.
“Han contratado a otro Daft”, dijo
Douglas Lane, que gestiona activos por 1.300 millones de dólares
en Douglas C. Lane, con sede en Nueva York, y posee 400 mil acciones
de Coca-Cola.
Isdell, único candidato al que se
le ofreció el puesto, combina experiencia en Coca-Cola con una perspectiva
nueva, dijo el director Don Keough.
“Esto no es una competición de favoritos”,
dijo Keough en una conferencia telefónica con los medios. “Neville,
bajo el punto de vista de la junta, es el único ejecutivo que pondrá
manos a la obra de inmediato y asegurará un ritmo continuado”.
Isdell asumirá el puesto a principios
de verano, cuando Daft se retire. El ejecutivo pasará los próximos
120 días aprendiendo sobre las operaciones de Coca-Cola, y añadió
que la empresa ha estado operando con “una estrategia muy sólida”.
“Mi trabajo es demostrar con resultados
que era y soy la mejor elección”, dijo.
Nacido el 8 de junio de 1943 en
Downpatrick, en el condado irlandés de Down, Isdell se licenció
en sociología en la universidad de ciudad del Cabo de Sudáfrica
en 1965. Está casado y tiene una hija, Cara Anne.
A principios de los ochenta, el
por entonces responsable de la empresa Goizueta asignó a Isdell
la tarea de mejorar las ventas de Coca-Cola en Filipinas, un mercado
clave donde Goizueta acababa de invertir 13 millones de dólares
en una embotelladora en dificultades.
Isdell utilizó descuentos, muestras
gratis de bebidas, eventos corporativos de incentivo a empleados,
para promover las ventas, según la biografía de Goizueta “I’d Like
the World to Buy a Coke” (Me Gustaría que el Mundo Compre una Coca-Cola)
por David Greising. Coca-Cola, que estaba detrás de Pepsi en el
mercado, la superó en una relación de dos a uno en ventas e Isdell
se convirtió en uno de los gerentes principales de Goizueta.
Isdell trabajó en Australia y en
las divisiones europeas y llegó al cargo de director general del
grupo en 1989. En 1995 se convirtió en vicepresidente principal
para Europa, Oriente Medio y
Africa y presidente de Coca-Cola
Beverages PLC en 1998.
“Isdell conoce el negocio mejor
que nadie”, dijo Emanuel Goldman, consultor del sector de refrescos
afincado en Hillsborough, California, que fue analista del sector
en Wall Street durante 28 años.
“Cometieron un error al no nombrarlo
a él responsable de la empresa tras la muerte de Goizueta. Tiene
una capacidad de comunicación fabulosa, y conoce todos los aspectos
del negocio, desde las operaciones en Europa, donde últimamente
han tenido problemas con Dasani, a las embotelladoras”. Durante
su gestión, las ganancias en Europa crecieron desde 1.260 millones
de dólares en 1995 a 1.470 millones de dólares en 1998, a pesar
de
una caída de las ventas, ya que
la empresa recortó gastos como inversiones en capital.
En el año 2000, el ejecutivo fue
nombrado responsable de Hellenic Bottling Company, S.A., que cambió
su nombre a Coca-Cola Hellenic Bottling Co. Desde que dejó la empresa
en 2001, ha sido director general de su propia compañía de inversiones
privadas y ha sido consultor internacional de Daft.
Isdell regresa a la empresa en un
momento en el que la junta, que incluye al multimillonario Warren
Buffett, busca a un ejecutivo que devuelva el brillo de los tiempos
de Goizueta.
Entre los problemas a los que Isdell
tendrá que hacer frente se encuentra una investigación por parte
de la Comisión de Bolsas y Valores estadounidense y los fiscales
federales por irregularidades contables, a raíz de la cual varios
ejecutivos clave han dejado la empresa.
La falta de nuevos productos de
éxito ha frenado las ventas de la empresa en mercados estratégicos
como Estados Unidos y Japón. El crecimiento de las ventas de Coca-Cola
fue de una media de 2.3% anual en los últimos cinco años, por lo
que Pecoriello llama el “cansancio de cola” por parte del consumidor,
contra un crecimiento de 3.8% anual de PepsiCo.
“Los volúmenes de refrescos gaseosos
han perjudicado a Coca-Cola”, dijo Nancy Crouse, analista de Delaware
Investments, con sede en Filadelfia, que tiene 1.9 millones de acciones
de la empresa. “El marketing y la innovación de Gatorade es mucho
mejor”.
