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¡Adiós al rollo!
Elizabeth Garrido A.
egarrido@prensa.com
Que
es un hecho que las cámaras fotográficas tradicionales están siendo
parte del pasado? Pregúntele a Eastman Kodak que vio como sus ventas
caían olímpicamente, y subían las de cámaras digitales. Kodak, la
compañía más grande de cámaras de películas, se vio obligada, desde
1997, a recortar su planilla, reducir sus previsiones de crecimiento
y reorientar su negocio tradicional.
En los últimos dos años las ventas
de cámaras digitales han ido en aumento. Entre 2002 y 2003, estas
crecieron en más del 30% asegura Rajesh Asnani, gerente de marca
de Canon y Olimpus de Panafoto.
El incremento se ha registrado prácticamente
“en todas las marcas” asegura, por su parte, Ronald Rodríguez, gerente
de ventas de Multimax.
La situación es parecida en otros
países. El año pasado las ventas mundiales de cámaras digitales
fueron de 12.5 millones de unidades vendidas, mientras las tradicionales
sumaron 12.1 millones, según Photo Marketing Association. Para este
año, se espera que las ventas de cámaras digitales lleguen a las
15.7 millones de unidades en comparación a los 10.6 millones de
unidades de las tradicionales.
Uno de los productos tecnológicos
más vendidos en los meses de noviembre y diciembre fue la cámara
digital.
La ventaja de estos aparatitos es
que son fáciles de manejar y permiten guardar las imágenes en archivos
de programas computacionales o enviarlas por e-mail.
A la hora de comprar una cámara
el consumidor no se fija tanto en la apariencia física –aunque el
tamaño sigue siendo una característica importante–, sino en los
beneficios o ventajas que este ofrece.
Ahora, por ejemplo, se habla de
megapixeles, zoom óptico y, para los más exigentes, hasta
de multidisparador (la posibilidad de hacer varias tomas seguidas).
Las más buscadas
Entre más facilidades tenga
y más compacta sea la cámara el consumidor se siente más satisfecho.
Las cámaras “más buscadas” son aquellas que tienen de dos a tres
megapixeles y zoom óptico para captar una mejor imagen, dice
Asnani.
Otra característica es el tamaño:
entre más pequeña o compacta resulta mejor para el consumidor (algunas
miden escasos centímetros). También hay cámaras que permiten grabar
video y audio, y escuchar música porque entre sus funciones incluye
MP3.
En cuanto a precios, en términos
generales oscilan entre los cien dólares y los mil dólares. Todo
depende de las funciones del aparato, entre más funciones incluya
más elevado será su precio.
Las cámaras que han tenido más aceptación
son las que –en promedio– cuestan 120 dólares, ya que se trata de
cámaras digitales que tienen de dos a tres megapixeles.
Las cámaras de ocho megapixeles
son más costosas (cuestan más de mil dólares)
porque están dirigidas al segmento
profesional. Las de seis megapixeles cuestan entre mil y mil cien
dólares.
Como van las cosas en este negocio,
todo indica que el precio de las cámaras digitales seguirá disminuyendo
con el paso del tiempo. En la medida en que se incluyan nuevos modelos
económicos al mercado irán saliendo de las cámaras tradicionales.
¿Cuándo desapareceran las viejas cámaras de rollo? Amanecerá y veremos.
Lo cierto es que, por lo pronto,
Eastman Kodak ya empezó la cuenta regresiva. El mes pasado anunció
que dejará de vender las tradicionales cámaras fotográficas en Estados
Unidos, Canadá y Europa Occidental para recortar líneas cada vez
menos atractivas de negocio, en favor de los nuevos productos digitales.
Para los mercados emergentes, como
América Latina, China y la India, la compañía planea continuar fabricando
cámaras de 35 milímetros. Este año planea lanzar un nuevo diseño
de APS y nuevas películas de 35 milímetros.
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