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El más rico de América Latina
El poderío de Carlos Slim en la
región se acentúa. Su patrimonio asciende a 12 mil millones de dólares,
el mayor en Latinoamérica
La
audiencia comenzó a agitarse cuando Carlos Slim, vestido con traje
de algodón beige y mocasines color chocolate, entró en un
salón del Hotel Biltmore en Miami en un caluroso día.
El multimillonario mexicano iba a dar una
conferencia a los alumnos de la Escuela Wharton de la Universidad
de Pensilvania, y pronto la gente comenzó a agolparse cerca del
empresario como si se tratara de una estrella de rock. Muchos solo
querían darle la mano al hombre al frente del imperio en telecomunicaciones,
tabaco, banca y empresas minoristas con un valor de mercado de más
de 40 mil millones de dólares.
Según datos de Bloomberg, los intereses que
controla junto con su familia más directa están valorados en 12,000
millones de dólares. Ese es el mayor patrimonio privado en Latinoamérica.
Slim, de 63 años, ha sumado al menos 1,600
millones de dólares a la riqueza familiar con su participación del
65% de América Móvil SA, la mayor empresa de telecomunicaciones
móviles en Latinoamérica.
El magnante, que asesora a directores mexicanos
y se codea con estrellas internacionales como el jugador de fútbol
brasileño, Pelé, el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani y
el Nobel de literatura Gabriel García Márquez, ha amasado su fortuna
controlando los mercados en los que penetra.
Su compañía telefónica, Teléfonos de México
S.A., conocida como Telmex, controla un 98% del mercado de telefonía
fija del país. Su empresa de telefonía móvil, Telcel Celular SA,
controla un 73% del mercado y el fabricante de cigarrillos, Cigarros
la Tabacalera Mexicana, acapara el 60%.
Valor de mercado total
En conjunto, las empresas de Slim representan
casi la mitad del valor de mercado total de Bolsa Mexicana de Valores,
el principal mercado de valores del país.
“Domina México”, dijo Damian Fraser, jefe
de estrategia para Latinoamérica de UBS Securities LLC en la Ciudad
de México. “Creo que ha logrado lo máximo posible en el mundo corporativo
aquí”.
Ahora, Slim se ha propuesto ser el protagonista
en un escenario más grande. La semana pasada American Movil se presentó
en una subasta para iniciar operaciones en Uruguay, hace poco compró
los negocios inalámbricos de BellSouth y el miércoles obtuvo la
autorización del Tribunal de Quiebras de Estados Unidos para comprar
la filial de Embratel de MCI por 400 millones de dólares, a fin
de expandirse en Brasil
Después de que WorldCom Inc. (MCI) se declaró
en quiebra el 21 de julio de 2002, Slim compró bonos impagados de
la telefónica de larga distancia por más de 300 millones de dólares,
lo que lo convirtió en uno de los cinco bonistas principales de
su deuda. Los bonos son convertibles a acciones.
La nueva estrategia de Slim pondrá a prueba
si este ejecutivo puede tener éxito en países donde no disfruta
de las mismas ventajas que en México, dice David Manuel, jefe de
la renta variable de Latinoamérica de Invesco UK Ltd.
Slim ya salió mal parado de una incursión
importante en Estados Unidos. En 2001, un jurado de Dallas, en Texas,
dictaminó que el multimillonario mexicano había perjudicado a una
firma de distribución de ordenadores al expulsarla de un acuerdo
CompUSA Inc., con sede en Dallas.
Este raro fracaso, que Slim ha apelado, estaba
conectado con su adquisición de CompUSA, una de las pocas apuestas
fallidas del empresario en sus 38 años de carrera profesional.
En sus oficinas de Grupo Financiero Inbursa
SA, su firma de servicios financieros, con sede en México, Slim
dice que el Estado deprimido del sector de las telecomunicaciones
representa el momento ideal para atacar.
“Cuando hay crisis, es cuando algunos están
interesados en salir, y ahí es cuando nosotros estamos interesados
en entrar”, dice Slim.
En una galería junto a su oficina hay pinturas
de El Greco, Van Gogh, Monet y Renoir, y en sus libreros hay libros
en inglés de administración como How to Be a Succesful Executive
de J. Paul Getty (Jove Publications, 1984) y Leadership
de Giuliani (Miramax, 2002)
El empresario utiliza la computadora en muy
pocas ocasiones, y dice adorar los números. “Me hablan”, asegura
Slim. Prefiere el béisbol al fútbol por su énfasis en estadística.
Durante su carrera profesional Slim ha logrado
unos números que le han valido una serie de apodos: el Rey Midas,
el Conquistador, el Especulador Ambicioso, el Gran Capitalista.
Dentro de sus empresas todos, desde el guardia
de seguridad hasta sus altos ejecutivos lo llaman “El Ingeniero”,
en referencia a su licenciatura en ingeniería civil que obtuvo en
1962 en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Los reguladores y sus competidores tienen,
sin embargo, otro apodo para Slim: el monopolista. Desde finales
de los noventa, las telefónicas de México como Avantel SA han acusado
a Telmex en repetidas ocasiones de violar las normas para libre
competencia al no conectar el tráfico a sus redes, cobrar posteriormente
precios excesivos por esta conexión y desconectar llamadas en curso.
Entre las fuerzas económicas en México, nadie,
excepto el propio Gobierno, es más poderoso que Slim, dice José
Martínez, autor de la biografía Carlos Slim (editorial Océano
de México, 2002). “Si México fuese una monarquía, los Slim serán
nuestra familia real”, opina Martínez.
La inclinación de Slim de invertir cuando
otros se baten en retirada, un truco que aprendió en las rodillas
de su padres, le ha valido unos resultados financieros récord, los
cuales continúan. “Ni siquiera hemos empezado”, dice Slim, añadiendo
que no descarta una expansión de América Móvil en Europa. La pregunta
es si Slim puede mantener el éxito, y expandir su legado aún más,
al aventurarse en mercados internacionales.
(Extracto del artículo publicado en la
revista Bloomberg Markets)
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