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Un banco ‘tarjetero’
Deidamia Batista C.
dbatista@prensa.com
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| Juan Antonio Niño |
Antes de que Juan Antonio Niño llegara
al Banco de la Exportación (BANEXPO) en 1999, la institución se
había enfocado en crear una cartera de consumo, tenía tres sucursales
y sus clientes no superaban los 15 mil.
Con el cargo de gerente general,
Niño decidió “cambiarlo todo”. Y así lo hizo. En diciembre del 2002,
BANEXPO se rebautizó con el nombre de Banco Uno.
La entidad bancaria es miembro del
Grupo Financiero Uno, con presencia en Guatemala, El Salvador, Honduras,
Nicaragua y Costa Rica.
El banco actúa en Panamá como sede
principal –jurídicamente hablando– de las operaciones interbancarias
del grupo, pero no las consolida. La situación podría cambiar. “Estamos
trabajando para consolidar a los demás bancos del grupo a través
de Panamá”, revela Niño. Una decisión que, por cierto, ya se la
han dejado saber a la Superintendencia de Bancos.
Hoy, Banco Uno, que comenzó con
un capital pagado de tres millones de dólares, maneja activos de
un poco más de 300 millones de dólares, tiene 17 oficinas y sus
clientes –específicamente de tarjetas de crédito– superan los 44
mil.
¿A qué se debe el éxito? Difícil
decirlo, pero gran parte se debe a los buenos resultados que han
obtenido en el negocio de “adquirencia” (los que proporcionan la
máquina por donde se pasa la tarjeta de crédito en los comercios)
y la emisión de tarjetas de créditos.
El producto
“Las tarjetas de crédito son nuestra
fortaleza”, dice Niño sin titubeos. Banco Uno emite Visa, Mastercard
y, recientemente, American Express; tres productos que le han permitido
hacerse de una cartera de 52.3 millones de dólares (a diciembre
del 2002). La cifra, que está lejos de ser un número más, representa
el 95% de su negocio de préstamos locales y además, es la mayor
cartera de tarjetas de créditos en el mercado local, según la Superintendencia
de Bancos.
La entidad manejaba ocho millones
de dólares en dinero plástico en 1996 y seis años después logró
septuplicar la cartera. Tanta efervescencia desbancó del primer
lugar al Citibank (51.3 millones de dólares) en el 2002. De allí,
que algo de razón tiene Niño cuando dice que “el negocio de tarjetas
de crédito hay que desarrollarlo sin timidez”.
En Panamá, una veintena de bancos
está dedicada a la emisión de tarjetas de crédito, pero apenas cuatro
(HSBC, Banistmo, Banco General y Banco Uno) han incursionado en
el negocio de la “adquirencia”.
Otros negocios
Pero mientras Niño dice que
en el negocio del dinero plástico no hay marcha atrás, en el de
hipotecas o comercial corporativo nunca incursionarían. ¿La razón?
No cree en los negocios a largo plazo. Sí se atrevería a apostar,
empero, por fortalecer una cartera de consumo. “Allí es donde nos
vemos dando pasos”, dice.
La institución sigue empeñada en
seguir promocionando sus productos en las oficinas del banco que
estratégicamente operan dentro de supermercados y tiendas comerciales
en la capital y las principales provincias.
La entidad no ha tenido necesidad
de desembolsar grandes sumas de dinero para construir sucursales.
Básicamente, lo que hace es utilizar la infraestructura de sus “aliados
comerciales” para ofrecer sus servicios. En los próximos meses planean
abrir unas seis oficinas más en los Super 99, informó Niño.
Un producto que están fortaleciendo
muchísimo es el de la cuenta corriente única (los clientes pueden
realizar sus transacciones bancarias en Panamá y Centroamérica de
forma inmediata, como si estuviesen en su país de origen).
El principal target del nuevo
producto está en los países donde hay más transacciones de importaciones
y exportaciones. Aquí aplica el caso Panamá. Para la cuenta regional
corporativa, el cliente más importante de Banco Uno es la Zona Libre
de Colón, que en el 2002 superó los 700 millones de dólares en intercambio
comercial.
Otro nicho que no desestima el banco
es el de las remesas, que aunque tiene mayor auge en Centroamérica
que en Panamá, Niño dice que tienen una participación pequeña en
El Salvador, Guatemala y Nicaragua.
Además del negocio de remesas de
norte a sur (de Estados Unidos a Centroamérica) está el de las intrarregionales
(entre los países centroamericanos) que “no vamos a descuidar”,
recalca.
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