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17 de febrero de 2004

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Historias de hoteles

Con un crecimiento del 16% el sector hotelero espera haber superado el período de las vacas flacas y empieza un proceso de metamorfosis en el que algunos jugadores consolidan operaciones, otros salen de combate y los nuevos apuestan por acaparar clientela

Elizabeth Garrido A.
egarrido@prensa.com

Sobrevolando el Archipiélago de Las Perlas la vista es espectacular. El agua transparente de las playas y la verde vegetación de las islas cautivan hasta al visitante más exigente. Probablemente, de las 33 islas del área la más conocida es Contadora, a unos 20 minutos de la ciudad de Panamá, vía aérea.

La Isla Contadora ha sido célebre porque en ella se fundó el “Grupo de Contadora”, formado por los cancilleres de México, Colombia, Venezuela y Panamá, que llevaron a cabo, en la década de los 80, gestiones de paz para Centroamérica.

Este hecho histórico puso a la isla en el mapa turístico de América Latina y de Europa.

Dos décadas después el interés por la isla decayó progresivamente. El Contadora Resort, un hotel de 350 habitaciones y que en el pasado fue estandarte del turismo del país, estuvo al borde del “naufragio” y ahora intenta salir a flote.

En completo deterioro por la falta de mantenimiento, el hotel –a finales de 2002– estuvo a punto de irse a pique. En esa coyuntura es cuando el Grupo Hotelero del Pacífico, que era accionista minoritario del hotel, se hizo con el control de esta empresa y, por ende, de la administración.

Desde entonces, el consorcio colombiano, que además es dueño de hoteles tres estrellas como Aramo, Tower House y Punta Galeón (Contadora) ha invertido más de cinco millones de dólares con el propósito de devolverle al hotel la popularidad de su época de oro.

El cambio

En el centro del hotel se encuentra un pequeño zoológico y, en medio de él, está un letrero que indica que el zoológico fue ampliado. El mensaje lo firma “Mark Burnett y los empleados de Survivor”, ¡el reality show!

El rótulo es la prueba de que en el mes de diciembre el staff del programa internacional se hospedó en el hotel mientras hacía las filmaciones de la nueva temporada de Survivor en el Archipiélago de Las Perlas.

Nada mal para un hotel que intenta levantar cabeza y atraer huéspedes, tras haber reinaugurado el pasado 20 de diciembre bajo el nombre del “Nuevo Contadora Resort”.

El relanzamiento se hizo una vez que los nuevos dueños lograron avanzar en su remozamiento.

Como las instalaciones estaban evidentemente deterioradas, inicialmente, se pensó hacer una reconstrucción total; sin embargo, la inversión hubiese sido demasiado elevada, señala Tomás Rodríguez, gerente general del hotel.

“Optamos por reclutar toda la estructura”, es decir, trabajar los cambios en base a lo existente. Se cambiaron los colchones de las habitaciones y parte de los muebles del hotel. Con la decoración se trató de darle un estilo propio al lugar, un ambiente de villas campestres, agrega Rodríguez.

El proceso de restauración –que inició en enero de 2003– tiene un avance del 80%. A la fecha, el nivel de ocupación es de aproximadamente 48% (solo se llenan unas 150 habitaciones), un porcentaje bajo si se considera que estamos en temporada alta.

“Nos ha costado trabajo que la gente crea que [el hotel] está cambiando”, admite Rodríguez.

El proceso de cambio de imagen no ha sido fácil. El descuido en las operaciones del hotel fue tan significativo (por ejemplo, una cerveza que vendía en cinco dólares llegó a costar, en su momento, un dólar) que ahora cuesta reconstruir la imagen perdida.

Otro factor que no favorece el resurgir de Contadora es el servicio de transporte hacia la isla. Según Rodríguez, la línea aérea que brinda este servicio desde la ciudad capital no se da abasto.

Los vuelos no son suficientes (solo se logran trasladar unos 20 pasajeros en cada viaje) y “muchas veces perdemos clientes, especialmente aquellos que no quieren embarcarse porque el viaje hasta la isla demora hora y media”, agrega.

