Edición No. 529 | 20 DE MAYO DE 2008
 
 
 
Opinión
 
Adelantarse a los problemas
 
No solo se trata de administrar riesgos sino que puede ser una oportunidad para agregarle valor estratégico al negocio bancario (.). Una inversión destinada a mitigar riesgos también contribuye a brindar un mejor servicio si agrega seguridad". 
 
Ernesto Bazán 
mf@prensa.com 
 
LA PRENSA | David Mesa

La globalización y la mayor complejidad de las operaciones bancarias hace cada vez más importante la administración de riesgos operacionales. Aunque estos han existido siempre, han tomado mayor relevancia a partir de los acuerdos de Basilea II, en donde se contempla un requerimiento patrimonial específico por parte de los bancos para cubrirlos. Además se busca mejorar las prácticas de administración de riesgos.

Para calcular el mayor requerimiento de patrimonio por esta causa, Basilea II recomienda tres métodos:

> El básico, que consiste en calcular el 15% del promedio de ingresos anuales de los últimos 36 meses.
> El estandarizado, que se diferencia del anterior en que calcula porcentajes (factores "beta") para cada línea de negocio y finalmente se agrupan los requerimientos.
> El avanzado, a través de modelos probabilísticos-matemáticos, para obtener una pérdida esperada que debe cubrirse con el requerimiento de capital. Deben ser aprobados por el regulador.

En la misma línea que Basilea II, los cambios a la Ley Bancaria realizados en febrero de este año establecen las bases para que los bancos en Panamá destinen parte de su patrimonio a cubrir los riesgos operacionales.

Si bien es cierto que resulta previsible que la Superintendencia de Bancos de Panamá reglamentará las normas generales conducentes a la adecuación hacia Basilea II, no es necesario que las entidades bancarias esperen dicha reglamentación para iniciar sus avances.

No solo se trata de administrar riesgos sino que puede ser una oportunidad para agregarle valor estratégico al negocio bancario.

Mencionemos un caso: con el de-sarrollo de la banca virtual, los clientes no solamente esperan interactuar con un web site fácil y amigable, sino también valoran la seguridad de la operación. Una inversión destinada a mitigar riesgos también contribuye a brindar un mejor servicio si agrega seguridad.

A manera de otro ejemplo puede mencionarse que para combatir los fraudes en cajeros automáticos o ATM se están incorporando chips en las tarjetas para evitar clonación. Así mismo, la tendencia en la banca en línea es emplear dispositivos token electrónicos de autenticación, que generan contraseñas dinámicas.

Todo lo anterior evidentemente se complementa con información y educación al cliente, límites diarios en las operaciones, identificación de transacciones sospechosas, entre otros mecanismos para combatir el fraude.

En general, la administración de riesgos operacionales no es un proceso sencillo. Es un trabajo con orientación al largo plazo que tiene un punto de partida: debe estar alineado con la estrategia y la cultura de la empresa, y requiere de una identificación y compromiso de los colaboradores y directivos.

A partir de lo anterior se realiza un diagnóstico e identificación de procesos críticos y riesgos consecuentes, para luego establecer políticas y procedimientos destinados a prevenir daños. Asimismo, se requiere de medidas como:

> Controles. En lo posible deberían estar sistematizados y deben servir para dar señales de alerta temprana.
> Supervisión. Requiere que los procedimientos estén claramente entendidos y que los exámenes se realicen en periodos que no sean prolongados entre sí.
> Segregación de funciones. Para evitar los conflictos de intereses. Aunque parezca extraño, conocidos casos de fraudes bancarios a nivel mundial tenían a la misma persona como supervisor y ejecutor de operaciones.
> Interacción con el cliente. Lo cual puede ir desde una campaña informativa o educativa hasta una verificación rutinaria de operaciones. Lo interesante de esto es que un procedimiento de verificación puede llegar a convertirse en parte de un CRM (customer relationship management) si se desarrolla apropiadamente.

Las medidas anteriores son proactivas porque van destinadas a prevenir daños. Por otro lado, también están los mecanismos para afrontar los riesgos o mitigarlos:

> Contratación de seguros. Esto puede servir para proteger al banco desde un fraude hasta una interrupción de negocio. Mientras mejores son las medidas de prevención, menor es el costo de este seguro.
> Inversiones tecnológicas que permitan proteger o combatir los daños. Esto puede ir desde un elemental back-up de información hasta el uso de un dispositivo que garantiza que la operación la está realizando quien corresponde.
> Capital. Destinar parte del patrimonio para afrontar estos riesgos es un requerimiento de Basilea II y hay varias formas de hacerlo. El método básico propone destinar un monto equivalente al 15% del ingreso anual promedio de los tres últimos años.

  • El autor es gerente general de la calificadora de riesgo Equilibrium Panamá.
 
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