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Todos para uno...
No es lo mismo participar en
el trabajo que comprometerse con él
Jorge García Cebamanos
iestrategia@prensa.com
Parte de la estrategia para lograr
que una organización sea competitiva se relaciona con la forma como
el trabajador se involucra en el trabajo que le toca realizar. No
es lo mismo participar en el trabajo que comprometerse con él.
Cuando un colaborador se involucra
en el trabajo, adquiere un compromiso con el éxito de la organización
y utiliza toda su capacidad y habilidad para lograr ese compromiso.
Sin embargo, cuando solo participa, es como si trabajara para ganarse
un sustento o para ayudar a realizar algunas tareas. Es muy distinto
ayudar a colaborar porque, cuando ayudamos, lo hacemos sin ningún
compromiso de nuestra parte.
Es clásico el ejemplo de un desayuno
compuesto de huevos y salchichas de cerdo, en el cual la gallina
participa en lograr crear un buen desayuno, sano y nutritivo, sin
embargo, el cerdo se involucra a tal grado que se sacrifica y da
la vida.
Una organización cuya cultura sea
la de involucrar a sus trabajadores en aquellas decisiones que les
afectan, logra altos índices de productividad, ya que el colaborador
siente que tiene autonomía y control sobre su vida en el trabajo
y se siente más motivado. Por la importancia de esta estrategia
para lograr resultados óptimos dentro del plan estratégico que haya
diseñado para alcanzar las metas de su empresa, enumeramos algunas
ideas que puede utilizar para involucrar a sus colaboradores: seleccione
equipos de trabajo que puedan desarrollar muchas tareas y asumir
muchas de las responsabilidades de sus supervisores, deje que se
involucren profundamente en ellas hasta el grado de que tomen decisiones
de envergadura; escoja un día de la semana para reunirse con su
equipo de trabajo para analizar y estudiar las formas en que pueden
mejorar la calidad de su trabajo e incrementar la productividad;
permita que sus ejecutivos de ventas negocien y cierren condiciones
de venta con los clientes sin que sea necesaria ninguna autorización
de la alta gerencia; si su empresa produce equipos, materiales o
herramientas, permítales observar como estos artículos que ellos
producen son utilizados por los clientes a quienes van dirigidos,
esto crea una interacción cara a cara con los clientes, incrementando
así el compromiso de los trabajadores.
Cualquier acción que ejecute tendiente
a crear un mayor compromiso de los colaboradores hacia el éxito
de la organización es considerada como una forma de involucrarse,
y estas no deben ser acciones aisladas, sino que deben formar parte
de un programa continuo, que forme parte de la cultura de la organización.
Toda actividad comercial y de negocios en donde exista el triángulo
recursos - producción - cliente es susceptible de ser impactada
por un buen programa de “involucramiento” que puede ser diseñado
a la medida de sus necesidades.
Dependiendo de la estructura de
su negocio, usted podría considerar cualquiera de las siguientes
formas de involucramiento: la administración participativa, cuya
característica es la utilización de la toma conjunta de decisiones;
la participación representativa que difiere de la participativa
en el sentido de que los trabajadores son representados por un pequeño
grupo que son los que intervienen a nombre de los demás y finalmente
la participación en la ganancia de la empresa.
Cualquiera que sea la forma que
utilice, recuerde que se trata de tener dentro de su organización
a un equipo de colaboradores altamente comprometido, que no solo
conozca todas las facetas del negocio y que participe en él, sino
que también se comprometa al grado de sentir que ese es su negocio,
por el cual quiere dar lo mejor de sí mismo. Sin este compromiso
claro por parte de los colaboradores, ninguna organización podrá
tener éxito. El esfuerzo que haga la alta gerencia por ser competitivo
se verá diluido en el tiempo y, sin un debido control de los indicadores
de eficiencia, la organización sufrirá la muerte lenta.
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