Pese a las dificultades, Rodríguez es optimista y asegura que el consorcio continuará haciendo inversiones. Próximamente reabrirá el casino y, posteriormente, construirá una discoteca con un parque acuático.

Por el momento, dice, el objetivo es lograr una ocupación promedio del 50% durante el año 2004.

El sector

Contadora Resort no es el único hotel que ha estado en apuros. Desde 1996 el sector ha tenido que sortear dificultades, dice Rodríguez.

Luego de los ataques terroristas a Estados Unidos, en septiembre de 2001, la ocupación hotelera sufrió un bajón entre 15% y 20%, aproximadamente. Los hoteleros enfrentaron una prueba de supervivencia en medio de dos enemigos: la desaceleración económica y el temor a viajar de los turistas.

Lo anterior, obviamente, repercutió directamente en la actividad turística mundial y, por supuesto, en la hotelería.

Contrario a lo que posiblemente ocurrió en otras latitudes, en Panamá la oferta hotelera se duplicó en los últimos cinco años. La entrada de visitantes al país también aumentó, pero no en la proporción esperada, por lo cual la competencia en el sector se hizo más agresiva.

Los hoteles de la ciudad, orientados principalmente al segmento de huéspedes corporativos, fueron cambiando sus planes y estrategias de mercadeo.

Como parte del proceso de adecuación, en los últimos tres años al menos tres hoteles cerraron operaciones (Western, Europa y Costa del Sol). Los hoteles cinco estrellas, por su parte, bajaron sus tarifas para restarle clientes a los de cuatro y tres estrellas.

En medio de estos cambios entraron nuevos competidores. La experiencia –para los nuevos– ha sido satisfactoria, como por ejemplo el caso del Decameron, y se espera que algo parecido ocurra con el recién inaugurado Barceló Playa Blanca Resort.

La incorporación de paquetes “todo incluido” que ofrecen este tipo de hoteles ha contribuido a la captación de clientes.

Resultados

El año pasado la actividad turística en el país tuvo un desempeño sobresaliente, se recibieron 885 mil 148 visitantes que dejaron 790 millones de dólares en gasto turístico.

Como consecuencia directa los hoteles del país vieron un incremento en el número de huéspedes atendidos.

La ocupación hotelera de 2003 en comparación con el año 2002 registró un aumento del 16% según las estadísticas preliminares del Instituto Panameño de Turismo (IPAT).

En los hoteles de primera categoría el incremento fue del 20%, mientras que en los de segunda la ocupación hotelera aumentó 9%.

Según César Tribaldos, presidente de la Asociación Panameña de Hoteles (APATEL), la mejoría en el sector hotelero es producto de una combinación de varios factores. Entre ellos se encuentra la campaña de promoción turística internacional que tuvo un impacto positivo el año pasado porque se inició en el 2002.

También ayudó la celebración del Miss Universo, en el mes de junio, y la realización de eventos internacionales por el Centenario de la República.

El 2003 fue un año alentador para la industria, dice Tribaldos, y hay buenas expectativas para el cierre de 2004. Se espera un crecimiento entre el 10% y 15%, pero este dependerá del inicio de la segunda fase de la campaña turística internacional, agrega.

Ajustes

Los buenos resultados de la actividad turística indican que el período de las vacas flacas ha concluido en el sector hotelero. Algunos jugadores se tambalearon, pero otros han permanecido de pie porque lograron sostener una ocupación promedio por encima del 40%.

¿Cómo lo hicieron? Cada caso es una experiencia distinta.

El Marriott Panamá, por ejemplo, no cambió (y no lo hará) la estrategia porque las políticas de la corporación son estables. Lo que hacemos es promocionar nuestro hotel con fuerza, tanto dentro como fuera del país, dice Annette Cárdenas, su directora de mercadeo.

Los más viejos, como el Caesar Park, tuvieron que redoblar esfuerzos para mantener la solidez en el mercado. “Tenemos que trabajar más, tenemos que cuidar más nuestra imagen”, dice Margarita García, gerente general del hotel.

La filosofía, explica García, consiste en no dejar que el hotel esté descuidado a pesar de los años que tiene (más de 20).

