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En tierra firme
Los participantes de la industria
de cruceros desempolvan sus calculadoras... los barcos están atracando
con más frecuencia en los puertos panameños
Deidamia Batista C.
dbatista@prensa.com
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| Según cálculos del IPAT, el
tiempo de estancia de los visitantes de crucero es de 6 a 10
horas y se estima que cada uno tiene un gasto diario promedio
de entre 95 y 125 dólares. |
Con el desembarco del Crown Princess
en el puerto de Colón a finales de 2000 se escribió la primera página
de la industria de cruceros en Panamá; un país que dejó de percibir
millones de dólares debido a que los pasajeros de los 150 barcos
de ese tipo que anualmente cruzan el Canal no atracaban en tierras
panameñas. Lo único que Panamá recibía era un esporádico saludo
de los pasajeros desde cubierta cuando el barco pasaba por las esclusas
de Miraflores. Pero las cosas han cambiado... ahora la industria
está que rebosa.
Con la construcción de Colón 2000,
la terminal de puertos de Cristóbal y las facilidades marítimas
del proyecto Fuerte Amador Resort & Marina (FARM), los turistas
de cruceros están bajando a tierra firme y participan de los múltiples
tours organizados por los operadores. Quedan aún cuatro meses
y medio para disfrutar de la temporada alta (comenzó en octubre
de 2003 y termina en junio próximo) y las estadísticas dentro del
sector favorecen el negocio.
Según cálculos del IPAT, el tiempo
de estancia de los visitantes de crucero es de 6 a 10 horas y se
estima que cada uno tiene un gasto diario promedio de entre 95 y
125 dólares. Una cifra nada despreciable si se tiene en cuenta que
–por ejemplo– en la temporada 2002/2003 ingresaron a los puertos
de cruceros 162 mil 832 pasajeros, en 147 barcos de lujo. El IPAT
ha proyectado que cuando finalice la actual temporada, un total
de 215 mil turistas habrán visitado Panamá, dejando ingresos cercanos
a los 20 millones de dólares.
Si bien en Panamá la industria de
cruceros es incipiente, el movimiento en el sector deja perplejo
a muchos. En Panamá atracan las principales líneas del mundo: desde
Princess Cruises, Royal Caribean International y Sun Cruises hasta
Carnival Cruise Line, Celebrity Cruises Disney, Cruise Line o Holland
American Line. Son 23 líneas de cruceros, que en su mayoría –o más
bien todas– tienen al Canal de Panamá como uno de sus principales
puntos de referencia para mercadear sus itinerarios. En la página
web de Princess Cruises –por ejemplo– se promociona un roundtrip
que parte de San Diego y cuyo itinerario incluye la Riviera Mexicana
con un “bono adicional”: la travesía por el Canal de Panamá descrita
como un “viaje épico”.
No importa si es Holland America
(línea grande) o Radisson Seven Seas (línea pequeña), todas ofrecen
el Canal en sus itinerarios como uno de los principales atractivos
en la ruta.
Cuando la Autoridad de Panamá anunció
la nueva estructura de peajes (pagos que los buques hacen por utilizar
la vía) que empezó a regir en octubre de 2002, se pensó que las
líneas de cruceros dejarían de promocionarlo en sus itinerarios.
Pero no fue así. Lo que sí sucedió es que algunas líneas (principalmente
las más grandes) optaron por hacer tránsitos parciales en el Canal
–en vez de completos– para abaratar costos. La Autoridad del Canal
de Panamá fija los peajes según el volumen de carga y las medidas
del barco. Debido a que el Canal de Panamá es un poderoso benchmarking,
las compañías grandes decidieron también dejar en algunos de sus
itinerarios los tránsitos completos (pasan por las tres esclusas
del Canal desde el Caribe hacia el Pacífico). Un lujo que sus selectos
pasajeros están dispuestos a asumir.
Pero detrás del negocio –o al frente,
según se mire– está un número plural de empresas que se benefician
con la llegada de los turistas de cruceros y que van desde los operadores
y el comercio en general hasta los puertos. Uno de los más recientes
en incursionar en el negocio es Fuerte Amador Resort & Marina
(FARM), que pese a tener fuertes competidores como el puerto de
Cristóbal (acapara el 50% de los cruceros que atracan en Panamá)
y Colón 2000, ha acogido una significativa cantidad de cruceros
desde que inició operaciones en la temporada 2001/2002.
El caso FARM
De los 15 cruceros que recibió
en el período 2001/2002, la empresa calcula que acogerá más del
doble al cierre de la temporada actual (junio 2004).
De todas las cifras que maneja FARM,
probablemente la más relevante es la que se refiere al número de
pasajeros: proyecta recibir 46 mil 139 (cuatro veces más de lo que
recibió dos temporadas atrás) al cierre de la actual temporada.
Cualquier duda se despeja con una operación matemática. Debido a
que FARM recibe tres dólares por pasajero de cada una de las líneas
de cruceros que atraca en Amador (independientemente de si se baja
o no del barco), los más de 46 mil turistas que espera recibir le
dejarán un ingreso aproximado a los 141 mil dólares al cierre de
temporada.
Nada mal para una empresa que aun
no tiene su puerto listo y que según su directora ejecutiva Denise
Guillén está en una “fase de promoción”.
“Estamos utilizando las facilidades
de la marina de Flamenco porque el puerto aún no está construido”,
explica Guillén.
En la marina se ofrece servicio
de electricidad, agua, televisión por cable, internet y teléfono
a embarcaciones. FARM –según su directora– está en una etapa de
avance de un 30%. Ya han comenzado con la construcción de la marina
para yates y megayates privados, la cual esperan concluir en 11
meses.
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| Un grupo de turistas visita el área
de las bóvedas. Algunos de los operadores ofrecen a los
visitantes la gira de las tres ciudades: Panamá
La Vieja, el Casco Antiguo y el área metropolitana. |
Pero lo más importante es que el
trabajo principal ya está hecho: las líneas de cruceros ya tienen
a Panamá en su agenda como destino turístico. Estadísticamente está
demostrado que el 10% de los pasajeros de cruceros regresan al destino
que más les gustó, así que Guillén opina que “lo poderoso de la
industria no es que yo reciba 40 cruceros al año o que Cristóbal
reciba 90... lo más importante es que se está promoviendo el destino
Panamá”.
Una de las jugadas más importantes
se dio el año pasado cuando se logró que los minicruceros que operan
en Alaska y que quedan cesantes en la temporada baja viajen a Panamá
con un itinerario exclusivo que incluye desde visitas a la ciudad
de Panamá hasta expediciones a Coiba y a la isla de las Perlas.
La línea The Boat Company –por ejemplo–
está por venir, por primera vez a Panamá en un crucero especializado
en aventuras en la costa pacífica.
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