Rodrigo Rato y el FMI
Desde su fundación, el FMI ha sido
dirigido por un europeo, mientras que el jefe del Banco Mundial
ha sido un estadounidense, gracias a un pacto no escrito entre Washington
y Bruselas
César Muñoz Acebes
De Efe
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| Rodrigo Rato |
Rodrigo Rato asume el cargo de director
gerente del FMI en un momento de transición de la institución, cuya
reputación se ha visto malograda por sus acciones durante las crisis
asiática y argentina, pero que sigue siendo el principal foro financiero
mundial.
El puesto, para el que fue seleccionado
el martes pasado por el Consejo Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional
(FMI), le dará estatura mundial y le colocará en el centro de los
debates financieros, pero los expertos coinciden en que su labor
será muy difícil.
El Fondo es la institución mundial
que presta a los gobiernos cuando los mercados no quieren hacerlo
y, por ello, su nombre está siempre relacionado con crisis o dificultades
económicas.
Además, no siempre acierta, y ha
sido muy criticado por exigir una contracción fiscal a los países
asiáticos —que tenían finanzas saneadas— durante la crisis de 1997,
y por su apoyo decidido a la política argentina de los 90 que socavó
la salud económica del país y culminó en su mayor crisis en la historia
reciente.
A los 60 años de su creación y en
un momento de calma en el sistema financiero mundial, el FMI evalúa
su papel en el mundo.
Estados Unidos quiere que preste
menos pero mejor, que se asegure de que su dinero respalda políticas
buenas y que perfeccione sus dotes de detección de posibles problemas.
Además, Washington y otras capitales
pretenden que el Fondo y el Banco Mundial se conviertan en sabuesos
y usen su olfato para descubrir los canales de financiación del
terrorismo.
Esta es una misión digna de los
nuevos tiempos que no aparece en el acta fundacional de ambas instituciones
en la Conferencia de Bretton Woods, celebrada en julio de 1944.
Pero Rato tendrá que lidiar también
con viejos problemas, encarnados por los dos máximos deudores del
Fondo: Argentina y Brasil.
Buenos Aires suspendió los pagos
de 88 mil millones de dólares de sus bonos soberanos a finales de
2001 y ahora negocia un restablecimiento de los pagos con sus acreedores
que contemple una pérdida de valor de los títulos.
Ambas partes ejercen presiones sobre
el FMI para que se decante a su favor, pero las presiones también
le llegan desde dentro.
Este es el caso de Japón, Italia
y Alemania, representantes del Consejo Ejecutivo del FMI y países
donde viven muchos de los tenedores de bonos argentinos.
Rato tendrá que usar a fondo las
dotes de político que puso de manifiesto en sus ocho años al frente
de la economía de España para facilitar un entendimiento sobre este
tema.
Brasil también representa un caso
delicado para el FMI por su ingente deuda, que asciende a más del
80% del Producto Interno Bruto (PIB) de esta nación.
La Reserva Federal de Estados Unidos
dejó entrever, el martes, tras la reunión de su Comité del Mercado
Abierto, que está dispuesta a subir los tipos de interés en el futuro,
una vez que los riesgos de deflación han cesado.
Esta medida elevará los intereses
que América Latina tiene que pagar por sus préstamos, lo cual sería
perjudicial.
Brasil lo sabe y se está preparando
para esa eventualidad con un aumento de sus reservas, manteniendo
la flexibilidad de su tipo de cambio y con una reducción de su deuda
en dólares, que ahora supone un 17% de sus obligaciones.
Rato llega al Fondo con amplia experiencia
en América Latina, pero incluso en esta región tendrá que suavizar
los ánimos sobre su proceso de selección.
Desde su fundación, el FMI ha sido
dirigido por un europeo, mientras que el jefe del Banco Mundial
ha sido un estadounidense, gracias a un pacto no escrito entre Washington
y Bruselas.
Tanto los países latinoamericanos
como los africanos han apoyado al español, pero también han criticado
los parámetros de selección y han insistido en que se debería valorar
a los candidatos por sus méritos y no por su nacionalidad.
Lo mismo han hecho organizaciones
no gubernamentales como “50 años es suficiente”, la cual mantiene
que el FMI predica la transparencia pero no la practica, ya que
Rato fue escogido “en una serie opaca de negociaciones entre bambalinas”.
El español deberá ahora demostrar
que la elección del Consejo del Fondo fue la correcta.
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