Como estrategia el Caesar Park se ha concentrado –entre otras cosas– en cuidar el servicio que ofrece a sus clientes y en afinar su olfato para buscar el “nicho” de huéspedes. “Nuestro enfoque son los grupos de incentivo de las corporaciones”, señala García.

Convenciones

Arriba, Tomás Rodríguez. Abajo, vista panorámica de Isla Contadora en donde se encuentra el hotel que lleva su mismo nombre y que, actualmente, recibe a turistas procedentes de Colombia, Francia e Italia principalmente. La mayoría tiene entre 40 y 60 años de edad.

Los foros internacionales que se han promovido en el país también han contribuido a mantener una buena ocupación hotelera. Por su ubicación y trayectoria en Panamá, el Caesar Park es uno de los hoteles seleccionados para hospedar a jefes de Estado y ministros de otros países que llegan por asuntos diplomáticos.

Ahora bien, no siempre trabajar con el gobierno resulta una buena experiencia. Prueba de ello es que para la Cuarta Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), programada para los días 13 y 14 de febrero, en esta ciudad, el gobierno panameño había hecho reservaciones en el hotel para hospedar a los jefes de Estado.

Sin embargo, un día antes del día en que se esperaba a los primeros huéspedes, las autoridades comunicaron la suspensión del evento.

Para nosotros –señala García– la cancelación de las reservas representó pérdidas (no las cuantificó) porque, además de las habitaciones, se habían separado todos los salones de conferencia para los días de la cumbre. Pese a las dificultades hay que seguir trabajando y hay que apoyar a la Cancillería, agrega.

Aumentan los jugadores

El próximo mes de abril abrirá sus puertas el Decápolis, ubicado en el Centro Comercial Multiplaza de la Avenida Balboa. Se espera, además, que entre 2004 y 2005 se sume el proyecto hotelero de la sociedad Fuerte Amador Resort & Marina.

También se han hecho anuncios de que próximamente se construirán otros hoteles en Panamá, sin contar con el hotel cinco estrellas que el Grupo F Internacional pretende terminar en el Panama Canal Village, en la Calzada de Amador.

Con la llegada de nuevos inquilinos, ¿cómo cambiará el mercado hotelero? Para algunos el aumento de hoteles favorece al sector porque así se promueve la competencia y hace que la industria turística se afirme.

“En la medida en que hay más competencia los hoteleros se hacen más eficientes y ofrecen precios más competitivos”, dice Tribaldos.

Otros, en cambio, prefieren ver el aumento del número de competidores con sentido crítico. Annette Cárdenas señala que la oferta de hoteles debe ir de acuerdo a la demanda de turistas, ya que “si hay un desbalance se podrían ver bajas en las ocupaciones”.

Oferta actual

Por tradición la oferta hotelera del país (se concentra en la ciudad capital) está enfocada al segmento del turismo corporativo. Es decir, la mayoría son turistas que ingresan a Panamá para atender asuntos de negocios.

Sin embargo, el escenario del mercado hotelero ha empezado a cambiar. Hay jugadores que están compitiendo en un segmento que no ha sido explotado por completo: turismo de sol y playa.

Este “reenfoque” en la orientación de los hoteleros –motivados quizá por el potencial turístico de Panamá– ha coincidido con los esfuerzos del gobierno por promover internacionalmente al país como destino turístico.

Coincidencia o no, lo cierto es que la iniciativa de ampliar la oferta de turismo de placer está dinamizando la actividad y dando a conocer la otra cara turística de Panamá.

Quien inició con este proceso en el interior del país fue el colombiano Decameron, que encontró en la playa blanca de la provincia de Coclé el sitio perfecto para plantar su bandera.

La experiencia en suelo panameño ha sido tan satisfactoria que el grupo hotelero tiene planes de expandir el concepto a otras zonas del país. El Barceló Playa Blanca Resort, por su parte, sigue de cerca los pasos del Decameron, abrió sus puertas el pasado mes de noviembre en la misma región turística.

El gigantecolombiano

Localizado a 110 kilómetros de la ciudad de Panamá el complejo hotelero Royal Decameron Costa Blanca llegó a la playa coclesana el 21 de diciembre del 2000, cuando se inauguró la primera fase del proyecto.

El sistema “todo incluido” sin límites de consumo, con propinas e impuestos, y el concepto arquitectónico tropical del hotel fueron el atractivo suficiente para atraer clientela.

Cuatro años más tarde, Hoteles Decameron, S.A. ha invertido en todo el desarrollo unos 50 millones de dólares. A la fecha, cuenta con 600 habitaciones distribuidas en dos hoteles y está por iniciar la construcción del tercer hotel de 240 habitaciones.

En 2003 registró un 86% de ocupación promedio anual, el nivel más alto en el sector hotelero del país. Solo el mes de enero pasado el hotel tuvo una ocupación del 103%.

Como no había habitaciones disponibles para los huéspedes hubo que acudir a las villas privadas para alojar a los viajeros.

Se utilizaron 15 de las 55 villas existentes (42 están vendidas). Claro está, con previo consentimiento de los dueños de las villas que reciben 70 dólares diarios en concepto de alquiler por cada habitación ocupada.

Y es que el gigante colombiano, con 214 hectáreas de terreno a su disposición para su desarrollo, ha mantenido el éxito en sus operaciones. De hecho, de los 14 hoteles de la cadena Decameron el Costa Blanca de Panamá representa la operación “más importante”, según Jorge Loaiza, asesor del presidente de la cadena hotelera en el país.

Impacto regional

Con la llegada del nuevo inquilino, en la costa blanca de la provincia de Coclé se abrieron nuevas oportunidades de trabajo y de negocios. Genera unos 500 empleos directos (el 85% son del lugar, el 10% extranjeros y el resto de otras provincias), y consume entre 350 mil a 400 mil dólares mensuales en insumos que regularmente compra a distribuidores del área.

No es para menos. Para atender a sus huéspedes el hotel compra 11 mil limones y 110 mil huevos mensuales, por citar ejemplos.

La mayoría de los turistas son de Canadá, Italia y Colombia, y otro tanto procede de Suramérica, Francia y Alemania.

Próximo paso

Decameron planea iniciar la construcción del tercer hotel y de los otros nueve hoyos del campo de golf que ya está operando. Ambos proyectos representarán una inversión de ocho o diez millones de dólares.

Hasta ahora las entidades que han brindado el financiamiento para la ejecución del proyecto son Wall Street Securities, Banistmo y Bancomer (que se fusionó con Banco General).

Adicionalmente, comenzará la segunda fase de la construcción de otras 90 villas, en total habrá 450 en el lugar.

Fuera del área

Decameron no se ha quedado satisfecho con el complejo hotelero que desarrolla en Costa Blanca. Para “complementar” su oferta turística está construyendo otros hoteles y planea expandirse a otras regiones del país.

En la ciudad de Panamá está terminando el Decápolis, de 300 habitaciones por un monto de 20 millones de dólares; la construcción tiene un 85% de avance. La idea es incursionar en el turismo corporativo, que es el que se desarrolla en la capital, explica Loaiza.

“Es algo que Decameron no había hecho antes” y está preparando su estrategia de mercadeo para hacer la incursión en ese segmento de mercado, agrega.

Al mismo tiempo, dice, el hotel servirá para hospedar a los clientes que quieran quedarse en la capital antes de trasladarse al Decameron.

Allí no acaba todo. Este año, una vez el Decápolis inicie operaciones, el consorcio colombiano construirá dos hoteles más. Uno de 120 habitaciones, probablemente, estará ubicado en Playa Diablo, fuera de la antigua base militar de Sherman. Será un hotel ecoturístico.

El otro es el proyecto hotelero del Casco Antiguo, también de 120 habitaciones. Se trata de apartamentos de lujo que también se podrán alquilar si sus dueños así lo permiten. La inversión proyectada oscila entre ocho y diez millones de dólares.

A futuro

Lo que busca Decameron es convertirse en el líder del sector hotelero del país. Tan decidido está a alcanzar su objetivo que ya está evaluando la posibilidad de consolidarse en el mercado haciendo otras inversiones.

Loaiza adelanta que se están analizando las posibilidades de hacer “algo” en Bocas del Toro, en las costas de Pedasí (provincia de Los Santos) y en el Archipiélago de Las Perlas.

“Son posibilidades que estamos estudiando de hoteles más pequeños”, entre 80 y 120 habitaciones. La idea –explica– es mantener al Decameron Costa Blanca como el hotel principal y los otros que se construyan servirán como “hoteles satélites” para combinar la estadía de los huéspedes.

A Loaiza no le preocupa que se dé una sobreoferta porque, dice, la cadena hotelera hace su propio mercadeo. Si bien el ejecutivo no duda de que los proyectos se llevarán a cabo, asegura que por el momento no se ha definido nada concreto.

Bacerló en su Mediterráneo

A menos de cinco minutos de distancia del Decameron Costa Blanca, en automóvil, se levanta el nuevo Barceló Playa Blanca Resort.

Su mejor carta de presentación es precisamente la trayectoria de la marca que lo respalda: Barceló Hotels & Resorts, prestigiosa cadena hotelera con presencia en Europa, Centroamérica, México, el Caribe y Cuba.

Sus directivos niegan que el complejo turístico sea una competencia para el vecino colombiano. Más bien “somos un complemento” que ayudará a fortalecer la oferta turística del área, señala Rugiere Gálvez, presidente de Barceló Playa Blanca Resort.

El hotel, de 220 habitaciones, y demás instalaciones (piscinas, restaurantes) se construyó con una inversión de 12.5 millones de dólares.

El financiamiento lo otorgó la Caja de Ahorros. Ninguna de las entidades bancarias privadas quiso facilitar la línea de crédito debido al endurecimiento de las políticas de la banca, explica Sandford Schwartz, uno de los socios del complejo hotelero.

El nuevo Barceló –inaugurado en noviembre de 2003– se identifica por sus colores, blanco y azul solamente en todos los edificios.

Se utilizaron esos colores para crear un ambiente de “tranquilidad” y “suavidad”. Y como se encuentra a unos cuantos metros de la arena blanca de la playa, la idea es que los turistas asemejen el hotel con el paisaje del Mediterráneo, que se caracteriza por los veranos soleados y los inviernos suaves y húmedos, explica Gálvez.

El turismo extranjero empezó a llegar al hotel el pasado 15 de diciembre y a la fecha las expectativas se han cumplido, según los directivos.

Con huéspedes provenientes de Canadá, Estados Unidos, Europa y de algunos países latinoamericanos (Colombia, Ecuador y Chile y Centroamérica) el hotel mantiene un 80% de ocupación.

El hotel

Dentro de las 85 hectáreas donde se encuentra, el hotel opera –al igual que su vecino– bajo el concepto “todo incluido”. Cuenta con habitaciones amplias y ascensor en los edificios de cuatro pisos.

Como tiene una capacidad moderada de huéspedes recorrer el lugar es sencillo y, por tanto, podría decirse que es un hotel más exclusivo.

Las tarifas por persona oscilan entre los 80 y los 91 dólares, dependiendo de la temporada.

Gálvez dice que el cliente del hotel es principalmente el turista de incentivo y familiar. Aunque, como parte de su estrategia de mercadeo, también se hará énfasis en el turismo de convenciones.

El proyecto incluye una urbanización recreativa de playa, con casas de 250 mil dólares y apartamentos de 89 mil dólares. Los propietarios de las casas tienen derecho a utilizar las instalaciones del hotel y, aquellos que lo autoricen, podrán poner a disposición sus viviendas para que sean alquiladas cuando la demanda de visitantes supere la capacidad de las habitaciones.

Por el momento, Barceló Playa Blanca Resort emplea a 200 personas (la mayoría residen en poblados cercanos) y el gasto de consumo es de 34 dólares por persona.

Su proyección es que en el corto y mediano plazo el hotel crezca en la medida que la demanda de turistas lo permita. Próximamente iniciará la construcción de un casino y para finales de 2004 se espera contar con 300 habitaciones.

Con estos planes todo indica que la competencia en el sector hotelero arremeterá con fuerza. Los jugadores salen a flote y se dirigen mar adentro.

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